La exministra Carolina Tohá tiene una amplia trayectoria política. Al igual que Camila Vallejo, se inició en la actividad en tiempos universitarios y vivió momentos álgidos como parlamentaria y ministra vocera del gobierno de Michelle Bachelet.

-¿Cómo evalúa el desempeño de la vocera de gobierno?

-Es una vocera eficaz, no abre flancos al gobierno y siempre encuentra el modo de representar institucionalmente al gobierno en su conjunto. Una de las principales tareas de una vocera.

-¿Y cómo ha visto su cambio de parlamentaria a ministra?

-Es difícil hacer ese cambio porque ella viene del Parlamento, donde uno la mayoría de las veces habla de manera personal. Además viene de otro partido (PC), que no es el del Presidente Boric (Convergencia Social) y se las ha arreglado para que quede claro que ella es vocera del gobierno y no de otra cosa o de otra institución.

-Se le ha criticado porque no habla siempre, como cuando ocurrió lo de la ministra Siches y el avión.

-Es cierto que no le ha tocado hacer una vocería que abra polémica y que genere quiebres, porque a veces es necesario. Pero han sido buenas decisiones para los propósitos que el gobierno tiene, sus vocerías han ayudado a sacar dudas de la agenda, han ayudado para acotar posiciones cuando existen especulaciones en el debate respecto a los alcances que tiene tal o cual decisión. Está bien generar algún tipo de disputa, escalar un debate o abrir un conflicto, hay veces que hay que dar ese paso. Hasta ahora se las ha arreglado para defender la posiciones gubernamentales y para cerrar flancos.

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Su éxito ha sido reconfigurar su rol y darle credibilidad. Ella es la vocera del gobierno y no del PC”.

María José Naudon

Académica UAI

El Presidente Boric, Irina Karamanos e Izkia Siches acompañaron a la vocera en su cumpleaños 34, que celebró ayer en La Moneda.

La vocera de gobierno Camila Vallejo Dowling pocas veces pierde los estribos. Es fría. Lo demostró el 01 de abril de 2014 cuando se cumplía un año más del asesinato del senador Jaime Guzmán y la UDI solicitó un minuto de silencio en la Cámara de Diputados: fue la única parlamentaria, en toda la sala, que no se levantó de su puesto. Junto a ella, todos de pie, estaban el entonces diputado Guillermo Teillier, el actual senador Daniel Núñez y su compañera y amiga Karol Cariola.

Recibió varias críticas en ese momento y ha recibido muchas en su carrera política. Por su carácter, por su personalismo -dicen que es como un pino porque nadie crece a su alrededor- y hasta por su aspecto físico. El exministro Felipe Ward, en 2012, cuando Vallejo estaba en la FECH, dijo: “Es una persona tremendamente atractiva en lo físico, pero que en política se condenó al emitir las declaraciones que hizo con respecto a Fidel Castro". Ward no le apuntó. Han pasado 10 años, Vallejo hoy es la ministra vocera del presidente Gabriel Boric y es una de las que lidera el gabinete junto con la ministra Antonia Orellana.

Antes de que Boric decidiera su cargo y la presentara como una vocera impecable e implacable en el Museo de Historia Natural, Vallejo le dijo “donde tú me digas yo voy a estar” y su partido, el PC, “se puso a total disposición del diseño del Presidente”, comentan cercanos. Desmitificando así que al comunismo no le interesaba la Segegob.

“Gabriel tenía claro que había que poner a tres tanques en su comité político y con el dato que el PC tenía que estar, por sus capacidades y confianza, no hay nadie en que confiara más que en ella en ese partido”, comenta un antiguo militante RD.

De acuerdo a analistas y exvoceros y exvoceras de gobierno, es la única ministra del gobierno que ha tenido una luna de miel de verdad. No habla de todos los temas y ha manifestado sus quejas cuando se lo han pedido. “Su desempeño ha sido bueno. Creo que la clave es haber encontrado el tono y el rol. Su evaluación y percepción como vocera, se distancia de su valoración histórica como diputada o dirigente estudiantil, rostro del PC”, dice la académica de la UAI, María José Naudon.

El techo que debe romper

La ministra Vallejo ha sido popular, pero no ha gozado de la simpatía de las personas que han sido encuestadas por su figura política en los últimos años.

