Que los hermanos Andrés y Pablo Navarro Haeussler son los controladores de Sonda no es ninguna novedad, pero que uno de ellos se desmarque de las posiciones familiares y decida apostar con fuerza e individualmente por la compañía si se sale de lo habitual.

Y es que Andrés Navarro (73), ingeniero civil industrial de la UC, fundador y actual presidente de la empresa, completó un año realizando compras de acciones de la compañía, tanto en forma personal como a través de sus sociedades, completando desembolsos por $6.523 millones en el período.

Inició sus compras como persona natural con un 0,09% —en febrero de 2021— hasta alcanzar un 0,42%. Luego, siguió comprando acciones a través de sus sociedades Inversiones Santa Isabel e Inversiones La Laguna, donde ya mantiene un 2,24% y 1,4% respectivamente de la firma, según los registros de la CMF.

Una participación accionaria que se suma a la que tiene en Sonda en su calidad de administrador de Inversiones Atlántico e Inversiones Pacifico II, sociedades controladoras de Indico S.A. dueña del 37,8% de Sonda, según explica su memoria anual.

Los hermanos Navarro participan en Sonda desde su fundación en 1974, y han logrado transformarla en el mayor empresa latinoamericana de servicios de tecnología, con presencia en Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, México, Panamá, Perú y Uruguay, países a los que ahora sumará Estados Unidos.

Para ello, creará una filial llamada Sonda USA Inc., con la cual busca acompañar a sus actuales clientes globales presentes en ese país.

EE.UU. representa aproximadamente el 40% del mercado mundial de las tecnologías de la información y concentra gran parte de las actividades de I+D que generan nuevas tendencias, siendo un mercado que representará un eje de crecimiento importante para Sonda, explicó la compañía-

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Un nuevo revés jurídico sumó Manuel Cruzat en sus intentos por revertir la quiebra (por deudas por $70.230 millones) y remate de Curauma, su proyecto inmobiliario a las afueras de Valparaíso, luego de que el Tribunal Constitucional (TC) rechazara un recurso de inaplicabilidad por inconstitucionalidad del empresario.

Para desechar la petición, el TC señaló que carecía de legitimidad pasiva, no se advertía un conflicto constitucional y que como regla, la impugnación de una resolución judicial corresponde a los jueces de fondo y no al TC.

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Trato de organizarme haciendo eternas listas de pendientes, pero termina el día y no siempre lo logro. Quisiera partir el año distinto.

Hacer un barrido de los pendientes y anotarlos en algún lado suele producir una doble sensación: por un lado, alivio por sentir la cabeza despejada y por otro, apremio por todo lo que falta.

Es usual que al hacer listas de pendientes terminen en el mismo saco temas muy diversos y de distinta naturaleza. Aquí ayuda la metodología de gestión de actividades Getting Things Done(GTD) de David Allen. Su enfoque central es despejar la mente de “las cosas sueltas” y dejarla disponible para pensar, apoyándose en un sistema de soporte externo para hacer fácil el recoger la información, almacenarla, hacerle seguimiento y procesarla de manera sistemática, en base a lo que queremos conseguir, y cómo y cuándo hacerlo.

Algunos tips de esta metodología que son de gran ayuda:

1. Tener un lugar único (papel y/o electrónico) para depositar los pendientes e ideas que vayan surgiendo, para luego clarificar y organizar qué hacer con ellas.

2. Listar las actividades en base a contextos. Por ejemplo: temas que resolver en el computador, distintos a la lista de llamadas telefónicas o los trámites.

3. La regla de los dos minutos: Si una acción se puede hacer en menos de dos minutos, hazla ahora en lugar de anotarla en una lista; dos minutos es el límite de la eficiencia entre tomar una acción en tus manos y despejar la tarea de una vez, versus el tiempo de escribirla y hacerle seguimiento. Ejemplos: responder un correo electrónico, un mensaje de voz, archivar un documento o enviarle una copia a quien deba tenerlo.

¿Y cómo organizar y separar en este sistema las prioridades de los proyectos de largo plazo? Será tema de la próxima columna.

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Luego que por años la aerolínea estadounidense JetBlue fuese considerada la mejor low cost de ese país, la pandemia causó estragos en su reputación, ya que según un ranking de The Wall Street Journal cayó al último lugar en calidad de servicio entre las nueve mayores empresas del sector. Todo producto de los masivos reclamos por retrasos y cancelaciones en sus vuelos. Los primeros puestos en tanto fueron para Delta, seguida de Alaska y Southwest.

El análisis arrojó que JetBlue tenía la tasa más alta de retrasos extremos, con varios incidentes donde los pasajeros llegaron a esperar durante al menos dos horas y en plena pista. JetBlue también tuvo la segunda menor cantidad de llegadas a tiempo, solo detrás de Allegiant Air, y la segunda mayor cantidad de quejas de clientes (detrás de Spirit), según el ranking.

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