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Mientras trabajaba como animador en Walt Disney Productions, Tim Burton realizó el cortometraje “Vincent”, homenaje al actor Vincent Price y a Edgar Allan Poe que estableció su gusto por la cultura gótica y los outsiders. Fue un ejercicio de estilo y un gesto de disidencia que lo sacaron de las fórmulas prefabricadas de la compañía del Ratón Mickey. Ese fue el inicio de una filmografía imaginativa y coherente con la que Burton brilló en los años 80, 90 y parte del nuevo milenio. ¿Qué pasó después? Es lo que muchos se preguntan hoy. Uno de los creadores más icónicos y brillantes del cine —capaz de llenar salas y recibir aclamaciones en festivales al mismo tiempo— fue perdiendo identidad a fuerza de proyectos insípidos y millonarios.

Hoy se estrenó “Merlina”, la primera serie de Burton para Netflix. Las expectativas son altas: ¿salvará el streaming al cineasta o funcionará como una extensión de la desmotivada inercia de los últimos años? Lo cierto es que la producción es una vieja deuda para el director ya que en 1991 fue invitado a dirigir “Los Locos Addams”, pero tuvo que declinar la propuesta. Si Burton se ha dedicado a dosificar las tinieblas con dosis de ternura, la saga (basada en la popular telecomedia de 1964) parece haber sido hecha para él. Una familia macabra retratada con humor e ingenuidad. La muerte a través de la luz.

No hay duda de que el universo de la serie —inspirada en Merlina Addams, la hija de la excéntrica familia— le viene bien al director, especialmente en la apropiación del personaje principal: una cínica adolescente gótica que es expulsada del Nancy Reagan High School por vengarse sangrientamente de los deportistas populares del colegio. Como consecuencia, es enviada a la Academia Nevermore (¡Poe una vez más!), una escuela para freaks y monstruos donde sus padres se conocieron. Ahí la historia adquirirá la dinámica de las ofertas para adolescentes con la salvedad que los compañeros son hombres lobo, vampiros y sirenas. En este contexto, Merlina deberá enfrentar un caso con aristas vinculadas a su familia.

Burton instala chistes y referencias a los tiempos en que vivimos a lo largo de toda la serie. Conjuga comedia con tintes policiales y su visión lúdica de lo macabro con un elenco que incluye a Catherine Zeta-Jones (Morticia Addams), Luis Guzmán (Gómez Addams), Christina Ricci (quien interpretó a Merlina en la película) y la joven Jenna Ortega en el rol protagónico. Como siempre, el fuerte de Burton es potenciar el carisma de su reparto.

El problema de “Merlina” es que carece de identidad. Burton parece más inspirado en “Harry Potter” y en “El mundo oculto de Sabrina” que en su propio legado. El objetivo es claro: revivir “Los Locos Addams” para una audiencia adolescente de Netflix y eso es completamente válido. Lo que resulta cuestionable es que detrás de esta serie de manual esté alguien tan singular como Tim Burton. Eso, por supuesto, agrava una producción que pudo haber sido dirigida por cualquier otro.

El top 10 de Burton

“Ed Wood” (1994)

La obra maestra de Tim Burton es esta comedia biográfica que le declara su amor a Edward Wood Jr., considerado como el peor cineasta de la historia. En blanco y negro, con un Johnny Depp en estado de gracia y un final epifánico que incluye al gran Orson Welles, se trata de un elogio al fracaso, la pasión por el cine y la imaginación fantástica.

“El joven manos de tijera” (1990)

La película más emblemática del director. Una fábula gótica que lanza sus dardos al “sueño americano”, la “normalidad” y la discriminación. Fue la última actuación del maestro Vincent Price. La estética del personaje de Johnny Depp está inspirada en el look de Robert Smith de The Cure.

“Vincent” (1982)

El inicio de todo. Un cortometraje en blanco y negro, hecho con la técnica del stop-motion, sobre un niño raro que tiene sueños macabros y quiere llegar a ser como su ídolo Vincent Price.

“Batman Regresa” (1992)

Antes de que las películas de superhéroes se tomaran a sí mismas tan en serio, Burton jugó con el universo de Batman y creó a una Catwoman imborrable junto a Michelle Pfeiffer. En la banda sonora sueña la reina gótica Siouxie Sioux con su banda The Banshees.

“Marcianos al ataque” (1996)

Usando el género de visitas marcianas, el director construyó una sátira salvaje que se burla del Presidente (interpretado por Jack Nicholson), el ejército, el new age y las canciones de Tom Jones. Una comedia libre, disparatada y absurda.

“Sweeney Todd: El barbero diabólico de la calle Fleet” (2007)

Cuando algunos creían que todo estaba perdido, Burton nos sorprendió con este musical sombrío y sangriento que es una adaptación del clásico de Broadway escrito por Stephen Sondheim. Johnny Depp se luce una vez más bajo la dirección del cineasta.

“Frankenweenie” (2012)

Esta adaptación de su cortometraje homónimo de 1984 fue otra prueba de que el talento del director no se ha perdido. En stop-motion, y en blanco y negro, marca un regreso a los ejercicios del pasado para contar la historia de un niño que intenta revivir a su perro muerto.

“Big Fish” (2003)

Tras la muerte de su padre, el cineasta realizó esta entrañable película sobre un joven que regresa a Alabama para reencontrarse con su padre moribundo y las historias fantásticas que le contó en la infancia. En el elenco brilla el gran actor británico Albert Finney.

“Sleepy Hollow”(1999)

Basada en la novela “La leyenda de Sleepy Hollow” de Washington Irvin, este thriller brumoso y fantástico tiene a Johnny Depp como un excéntrico detective que debe investigar una serie de extrañas decapitaciones.

“El cadáver de la novia” (2005)

Un joven se casa accidentalmente con una asesina muerta que se convierte en su novia fantasmal en esta película animada cuya estética se inspira en sus protagonistas: Johnny Depp y Helena Bonham Carter.

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