Las restricciones impuestas por la pandemia y el aumento de la riqueza a nivel mundial tienen de cabeza a los grandes fabricantes de jets privados como Cessna, Dassault, Gulfstream, Bombardier y Embraer, que extendieron sus listas de espera para tratar de cubrir la demanda, que incluso está agotando el stock de aviones usados en EE.UU. y Europa.

La pandemia volcó a muchos hacia los vuelos privados. Una tendencia que se puede atribuir a un auge de la riqueza en el último año y medio, producto de que en EE.UU. más empresas cotizan en bolsa, el mercado de valores alcanza niveles récord y los grandes consumidores disfrutan de un período prolongado de bajas tasas, dijo a CNBC John Schmidt de la consultora Accenture.

Así, el inventario de jets privados en EE.UU. y Europa está por debajo del 3% y los despegues y aterrizajes de estos aparatos subió un 40% en Norteamérica y 20% en Europa.

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El vino francés y el chileno han sido los grandes ganadores de las tensiones comerciales y políticas entre China y Australia, que llevaron al gigante asiático a imponer aranceles antidumping de más del 100% al país oceánico, que era su principal proveedor.

Así lo reveló el informe Q4 Wine Quarterly de Rabobank, que señaló: “Tras los aranceles impuestos a los vinos australianos, los vinos de otros países han ganado terreno. El vino francés es uno de los mayores beneficiarios. Chile también se ha favorecido y es probable que gane más participación para convertirse en el segundo mayor proveedor de vino de China en 2025”.

El estudio agregó que el vino chileno solía exportarse a China como marca privada o a granel, utilizando una estrategia de precios bajos. “Pero, con la premiumización, Chile está reestructurando sus exportaciones para cambiar la percepción de su calidad, como lo demuestra un aumento del 22,9% en los precios de sus vinos en el 2020”.

Ahí Rabobank destacó a Concha y Toro, que lanzó en agosto para China las líneas Cellar Collection y Master Edition, para elevar su presencia en el segmento premium.

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El grupo Claro, controlado en la actualidad por la fundación Claro Vial y que tiene una serie de sociedades de inversión —como Quemchi, Navarino y Marinsa— desde las cuales actúa en grandes sociedades anónimas, salió con fuerza esta semana a comprar acciones en bolsa para retomar posiciones en sus emblemáticas empresas Vapores y Cristalerías de Chile.

Si bien el conglomerado que quedó tras el fallecimiento (en el 2008) del empresario Ricardo Claro ha venido actuando en el mercado de valores en forma constante, hasta ahora su participación había sido más bien marginal, limitándose a unas cuantas compras y ventas.

Pero este mes dio un giro, ya que el grupo apostó con fuerza y adquirió $13.138 millones (unos US$16,1 millones) en papeles de la Sudamericana de Vapores y otros $8.710 millones (unos US$10,7 millones) en Cristalerías, informó la CMF.

Con ello, la Fundación Educacional subió de un 4,07% a un 5,21% en Vapores, empresa que por 26 años controló la familia Claro Vial hasta que en el 2012 pasó a manos del grupo Luksic. En tanto, en Cristalerías de Chile, la fundación subió su participación a un 57,87%.

Esta es una apuesta que podría rendir frutos para el grupo considerando el conocimiento que tiene de estas compañías y sus mercados y dado, por un lado, el auge que está teniendo el transporte naviero y sus derivados y, por el otro, la mayor demanda global de botellas de vidrio, ante la escasez observada en la industria de vinos y destilados producto de la pandemia.

La fundación, además, este mes efectuó compras menores de acciones de Elecmetal, Marinsa y otras sociedades.

Hoy el grupo Claro está en manos de la Fundación Educacional Internacional Claro Vial, que es controlada finalmente por la viuda del empresario, María Luisa Vial de Claro, según las memorias anuales de las empresas ligadas al grupo y administrada por un consejo, donde los principales ejecutivos son Baltazar Sánchez (presidente de Cristalerías) y Juan Antonio Álvarez.

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Aduanas involucró en una querella por “contrabando” de un Cadillac Escalade (de $50 millones) a los exseleccionados de futbol Manuel Iturra, Jorge Valdivia, su esposa Daniela Aránguiz y su hermano Claudio Valdivia.

La peor parte de la acción judicial la sacó Iturra, quien será formalizado el 18 de enero en el Juzgado de Garantía de Iquique, luego de que ingresara con franquicia tributaria el vehículo a través del Puerto de Iquique. Tras una investigación, Aduanas detectó que el automóvil había sido vendido a Claudio Valdivia y se encontraba en la casa de su hermano, Jorge, en Lo Barnechea, lo que el ente fiscalizador consideró ilegal. La querella señala que los fiscalizadores corroboraron los hechos luego de entrevistar en su casa —por intermedio de un citófono— a Aránguiz y detectara el vehículo investigado en un estacionamiento de la casa.

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