Volando con estética de ballet, en uniforme de la marina, un efectivo es la imagen principal de la campaña iniciada en 2019 “ven tal como eres”, lanzada por las Fuerzas Armadas de Suecia. Abajo, la leyenda “déjanos retar tu percepción de quién es un buen prospecto”. Es la continuación de la campaña de 2015 “algunas cosas que no debes camuflar”, cuya imagen es de un soldado con una bandera arcoíris en su hombro derecho (ver fotografías).

Se trata de una “affirmative action”, que refuerza las diversidades sexuales, con el fin de socializarlas y darles valor.

En Chile, las Fuerzas Armadas están a la espera de lo que dispondrá la próxima ministra de Defensa, Maya Fernández, en materia de identidades sexuales. Ninguno de los tres comandantes en jefe dará entrevistas por el momento, y en sus respectivas ramas se destaca que las diversidades y las mujeres no son discriminadas.

Sin embargo, lo que hay no es suficiente para el Presidente electo Gabriel Boric. Su programa habla de avanzar hacia un “fortalecimiento de las políticas de inclusión desde una perspectiva de género, de diversidad sexual, étnica y socioeconómica, no solo en las Fuerzas Armadas, sino también en el Ministerio”.

Aunque no quiere adelantar medidas específicas, Maya Fernández, va en serio: “Por mi trabajo y trayectoria es un tema que nos interesa trabajar”, dice a “La Segunda”, aunque agrega que “vamos a esperar a que hayamos asumido el cargo en régimen para hablar”.

En el ambiente militar prima la incertidumbre e intentan leer señales. Por ejemplo, en inclusión social ven que para Carabineros el programa de gobierno plantea la eliminación del doble escalafón (oficiales y suboficiales) y que respecto del mundo castrense el documento dice que se pretende “eliminar las exclusiones derivadas de las brechas socioeconómicas entre escalafones”. Creen que no se entiende la lógica militar y que por cuestiones políticas se les exige más que al mundo civil. “Si se puede estudiar enfermería y medicina o ingeniería y una carrera técnica, ¿por qué en las Fuerzas Armadas no puede haber un escalafón técnico y otro profesional?”, se pregunta el ex vicecomandante del Ejército (2018), John Griffiths.

Leyendo el programa y compartiendo con personal activo y en retiro, el excomandante en jefe de la FACh (2006-2010), Ricardo Ortega, cree saber para dónde sopla el viento: hacia una especie de affirmative action para Chile o medidas similares (ver recuadro), pues dice que es de las pocas cosas en que se podría profundizar en materia de diversidad sexual y de género, porque “en las Fuerzas Armadas hoy solo se miden las capacidades. Hay mujeres pilotos de combate de F-5, de helicópteros, instructoras”, ejemplifica.

No existe discriminación por diversidad sexual, concuerda el exvicealmirante de la Armada, Kenneth Pugh.

Lo que las diversidades le piden

La experiencia mundial muestra que una cosa es levantar las prohibiciones para que las diversidades ingresen abiertamente a las Fuerzas Armadas y otra es que no exista discriminación y agresiones.

En la época moderna, la integración a nivel mundial es reciente. Los casos más antiguos están en Europa. Partió en Holanda en 1974, donde por iniciativa gubernamental a poco andar se formó el grupo Homosexualidad y Fuerzas Armadas, que en 1980 pasó a llamarse Fundación de la Homosexualidad y la Fuerzas Armadas, un sindicato que representa a las diversidades ante Defensa. En 1979 Suecia “desmedicinó” la homosexualidad y comenzó su política aperturista.

Esos países son nombrados por la coordinadora del Núcleo de Estudios Críticos de la Diversidad de la U. de Chile, Caterine Galaz, como naciones de vanguardia junto a Israel, que en 1993 abolió la ley que permitía preguntar por la orientación sexual antes de ingresar a las Fuerzas Armadas. Sin embargo, un reciente estudio de “Orientación sexual y servicio militar” de Ben-Ari y Kaplan afirma que las diversidades sexuales enfrentan otras formas de discriminación, al ser percibidas por una parte de sus camaradas de armas como personas mentalmente enfermas.

Galaz destaca que como contrapartida, Israel creó “dispositivos de acompañamiento”, iniciativa que, cree, debiese implementarse en Chile.

Ello considerando que además el continente americano va a la zaga. En general, se permitió el ingreso de las diversidades de manera explícita en los últimos 10-15 años. Por ejemplo, Estados Unidos recién en 2011 levantó la prohibición; hasta entonces la directiva 1332.14 del Departamento de Defensa consideraba incompatible servir en el mundo militar siendo homosexual. En 1993 Bill Clinton consiguió pasar la ley “don't ask, don't tell” o “no preguntes, no digas”, que prohibió investigar la vida sexual por mera sospecha. En 2010 Barack Obama tramitó la eliminación de la ley de Clinton, permitiendo a las diversidades servir abiertamente al año siguiente, aunque siguen las agresiones.

Según un artículo de BBC Mundo del 21 de agosto de 2021, una encuesta anónima del Pentágono arrojó que al año unos 20 mil efectivos o miembros de sus familias aseguran ser agredidos sexualmente. En 2020 hubo 7.816 denuncias de ese tipo, en las que 6.290 involucran a algún oficial activo. En el artículo, el exfiscal general de la Fuerza Aérea, Don Christensen asegura que las Fuerzas Armadas están “más preocupadas de defender a sus comandantes” y el profesional de Rand Corporation (think tank que asesora al Pentágono), Andrew Morral, complementa que la mitad de estas agresiones en bases son contra quienes “no se describen a sí mismos heterosexuales”, a pesar de que “representan solo alrededor de 12% de la población militar”.

