Es el quinto de los ocho hijos de Carlos Cardoen Cornejo —siete hombres y una mujer— y parece estar tan orgulloso de su padre que habla en plural de un negocio al que muchos le harían el quite. “Yo crecí acompañándolo a la fábrica donde hacíamos los blindados y las bombas de racimo. Para nosotros eran actividades industriales de alta tecnología y nos sentimos muy honrados de lo que hicimos”, dice Diego Cardoen Délano (42), diseñador industrial de la UDP, con un MBA en la UAI, donde también, y recién salido del colegio, cursó un año de Filosofía en la sede de Viña.

Tuvo un paso por la política —fue alcalde de Vichuquén como independiente en cupo RN entre 2004 y 2008— que pudo ser más largo. Pero perdió por cinco puntos en la elección siguiente cuando se presentó como candidato a alcalde de Santa Cruz, siguiendo los pasos de su abuelo chileno-belga Carlos Cardoen Decoene, quien ocupó el cargo en la década del 60.

Entonces, se concentró en los negocios de su familia. Y desde hace seis años maneja la mitad de los activos de la matriz Inversiones Vichuquén: el Casino de Colchagua, los hoteles Santa Cruz y Almacruz (ex Hotel Galerías en Santiago), y la Inmobiliaria Santa Cruz, dueña dos loteos en Vichuquén y uno en Boyecura, varios terrenos en Santa Cruz y otro sitio donde les falló el plan de levantar un hotel Vichuquén, por lo que será vendido.

—Un visitante pensaría que todo es de los Cardoen en Santa Cruz: el Museo de Colchagua, el hotel, el casino, el nuevo Museo del Vino, la viña y el Museo del Automóvil. Faltó sólo el supermercado.

—Yo construí un supermercado Jumbo hace diez años en un centro comercial, el Portal Orlandi, con 20 locales, que hizo la inmobiliaria. Fue un aporte no cultural, responde y se ríe.

—¿Cuánto ha invertido tu padre en la región?

—A estas alturas, tiene que haber invertido la mitad de su patrimonio.

Ante la consulta de cuánto es esa cifra responde “dejémoslo ahí”

—Hasta el año pasado el área que diriges aportaba la mitad de las utilidades del grupo. ¿Cuánto va a ser este año?

—No me hagas llorar. Vamos a pasar del 50% al 20%.

—Justo los negocios que manejas son los más golpeados por el coronavirus. ¿Qué ha sido lo más difícil?

—Lejos, repensar el negocio de los hoteles y el casino. Los primeros dos meses nos acogimos a la Ley de Protección del Empleo, pero luego tuvimos que reducir los equipos, porque el escenario económico y la probabilidad de un rebrote no hacen viable la misma estructura. De 500 personas contratadas en los hoteles y el casino, nos quedamos con 150. Tuve que achicar la operación a su mínima expresión para poder reabrir en un escenario incierto. Los hoteles no podrán ofrecer todos sus servicios los primeros seis meses: hicimos convenios con restaurantes cercanos en Santiago (en Lastarria) y Santa Cruz para que ellos hagan delivery a los hoteles y nosotros nos concentremos en la hotelería y un room service bien potente. Creamos un spa en las terrazas de las habitaciones más grandes con un hot tub y mesa de masajes.

Almacruz es residencia sanitaria desde mayo. “Era la única forma de tener ingresos y sostener a los equipos. Si el Gobierno no toma medidas para el turismo van a quebrar el 30% de los operadores: casinos, hoteles y restaurantes”. Cree que el Estado debe otorgarle mejores condiciones a la banca, para que ésta a su vez ayude a su rubro: “La hotelería es intensiva en capital y en promedio debe el 50% de lo que tiene”.

Recién en la fase 5 podrá reabrir el casino, pero el toque de queda es fatal, porque el 80% de los ingresos se genera después de las 21 horas.

Hace dos semanas Santa Cruz entró en cuarentena, pero Cardoen abrió el hotel el 15 de septiembre —permanecía cerrado desde el 15 de abril— para recibir a tres pasajeros con salvoconducto por trabajo, “por un tema de ánimo, pensando en que eran las Fiestas Patrias”.

“Boicot económico”

Cada uno de los ocho hermanos —nacidos de tres matrimonios— tiene un 12,5% de Inversiones Vichuquén. Y casi todos trabajan en alguna de las empresas.

Andrés Cardoen Aylwin, el tercero, encabeza el área industrial de la familia: una empresa eléctrica (EnorChile), una fundición (Metran), una proveedora de servicios mineros (NTC), una compañía de fertilizantes (NTA) y la Viña Santa Cruz.

—Desde 2005 son socios con Enjoy en el Casino de Colchagua. ¿Es cierto que cuando entró el fondo estadounidense Advent a la propiedad de Enjoy, el gobierno de Estados Unidos cuestionó la presencia de tu padre?

