Un círculo perfecto. Eso es lo que permite la retornabilidad, concepto que cada vez más empresas incorporan a su modelo productivo y que permite que un envase de plástico pueda ser usado varias veces antes de ser retirado del mercado, momento en el cual tampoco se convierte en basura, pues es reciclado para transformarse en insumo para un nuevo producto.

Así, la retornabilidad no solo es una herramienta para fortalecer la economía circular, sino que también contribuye a reducir la huella de carbono, la huella hídrica y la generación de residuos.

El ejemplo más clarificador de este concepto es la botella de plástico PET retornable, la misma que ha estado presente más de una vez en la mesa de los chilenos, pues el 70% de las bebidas comercializadas en almacenes son de este tipo y Chile es el país en Latinoamértica que más los utiliza.

“La botella retornable es el ícono de la economía circular, porque puede dar hasta 12 vueltas (en el mercado) antes de terminar su vida útil y las de vidrio, 35 veces. Es un manifiesto explícito de este circulo virtuoso que trae la retornabilidad”, afirma Valentina González, gerente de Asuntos Públicos, Sustentabilidad y Comunicaciones de Coca-Cola Chile.

En la práctica, los embotelladores se preocupan de retirar las botellas reutilizables vacías desde los locales comerciales, ya sea para rellenarlas o retirarlas cuando terminan su vida útil y son recicladas para transformarse en nuevos productos.

“La retornabilidad ha sido uno de los aspectos clave para potenciar los modelos de economía circular. La hemos posicionado como una herramienta de gestión, una palanca de valor”, explica Rodolfo Poblete, gerente general de Servicios Circulares de TriCiclos.

El impulso que Coca-Cola está dando a la retornabilidad se enmarca en la iniciativa global “Un mundo sin residuos”, que busca recuperar el 100% de sus envases comercializados a 2030, pero también va en línea con la Ley 21.368, que prohíbe la entrega de elementos plásticos de un solo uso no reciclables en lugares de expendio de alimentos y bebidas.

La normativa incluye importantes disposiciones sobre la promoción y disponibilidad de envases retornables. Así, en su artículo 8°, establece que quienes comercializan este tipo de productos estarán obligados a ofrecer líquidos en botellas retornables —al menos 30% en el caso de los supermercados— y a recibir de los consumidores los envases. Además, establece que se deberá sensibilizar a los consumidores sobre la importancia de la retornabilidad a través de publicaciones en sus góndolas.

Innovaciones

Para cumplir con la meta de recuperar la totalidad de sus envases comercializados, Coca-Cola ha realizado una serie de innovaciones. Una de ellas es la incorporación del ecodiseño, paso clave para que los envases tengan el menor impacto ambiental posible.

Gracias a ello, en la actualidad, “no solo nuestras botellas son retornables, sino también reciclables en un 100%, incluyendo tapa, botella y etiqueta ”, detalla Valentina González.

Asimismo, cuentan con una botella única retornable; es decir, un envase común para todas sus bebidas retornables. Esto se traduce en un 10% menos de plástico nuevo al año. La diferenciación entre cada bebida se realiza a través de una etiqueta de papel, completamente removible y reciclable.

“La botella retornable no solo es un ícono de la economía circular, sino que nunca termina en la basura, porque cuando sale del mercado ese plástico se puede utilizar para fabricar otras cosas, como javas para transportar botellas o envases para frutas”, agrega.

Llamado

Pero los esfuerzos de la compañía por sí solo no son suficientes, si la ciudadanía no adopta la retornabilidad en su día a día.

“Hay que hacer un llamado a ser retornables, en especial a nosotros, los jóvenes, que tenemos una conciencia de consumo más responsable y más conocimientos sobre la sustentabilidad y la protección del medio ambiente. Empecemos a preferir este tipo de botellas”, comenta la ejecutiva.

Coincide el ejecutivo de TriCiclos, al señalar que “las nuevas generaciones tienen en su ADN una forma de consumir mucho más responsable. Se trata de una tremenda oportunidad no solo de asumir un comportamiento más retornable, sino que de pensar que al ocupar botellas reutilizables dejamos de consumir una carga relevante para el ecosistema”.

El tema no es menor si se considera que, según un estudio realizado por TriCiclos para analizar el ciclo de vida de los envases retornables y desechables usados por la empresa de bebidas, cada vez que una persona reutiliza dos botellas retornables, reduce su huella de carbono en dos días de absorción de CO2 de un árbol, 162 horas de carga de un celular, o 33 horas de una ampolleta de bajo consumo encendida.

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