“Una derrota muy grande e inesperada” es el calificativo que usa la antropóloga social e investigadora del Centro de Estudios Interculturales e Indígenas (CIIR) de la UC, Natalia Caniguan, la votación indígena en el plebiscito constituyente del domingo. Descripción que calza con la usada por el historiador Fernando Pairicán en un artículo publicado en la argentina revista Anfibio: “Apabullante derrota”.

Caniguan es parte de esta elite indígena que ha bregado por los conceptos que finalmente recogió el texto constitucional. Pero recibieron un verdadero balde de agua fría cuando en zonas mayoritariamente mapuche ganó claramente el Rechazo. “Todos quedamos sorprendidos y ahora estamos empezando a darle más miradas”

“El concepto de plurinacionalidad y lo que se articuló en torno a él, fue una discusión muy elitista, centrada en la dirigencia, en una intelectualidad indígena y no indígena que no tuvieron la capacidad de llevar a los territorios”, sintetiza Caniguan como autocrítica.

-¿Si a la izquierda se la critica por creer que Ñuñoa es Chile, en el caso de los líderes indígenas también se disociaron de sus representados?

-Claramente tenemos varios fracasos a la luz de estos resultados.

-¿O es que en los territorios no entendieron el texto?

-No es que no lo hubieran entendido. Puede que no haya llegado. Me explico: muchos de estos conceptos se construyen sobre la base de instrumentos internacionales, pero decir así queda en el aire, versus una demanda concreta, palpable, por mejor salud o educación. Cuesta bajar conceptos como plurinacionalidad y derechos colectivos, y el tema no es que no lo entendieran, sino que no se logró salir de las cúpulas que hablamos en estos términos. En eso, la autocrítica es que no hemos estado llegando a los territorios conectando estos conceptos con sus realidades cotidianas.

-¿Estamos ante conceptos impuestos desde arriba y que no venían desde los territorios mismos?

-El reconocimiento de los pueblos indígenas sí venía desde abajo. Patricio Aylwin lo consideró ya en su campaña presidencial. Quizás lo no colectivo era este apellido “plurinacional”, que al bajar a los territorios se mezcló con una caricaturización –llegando a decir que se trataba de crear varios países-, y no hubo fuerza suficiente para parar esas mentiras... Quizás es este apellido el que podamos discutir, cambiar o repensar en nuevo proceso.

-¿Multiculturalismo?

-Puede ser una opción válida... Más que el apellido que le pongamos, lo importante es pensar qué es realmente lo que buscamos y cómo lograr que la información llegue bien. Al hablar de naciones, eso puede asustar. Hablar de multiculturalidad pone paños más fríos, lo vuelve más amigable. La apuesta que debemos tener es avanzar al reconocimiento de los PP.OO., de la diversidad que vivimos y estamos hechos. Y quizás después dar pasos hacia lo que ello pueda conllevar: autodeterminación, autonomías, justicia indígena. Una visión mas gradualista sin dejar estándares internacionales.

-En una de esas los mapuche buscaban como el resto del país mejoras en salud, educación... Derechos sociales.

-La gente de Lonquimay, Puerto Saavedra o Alto Biobío, junto con pertenecer a pueblos originarios, tiene los mayores índices de pobreza. Y cuando tienes ese déficit, tu primer logro es suplir esas necesidades básicas antes de pensar en estos otros elementos no tangibles. La plurinacionalidad no te dotará de vivienda , por ejemplo.

-No habrá sido que también se equivocaron al aliarse al PC en la Convención, partido que con tal de tener el respaldo de PP.OO. los apoyó en conceptos que no tendrían consenso afuera. Lo pregunto porque la primera división de la derecha en la CC fue el grupo que reconoció una “deuda histórica”, pero los convencionales de escaños reservados no aprovecharon esa ventana.

-No solo de la derecha había reticencia a la presencia indígena, sino que era algo general en el proceso de la CC. La misma aprobación de escaños reservados se hizo tardíamente. Por otro lado, los escaños reservados van a la CC con la agenda de los PP.OO., y tenían que posicionar esa agenda en un contexto desigual: ya dentro, tendieron a hacer alianzas políticas, no pensando en hacerlo sí o sí con el PC, aunque quizás era ese el partido con más cercanía a esta demanda. En general, los constituyentes negociaron y conversaron bastante, no solo con la bancada PC.

LEER MÁS
 

@ipoduje Secundarios radicales desatados por el resultado del plebiscito No les gusta la democracia. Gobierno - que los trató de héroes sociales- , deberá reprimirlos antes que desaten una tragedia. Ivan Poduje

@mariariveramit Evasión masiva de secundarias y secundarios en estaciones del metro. ¡La lucha continúa! María Rivera (exconstituyente).

@PensarPublico Estimada @Carolina_Toha Felicitaciones por tu nombramiento! Millones de chilenos esperamos que actúes con guante de seda pero mano de hierro. Si comienzas controlando a los vándalos octubristas adolescentes de la Alameda, tu carrera política tendrá su primer triunfo. Mario Waissbluth

@vic_chanfreau Políticos negocian reformas que acomodan a empresarios, paralelamente gobierno se querella contra secundarios y reviven a la concertación, mientras el narco se mueve impune y falta $ para vivir. Sigan bailando al ritmo de la derecha, nosotros seguimos luchando por dignidad. Victor Chanfreau (exvocero ACES).

