El encuestólogo y director del Laboratorio de Encuestas y Análisis Social de la UAI, Ricardo González, cree que “al día de hoy, el escenario para una candidatura presidencial de Desbordes se ve complejo. Si bien es cierto que su conocimiento ha subido desde que está en Defensa, todavía es menos conocido que sus rivales en una primaria, quienes ya han competido en presidenciales previamente. Aunque sea uno de los ministro mejor evaluados, sus valoraciones son todavía inferiores a las de los alcaldes de la derecha”, señala.

—¿Qué atributos le ve?

—Su historia de vida: haber nacido en Los Andes, vivido en La Cisterna y haber pasado por la educación pública. Le ayuda a separarse de la élite, lo que puede ser positivo en el clima anti-élite que se respira en Chile desde el 18-O. Otro atributo positivo es que con frecuencia busca tender puentes con la centroizquierda, en un contexto en que el país necesita acuerdos. Una debilidad es que su conocimiento es todavía bajo respecto a eventuales competidores en una primaria. Tampoco su apoyo es alto entre quienes se identifican de derecha. Eso es clave para su éxito en una primaria del sector. Parece faltar que presente un proyecto de país, de futuro para su sector.

—¿Tiene ventajas frente a Lavín?

—Sí, su historia de movilidad social y su trayectoria parlamentaria, pueden ser esas ventajas. Sin embargo, como Desbordes es más desconocido, no ha podido sacar provecho. Sobre el Apruebo, Desbordes fue uno de los principales articuladores del acuerdo del proceso constituyente. No obstante, el Apruebo es percibido por la ciudadanía como un triunfo propio y no de los políticos. El intento de un político de cualquier sector de apropiárselo será visto con recelo.

—¿Le afecta venir del gobierno?

—Tiene ventajas y desventajas. La ventaja está en la plataforma que tiene en el Gobierno, lo que permite que su conocimiento se acerque al de sus rivales, aunque Defensa es un ministerio de baja visibilidad. La desventaja está en que si la aprobación presidencial sigue baja, permanecer en el gobierno podría ser una piedra de tope para que opiniones positivas sobre Desbordes sigan creciendo. Más aún, si su agenda choca con la del gobierno, su margen de acción queda limitado.

—¿Le convienen primarias con J. A. Kast?

—El apoyo a Desborde entre quienes se identifican de derecha no es alto hoy. Eso es un problema independiente de si JAK compite en la primaria del sector o no, y de si quienes participan de esa primaria son votantes de derecha más duros o blandos.

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“Se ha ganado su puesto” en el círculo que rodea al Presidente Sebastián Piñera, comenta una alta fuente de la sede de gobierno, al observar el lugar que ha ido adquiriendo en el tiempo el ministro de Defensa, Mario Desbordes. Y agrega: “Hoy es una persona de mucho peso político”.

Tras el plebiscito del domingo, y donde la principal tensión dramática del gabinete giró en torno a Desbordes y al canciller Andrés Allamand, el exdiputado quedó del lado de los ganadores con el Apruebo y, para un integrante del equipo de ministros, “esa noche comenzó su campaña presidencial”.

Por lo mismo, llamó la atención que lo ubicaran junto a Piñera en el momento en que —sin tomar en cuenta el protocolo y desplazando al canciller — se hizo el discurso presidencial. No fue lo único: comentan que en el consejo de gabinete del lunes no estuvo en una mesa lateral (como es habitual), sino que en la principal, a un costado del titular de Interior, Víctor Pérez.

Para algunos esto parecería sorpresivo, debido a la postura crítica que tomó Desbordes en algunos aspectos del manejo gubernamental durante el estallido social; para otros que conocen lo que ocurre al interior del oficialismo no lo es tanto. Recuerdan que durante una reunión privada en la casa del jefe de Estado en los complejos días de octubre de 2019, al ser cuestionada su lealtad por uno de los líderes de Chile Vamos (por pedir más recursos para enfrentar la crisis), Desbordes dijo que si Piñera tomaba una decisión que los hundiera “yo me voy a hundir junto con usted Presidente. Pero debo ser leal y decirle que está equivocado”.

En su rol de ministro va bastante a La Moneda y tiene frecuentes reuniones con su jefe, algunas de ellas los dos solos. Uno de esos encuentros fue el miércoles y hablaron más que de temas de la cartera.