Tuvo buena prensa como dirigenta estudiantil, con una masa importante de jóvenes que se cuadraron con ella en las movilizaciones de 2011. Pero al llegar al Parlamento las mediciones políticas le jugaron en contra.

“CEP: Camila Vallejo se instala entre los peor evaluados junto a Jorge Pizarro y Hernán Larraín”, titularon los medios en agosto de 2015, cuando llevaba un año de diputada. El Centro de Estudios Públicos la ubicó en el lugar número 7 entre los personajes con mayor conocimiento (86%), pero con una evaluación negativa de -50% versus un 26% que la evaluó positivamente. En diciembre de 2016, en la misma encuesta, tuvo un 90% de conocimiento, pero un -55% de evaluación negativa y sólo un 22% resaltó sus virtudes. En 2017 y 2018 no fue medida y reapareció en diciembre de 2019, con un 88% de conocimiento y -61% de evaluación negativa.

La exdiputada tomó nota y las redes sociales fueron de gran ayuda. Comenzó a utilizarlas ya no solo para criticar al gobierno sino que también para mostrar que se podía reír de sí misma y compartir parte de su intimidad.

En su cuenta de Instagram subió fotografías con su hija y su pareja; videos de ella bailando canciones de moda en los reels de IG; cantando playbacks virales y desde hace un tiempo, sobre todo en la campaña presidencial, utilizando Tik Tok. También en spotify tenía un podcast donde entrevistaba a algunos alcaldes.

Quienes la conocen coinciden en que esa faceta divertida estaba más oculta en la imagen de la exdiputada.

En una gran bailarina de salsa y en medio de la campaña presidencial y parlamentaria se reía de su militancia comunista: “Llegó el demonio marxista, llamen al exorcista… Somos comunistas del jardín infantil, somos hijas y nietas de la Gladys Marín”, cantó junto a la diputada Daniela Serrano (PC), quien logró mantener el cupo que dejó Vallejo cuando concluyó su segundo periodo en el Parlamento.

Buena imagen y agenda cómoda

Ahora como ministra, también se ha preocupado de ablandar su agenda e imagen.

Por ejemplo, su equipo realizó una campaña en RRSS para buscar a una pequeña llamada “Matilde”, quien le había escrito una carta diciéndole que quería estudiar ciencia. Finalmente logró dar con la niña, quien viajó desde Rancagua con su madre a Santiago, le regaló un dibujo con la frase “Camila Vallejo, la mejor” y recorrió La Moneda junto a la secretaria de Estado.

El exministro del gobierno de Bachelet, Francisco Vidal, opina: “Cuando uno es vocero siempre debe tener eje y colocar la coyuntura en el marco de ese objetivo, que en este caso son las grandes transformaciones que se ha propuesto el presidente Boric y su equipo. Creo que el mayor valor que tiene la ministra es su articulación. No se pierde nunca en enfatizar los cambios y poner a la coyuntura para ese objetivo”.

En la arena política, ha tenido olfato. “Los años en el Comité Central del PC y en las asambleas estudiantiles te dan un bagaje”, comenta el analista y director de TúInfluyes, Axel Callís.

En medio de las múltiples pulseadas políticas, Vallejo instaló agendas. Quizás el más recordado es el proyecto “40 horas”, que busca rebajar la jornada laboral y que es parte del programa de gobierno de Boric.

“Se nota que está empoderada, cómoda, que maneja los temas más allá del conocimiento específico. No le habría pasado lo de Talagante (la vocería de la ministra Siches cuando dijo que tenía que preguntar algo que había ocurrido la noche anterior), se nota experiencia”, complementa Callís.

¿Camila Presidenta?

María José Naudon cree que “su éxito ha sido reconfigurar su rol y darle credibilidad. Ella es hoy la vocera del gobierno y no de su partido. Ese giro tiene relato y se vuelve verosímil porque los vínculos que la ligan al Presidente y al proyecto de gobierno son, o parecen ser, tan fuertes como sus afectos partidistas. Hay una biografía que permite esa transformación y que se ha fortalecido a través de declaraciones y acciones concretas. Es posible pensar, entonces, que su nuevo rol rompa el estereotipo y permita nuevas proyecciones”. Y agrega: “Por esta razón, creo que hacer ficción sobre si migrará o no al FA no tiene mucho sentido. Quizá vale más la pena ponderar el valor que ella representa para el PC, en términos de renovación y peso político, y cómo esa oportunidad (de cara al futuro) le entrega, desde su colectividad, libertad de movimiento”.