@pepe_auth Habría q preguntarle al pdte de RD @senadorLatorre si los detenidos hoy por agresión a Carabineros, quema de buses o x bombas molotov son "presos políticos" amnistíables, como propone en su proyecto de ley para los q cometieron esos delitos en 2019 y 2020. Pepe Auth

LEER MÁS
 

“Ministra @Carolina Tohá: las señales de las primera horas son importantes” escribió ayer en su cuenta de Twitter el diputado Diego Schalper (RN) junto a una foto de estudiantes saltando arriba de los torniquetes en la estación de metro Los Leones.

La imagen responde a la jornada de protesta (la tercera de la semana) convocada por secundarios y que terminó en evasiones y destrozos en varias estaciones y el servicio interrumpido.

Tras los resultados del plebiscito, las marchas estudiantiles se han intensificado. Durante el último mes había una o dos semanales en las cercanías de La Moneda. Esta semana, ha sido una diaria.

Y el martes, mientras se realizaba el cambio de gabinete, hubo escaramuzas con la policía y lacrimógenas que se hicieron sentir en los patios de La Moneda, tras la convocatoria por mejoras educativas y libertad a los presos de la revuelta.

Dos buses quemados

Esta mañana una nueva convocatoria a protestas y evasiones terminó con dos buses quemados en las cercanías del INBA, el Metro con estaciones cerradas y desvíos de tránsito en el centro. Hay otro llamado para mañana, mientras se prepara una jornada de protesta nacional con los universitarios para el 14 de septiembre.

Controlar la violencia estudiantil en el centro de Santiago y poner orden parece ser el desafío más inmediato de la nueva ministra del Interior, Carolina Tohá.

“Mientras el Gobierno insista en explicar la violencia estudiantil en vez de actuar eficazmente para aislarla y llevar a los violentos, habitualmente una minoría, a la justicia, este problema tóxico no podrá superarse”, advierte el académico UDP y exministro José Joaquín Brunner.

Y agrega que “si el Gobierno nada más ofrece diálogo, seguirá siendo percibido como débil y sin voluntad de ejercer el poder coercitivo que es el principal instrumento legal con que cuenta para defender la democracia frente a quienes buscan desquiciarla”.

Por eso, señala que “en la actual etapa es esencial que la ministra actúe con decisión y eficacia. Esto exige un cambio radical del discurso gubernamental: debe llamar a sus propias coaliciones a salir a hacer frente a la violencia”.

Evitar estrategia represiva

Sofia Donoso, académica de la U. de Chile e investigadora del Centro de Estudios de Conflicto y Cohesión Social (Coes), dice que este movimiento estudiantil es distinto a los anteriores (el de 2006 tenía a los partidos políticos dentro de la organización secundaria) y que acá hay grupos que miran con malos ojos que el Frente Amplio se haya incorporado a la política tradicional.

A su juicio, Tohá debe evitar una estrategia represiva, porque generaría una escalada de violencia. Lo que deben hacer, señala, es tratar de encontrar interlocutores para dialogar y ver si las demandas pueden ser canalizadas institucionalmente. Pero la estrategia debe ser integral y coordinada entre alcaldes, autoridades regionales y Gobierno.

“Ella (Tohá) no tiene una buena experiencia” con el tema estudiantil, recuerda el académico de la U. Autónoma, Tomás Duval, a propósito de cuando fue alcaldesa de Santiago. “Lo primero es no repetir la política de intentar copar con fuerzas de seguridad las estaciones de metro y otros lugares. Es un fracaso”, dice.

Concuerda que debiese instalar mesas de diálogo con los establecimientos emblemáticos, pero incluyendo a toda la comunidad estudiantil. “Es un camino distinto que permite establecer si tienen demandas concretas o es una cuestión meramente política”, dice. Si fuera esto último, y habiendo materializado un acercamiento, quedaría con un margen más amplio para administrar la fuerza pública.

Respaldo político a la policía

El exministro del Interior, Jorge Burgos, concuerda en explorar una mesa de diálogo con los estudiantes, “no con los delincuentes que agreden y queman buses”, pero cree que esta debe quedar en manos del ministerio de Educación: “La ausencia permanente de orden público en el centro de la Santiago debe ser abordado desde el Ministerio del Interior, en coordinación con Carabineros. A estas alturas ya no es un tema municipal”.

El exsubsecretario del Interior, Felipe Harboe, es más tajante: “Se trata de grupos anárquicos y violentos que no expresan causa razonable de sus actuaciones, por lo que el diálogo se ve muy difícil”. En ese contexto, plantea que “se requerirá un trabajo operativo muy bien planificado para lograr detener a los responsables. Para eso la policía exigirá respaldo político”. Y advierte que “si no se restituye la normalidad a la ciudad y el respeto por la seguridad, esto se transformará en un dolor de cabeza para el nuevo equipo y seguirá siendo determinante en la mala evaluación del Gobierno”.

LEER MÁS
 

-Se habla de nueva Convención, pero con otro criterio: escaños según votantes efectivos. ¿Qué piensas tú?

-Somos el 12% de la población según el último censo. Y tenemos derecho a participar en las instancias en que se está decidiendo el futuro del país. Respecto a la cantidad de escaños, debiese ser proporcional a la población del país. Para que los PP.OO. asuman estas agendas, también hay que empoderarlos: En Nueva Zelandia inicialmente había baja participación maorí, pero hoy no se necesitan mecanismos especiales porque ha aumentado el interés de ellos en participar políticamente.

LEER MÁS