A quién entregar la banda

¿Se volvió ahora el favorito de Piñera en la carrera presidencial? La respuesta de distintas fuentes, tanto dentro como fuera del entorno ministerial, es que “no”. Argumentan que el Mandatario obviamente quiere entregar la banda presidencial a alguien del sector y que, con una mirada pragmática, le interesa que haya varias cartas desplegadas, en una carrera en la que, hasta ahora, el UDI Joaquín Lavín es el mejor posicionado. Así y todo —se asegura— ve con buenos ojos la posición que ha tomado Desbordes, hecho que no ocurría antes. Una novedad, se reafirma.

Y más allá de su relación con Piñera, en La Moneda Desbordes tiene buenos aliados. Un ejemplo es la asesora de prensa directa del Mandatario, Carla Munizaga, quien trabajó como jefa comunicacional del ministro en RN, y de ahí pasó al Gobierno, meses antes de que el exdiputado llegara a Defensa. Quienes los conocen dicen que él considera mucho sus opiniones. Más aun, Munizaga debe trabajar estrechamente con el equipo político de quien fue la cara más visible del Apruebo en Chile Vamos, al coordinar actividades en las que participan Piñera y Desbordes. Desde el entorno de dichos equipos se confiesa que también comparten habitualmente evaluaciones de escenarios políticos presentes y futuros.

Entonces si está en campaña, ¿cuándo dejará su cargo? El domingo, cuando fue a celebrar con el comando del Apruebo en el hotel Courtyard y fue recibido entre vítores, algunos le recomendaron salir cuanto antes del Gobierno y empezar la candidatura presidencial. Él respondió, dicen, que había que tener prudencia.

Ayer, en radio La Clave, afirmó: “No pienso en salir del Gobierno, estoy haciendo un trabajo que me gusta mucho en Defensa. (Pero) efectivamente en marzo hay que sentarse a conversar con la directiva para ver donde servimos mejor”. Públicamente llegó hasta ahí, pero desde la directiva RN se confirmó que ya habló el tema con el Presidente Piñera —en la reunión del miércoles— y que ambos acordaron que él dejará el Gobierno en marzo. En esa fecha asumirá el liderazgo de la campaña municipal y de constituyentes (cuya elección es en abril) recorriendo Chile. Por lo mismo solicitó a la mesa que ahora lo dejen concentrarse en el ministerio porque tiene tareas muy importantes.

Hoja de ruta y perfil “unitario”

En el círculo estrecho de Desbordes piensan que el domingo quedó claro que fracasaron tres tesis: que la derecha estaba por el Rechazo; que los RN que apoyaron el Apruebo no representaban a nadie; y que el cambio de Constitución no interesaba a la ciudadanía. Sin dejar de lado, añaden, que antes del 15 de noviembre Desbordes se había manifestado a favor de una convención constituyente. Pero también dicen que la instrucción es una sola: que no es momento de “pasar cuentas” a nadie. “De ser candidato, es con un perfil unitario”, comentan en el gabinete.

Por lo mismo, Desbordes también se encuentra tendiendo puentes. Por ejemplo, está su acercamiento al secretario general de su partido, Felipe Cisternas (que también estuvo por el Apruebo), con quien habían roto relaciones cuando él partió al ministerio sin avisarle. El lunes se les vio conversar animadamente en la reunión a la que Piñera invitó a la dirigencia de Chile Vamos a la Casa Lo Matta.

En su hoja de ruta, está el participar en “una primaria potente” de Chile Vamos (el 4 de julio), para después tratar de ganar como coalición. En su entorno, lo ven con buenas posibilidades y argumentan que no solo puede captar electorado de centro, sino que su perfil es competitivo frente a la izquierda dura. Entre otros aspectos, por el rol que jugó en el acuerdo del 15 de noviembre y porque fue uno de los rostros que constantemente pidió al Gobierno más beneficios para las personas que vieron afectados sus ingresos durante la pandemia, especialmente durante la discusión sobre el retiro del 10% de los fondos previsionales, donde fue de los primeros en el sector a abrirse a esta opción, algo que lo enfrentó con parte de los suyos y con el Gobierno. Y también, remarcan, por tener en su oficina “una insignia de un liceo con letras”.

Pero antes de todo esto, Renovación Nacional debe decidir a su candidato en un consejo general, que aún no tiene fecha. Mientras que en el sector de sus adversarios se señala que la de Desbordes no es una carrera ganada y que debe subir en las encuestas.

En esa contienda ya no estaría Allamand, quien ha expresado que se concentrará en su rol de canciller y desde que asumió en el gabinete había transmitido a sus cercanos que «no se puede ser ministro de RR.EE. de lunes a viernes, y candidato presidencial el fin de semana”. Pero anoche, su mano derecha, el diputado Tomás Fuentes, hizo una cena en su casa con Sebastián Sichel (independiente), a quien impulsa como candidato.