Frente a la interrogante de futuro, Callís asegura que eso de que “en Chile nunca un comunista será presidente”, es un eslogan noventero y desmitifica el fantasma PC: “Se trata de una concepción noventera, para los menores de 45 años no constituye ningún peligro, es más bien una imagen vintage. Acá no se trata de tener un piso o techo o de opiniones, es de quiénes votan como lo hicieron los jóvenes por Boric”, concluye.

El director de la Escuela de Gobierno de la U. Central, Marco Moreno, piensa que para romper con ese techo que le impone el PC, Vallejo podría considerar el FA como un espacio más amplio, emulando lo que hicieron militantes de izquierda que optaron por el PPD como lo hizo el propio Ricardo Lagos. “Ella dijo claramente que no hablaba en nombre de su partido, lo que significa que está interesada en ampliar su base más allá de los límites del PC”, anota.

Un equipo a su medida

En la Segegob de Vallejo trabajan 15 personas, de las cuales 10 son mujeres. El promedio de edad de su gabinete es de 32 años. “Tenemos una dinámica horizontal de trabajo que funciona al tener roles claros. Esto responde a un diseño: cada persona del gabinete es una pieza pensada y elegida por la ministra y su jefa de gabinete, con distintas experiencias profesionales y trayectorias de vida. Hay militantes, hay personas que vienen de la diputación, hay independientes, hay disidencias sexuales y hay personas de regiones”, explican en la Segegob.

En la superestructura creada por la ministra de 34 años, su jefa de gabinete, Susana González (32), juega un rol fundamental. Es militante comunista hace 14 años y se conocieron con Vallejo en la Universidad de Chile. González trabajó con ella en la FECH y según explican cercanos a la ministra, “fue la primera persona que estaba contemplada en el diseño de gabinete”. La propia vocera ha reconocido que González fue quien la empujó a presentarse como presidenta de la FECH el año 2011.

Ambas tienen redes transversales que se han forjado en la política, pero también en la vida social. Varios son amigos, como Vallejo con el director de la SECOM, Pablo Paredes. En ese grupo están la convencional Bárbara Sepúlveda, la diputada Karol Cariola y la subsecretaria de Economía Javiera Petersen. Además de la diputada RD Maite Orsini, la ministra Orellana, el ministro Giorgio Jackson, el subsecretario Miguel Crispi y la diputada PS Daniela Cicardini.

“La ministra Vallejo es un líder y referente para otras mujeres y jóvenes, no sólo por ser una autoridad con alto poder político sino que también por su cercanía y alegría característica. En su rol como vocera, con un estilo claro, transparente y cercano, reconoce la importancia de explicar procesos para que las personas puedan seguir la agenda de transformación que plantea el gobierno”, dice la subsecretaria Petersen.

En el PC explican que la estructura de trabajo de Vallejo también es parte de un diseño que corrió por fuera antes de asumir en la Segegob. Javiera Hausdorf, militante del partido y hoy a cargo de la División de Organizaciones Sociales (DOS), fue durante años encargada territorial de la diputada Karol Cariola. Allí también trabajaba con la periodista Javiera Olivares, la segunda hoy en la Secom. Esta última jugó un papel importante en las decisiones de Vallejo respecto a cargos como el de Faride Zerán en la presidencia del CNTV y la nominación como presidenta de TVN de la periodista Andrea Fresard y de Rodrigo Cid (estos últimos dos nombres ya fue enviados al Congreso y están en tabla en la Comisión de Educación).

El trabajo del día implica reuniones, fijar posturas, confección de minutas y algunos instrumentos de comunicación como los live de Instagram, donde la ministra entrevista a sus pares en su oficina. Aunque su estilo se ha moderado por el rol que hoy ocupa, no ha perdido frontalidad. Bien saben de eso Ena Von Baer y el convencional Hernán Larraín Matte. En 2011, cuando era dirigenta estudiantil, en el programa Tolerancia Cero trató a Von Baer como “senadora designada” y a Larraín Matte en 2019, en Mega, le dijo que tomara un poco de café para bajar el alcohol de su cuerpo en medio de un acalorado debate donde instaba a Vallejo a reconocer las violaciones de los DD.HH. en Cuba.

En el equipo de Vallejo hay 10 mujeres (con ellas, en la foto) y 5 hombres.

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