El 27 de enero de este año, el presidente Biden ordenó tratar el acoso sexual dentro de las Fuerzas Armadas como “delito”.

En nuestra región, Argentina se abrió en 2009. Chile tardó tres años más, a pesar de que la Ley Antidiscriminación fue promovida por Lagos desde 2005. Fue aprobada en la administración Piñera en 2012, tras el homicidio de Daniel Zamudio y en 2014, con Bachelet, se formó la comisión de Diversidad y Antidiscriminación para monitorear la inclusión y combatir la discriminación en las Fuerzas Armadas. En agosto de ese año el marino Mauricio Ruiz, con el apoyo de la Armada, dio una conferencia de prensa hablando de su homosexualidad, afirmando que “no hay razón para esconderse”; en 2018 se crearon las delegadas de género —una por cada rama— y en 2019 se dio curso a un protocolo de denuncias de acoso sexual o laboral y la obligación de las ramas de reportar mensualmente la situación de esas denuncias.

¿Cuál es el estado de estas denuncias? Entre 2018 y 2021, las Fuerzas Armadas recibieron 390 denuncias por acoso sexual, informa el Ministerio de Defensa.

La diputada electa de la “bancada disidente”, Francisca Bello (bisexual) pide al nuevo gobierno “promover una vida libre de violencia y por eso es importante incorporar perspectiva de género y de diversidad sexual en todos los estamentos del Estado; no pueden quedar fuera las Fuerzas Armadas o el ministerio de Defensa”.

“La próxima ministra puede ser clave”, añade, para evitar situaciones como la publicación en 2020 en la Revista de Marina de un artículo, que bajo la pluma del excomandante en jefe, Miguel Ángel Vergara (2001-2005), desmenuzaba el libro “La revolución sexual global”, de Gabriele Kuby, que trata la homosexualidad como una depravación.

La parlamentaria dice que los cambios pueden ser graduales, pero que “ello no es impedimento para impulsar con decisión una agenda de género y diversidades… Los cambios que queremos impulsar tienen como eje promover el buen vivir. No podemos seguir permitiendo titulares vergonzosos, como años atrás (2020) ‘Violaciones sexuales en Haití: Investigadora reveló que 21 bebés son de militares chilenos'. Hay falta de protocolos y canales de denuncia”.

Para la también diputada de la “bancada disidente”, Camila Musante (bisexual), profundizar en una política de diversidad sexual y género ayudará a que el tema “no siga tratándose como problemáticas aisladas”. Pero ella no cree en la gradualidad, sino que “en la urgencia del cambio. Los crímenes de odio, las discriminaciones hacia las mujeres y disidencias no pueden esperar… no podemos pensar en implementaciones graduales cuando de la implementación de este tipo de políticas puede depender la vida”.

Además, a ella le gustaría que se implementara algún tipo de “cuota” porque al aplicarse a grupos excluidos “lo que vienen a hacer es fortalecer nuestro sistema democrático”.

Caterine Galaz, experta en diversidad, dice que “estamos muy lejos de estándares internacionales” y cita como ejemplo a Nueva Zelanda. Pero incluso ahí el año pasado el Ejército premió con el primer lugar un ensayo contrario a la diversidad en las Fuerzas Armadas. Según la revista Stuff, en su edición de 7 de julio de 2021, el escrito debió ser retirado de la web con una disculpa, luego de la conmoción que generó en la propia tropa.

Galaz asegura que se trata de instituciones que “fueron muy masculinizadas” y que en Chile se puede partir por incorporar experiencias internacionales, en un proceso en que cambios legales vayan de la mano con “medidas de formación interna, luchas contra estereotipos y medidas de inclusión positiva. ‘No sé, no pregunto' es política de la no política y habría que avanzar hacia allá, que a nadie le interese tu orientación a la hora de trabajar. Los procesos debieran ser más explícitos”.

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Aunque Argentina despenalizó la sodomía casi 150 años antes que Chile (1953 vs. 1999), el ingreso abierto de homosexuales recién se dio en 2009, solo tres años antes que nuestro país, cuando se aprobó la Ley Zamudio. Hablando de países vecinos, Perú fue el primero en permitir abiertamente la participación de las diversidades (2004) y Bolivia el último (2015). En América, Canadá es líder (1992). Y aunque en Holanda y Suecia los procesos vienen desde la década de los 70's (ver central), en Europa las realidades son diversas. Por ejemplo, algunas naciones como Bélgica se han reservado el derecho de compartir información sensible con un efectivo, no por su orientación sexual, sino por creer que debido a ella y en casos especiales puede ser objeto de chantaje. En 1997 Italia recién anunció que las mujeres podrían ingresar al Ejército y optar a cargos de oficiales y en 2010 promulgó su ley antidiscriminación. En Rusia la situación es más ambigua: en 2010 Vladimir Putin aseveró que la población gay no es excluida del servicio militar, pero en 2013 el periódico Izvestia informó de la directriz de Defensa que recomienda preguntar por historial sexual y revisar tatuajes que puedan indicar nivel educacional bajo y orientación homosexual.

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