El senador Francisco Chahuán enfatiza que “estos temas se resuelven democráticamente al interior de RN. Renovación cuenta con candidatos propios, liderazgos que tenemos que cuidar y mis elecciones hablan por sí solas; he demostrado tener capacidad, despliegue y éxito electoral”.

Y el senador Manuel José Ossandón remarca: “No estoy fuera de la carrera presidencial; estoy en veremos. Claramente en el mundo popular soy mucho más fuerte que Desbordes”.

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“En el debate constitucional, Allamand tiene ventajas comparativas, porque va a tener una argumentación de contenido; pero en el manejo de los votos va a ser más Desbordes”, conjetura una fuente de Gobierno sobre el rol que tendría el canciller ante una nueva Carta Política. Desde el entorno del exsenador descartan que él vaya a asumir de articulador de quienes impulsaron en RN el Rechazo; sí dicen que es inevitable que su mirada esté sobre la mesa, considerando que en 2016 presentó un proyecto de reforma constitucional, con régimen semipresidencial. Esa iniciativa:

l Distingue entre Presidente (jefe de Estado) y Primer Ministro (jefe de Gobierno). El primero sigue siendo elegido por cuatro años, pero “el esquema propuesto permitiría pensar en una reelección inmediata”; conserva importante prerrogativas, entre ellas asegurar el respeto a la Constitución, resguardar la soberanía de la nación, la seguridad externa y la integridad territorial; también importantes nombramientos del andamiaje institucional (Contraloría, B. Central, Ministerio Público etc.), Justicia y FF.AA. y de Orden.

l Al Primer Ministro le corresponde dirigir la acción general del gobierno, conservar el orden público interno y la conducción económica.

l El Presidente nombra al Primer Ministro y éste debe obtener la ratificación expresa del Congreso Pleno. El proyecto deja abierta la posibilidad de que sea o no miembro del Parlamento y el Presidente puede siempre cesarlo, en cuyo caso el sucesor debe obtener idéntica ratificación del Congreso.

l La Cámara, con un tercio de sus miembros, puede impulsar una moción de censura al Primer Ministro, que requiere la mayoría absoluta en ejercicio. Igual en el Senado.

l Por la estabilidad política, en caso de ser aprobada una censura, en 48 horas debe sesionar el Congreso Pleno y proponer un nombre para reemplazar Primer Ministro. Si no tiene tal mayoría o no hay propuesta en el plazo, la censura fracasa.

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“Tiene ventajas como una mayor sensibilidad social, pero le falta conocimiento”, resume Sergio España, encuestólogo de “Subjetiva”, consultado sobre las posibilidades que tiene Desbordes en la carrera presidencial.

“RN debe tener un candidato frente a la UDI, que dispone de dos. La situación judicial de Ossandón y las pretensiones de Chahuán que no se traducen en las encuestas, abren la posibilidad considerando el espacio que deja Evópoli al no cumplir la expectativa de articular a una derecha liberal. Su ventaja es la identificación con la militancia RN y el votante de centroderecha. Su historia es atractiva en ese sentido: un excarabinero y luego abogado que no proviene de la élite; representó a un distrito extenso y popular; es lejano a las tres comunas del Rechazo. Eventualmente competirá con Sebastián Sichel, quien intenta abrirse espacio en este partido y con una historia similar. Las historias cobran importancia en la política”, dice.

—¿Como competirle a Lavín?

—Son parecidos en las apelaciones, pero no en las trayectorias. El Apruebo de Desbordes es parte de un proceso con menos quiebres que el de Lavín. No ha sido un gallo de pelea, defensor de Pinochet, aliancista-bacheletista o socialdemócrata. Apelar a una trayectoria marcada por una evolución y no por quiebres oportunos, puede ser una clave para atraer a un electorado de centroderecha más tradicional pero abierto a los cambios, con presencia en regiones.

—¿Debieran marginar de la primaria a José Antonio Kast?

—A Desbordes le conviene una primaria que convoque a un electorado de centroderecha no tradicional, no marcado por la adhesión al gobierno militar o al Rechazo; no confrontacional. Kast polarizaría la primaria, por eso Desbordes le cierra la puerta.

—¿Qué significa para el Gobierno su candidatura?

—Es inevitable un cambio de gabinete. El diseño original no tiene sentido hoy. Mantener a Allamand y a Desbordes, además de Pérez, solo aporta tensión y muestra debilidad. La disputa de Desbordes y Pérez es el mejor ejemplo.

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