—No, fue antes. Cuando Enjoy se endeudó con bancos en EE.UU. (para comprar una parte del Hotel Conrad en Uruguay) le pidieron que saliera del Casino de Colchagua. El gobierno de EE.UU. nos ha perseguido por todas las vías, pero la que más utiliza es el boicot económico. Si hay gente que es socia nuestra y tiene créditos con la banca estadounidense, le ponen problemas. Enjoy puso a la venta su 40% del Casino de Colchagua y nosotros le pedimos tomar la administración que, hasta entonces, tenía Enjoy, pese a ser minoritaria, ya que se estaba retirando.

—El Banco de Chile tiene de socio al Citibank. ¿No les presta plata a ustedes?

—No tenemos una relación cercana con el Banco de Chile desde que se fusionó con el Citi.

—Enjoy nunca vendió sus acciones en el Casino de Colchagua. ¿Qué pasó?

—No encontró compradores. Nosotros hicimos tres ofertas y no las aceptaron. Las cifras estaban lejos, había un 25% de diferencia.

—¿Qué sientes al ver que los Martínez, que fueron amos y señores de la industria de los casinos, hayan tenido que acogerse a reorganización judicial y vayan a terminar con alrededor de un 2% de Enjoy?

—Es una empresa chilena que se transformó en multinacional y eso siempre es muy bonito. Que no haya resultado da pena.

—¿Y quién va a ser socio del casino de ustedes en el futuro?

—Lo más probable es que el 40% lo compremos nosotros. Queremos que siga siendo un casino pequeñito, tematizado, en un edificio colonial al lado del hotel.

“Mis amigos me molestaban”

—Tenías 15 años cuando EE.UU. en 1993 acusó a tu padre de importar ilegalmente circonio a Chile para fabricar bombas de racimo y la Interpol decretó alerta roja. ¿Te molestaban en el colegio?

—Hasta mis mejores amigos me molestaban. Era bien curioso tener un amigo cuyo papá hiciera armas. Nosotros lo tomamos de una forma muy distinta a como la gente lo ve: mi papa es un ingeniero metalúrgico, tiene un doctorado (en la Universidad de Utah). Es un inventor que desarrolló esta actividad con mucha transparencia y siempre fue un personaje público.

—Vender armas no es lo mismo que vender vinos. ¿Alguna vez le pediste una explicación?

—Desde chicos tuvimos espacio para hablar con mi papá y mis abuelos de lo que fuera. Con mis hijos (es separado y padre de tres niños), soy igual. Yo me siento parte de lo que ha hecho mi papá y cuando lo atacan, explico que es una actividad que me honra, porque los países subdesarrollados no hacen su propio armamento. Chile logró hacerlo en un periodo en que corría un riesgo inminente de ser invadido por Argentina. Y mi papá (con Industrias Cardoen) ganó licitaciones compitiendo de tú a tú con empresas inglesas, francesas y lo hacía con puros ingenieros chilenos .

—En 2008 le encargó a su abogado Juan Pablo Hermosilla que reclamara US$50 millones que, según tu padre, le adeudaba Irak por la venta de bombas de racimo. ¿Los recuperó?

—No, no fue posible recuperar nada.

“Mi papá tenía casa en Miami y nosotros vivimos parte del tiempo allá. Nos confiscaron terrenos que teníamos para negocios inmobiliarios en Orlando y Miami y los pudimos vender varios años después. Y también un helicóptero Bell (que Cardoen había reacondicionado para uso militar) y nos hicieron llegar a un acuerdo en que ellos (EE.UU.) se quedaban con el helicóptero a cambio del arriendo de un hangar que nos dijeron que no habíamos pagado en cuatro años. Hace un mes ganamos el juicio, EE.UU. planteó más de 20 delitos, pidió la extradición (de su padre) por tres delitos que nunca existieron y la Corte Suprema no la concedió. Cuando EE.UU. desclasificó documentos, se supo que había dos estadounidenses que trabajaban en la compañía de mi papá que eran de la CIA, lo que demuestra que se inventó un caso y nosotros tuvimos que salir de la industria de defensa que era lo que quería EE.UU. La importación de circonio no es un delito en Chile y era totalmente sabido por la autoridad estadounidense, y la justicia chilena estableció que el circonio era para uso militar. La bomba de racimo estaba patentada en EE.UU.

—¿Sigues interesado en la política?

—Por supuesto. Voy a votar (para el plebiscito) en Vichuquén,

—¿Apruebo o rechazo y por qué?

—Voy a votar Rechazo, porque este es un momento crítico. Deberíamos estar pensando en cómo generar consensos y sería un error dedicarnos 18 meses a discutir una nueva Constitución. De todos modos, si gana el Apruebo, voy a estar feliz que nos demos tiempo de reflexionar aunque no sea el momento más adecuado.

—Empresarios como José Luis del Río, Eduardo Gras y Christoph Schiess y emprendedores como Daniel Undurraga, están por el Apruebo. ¿Qué opinas?

—Tienen sus argumentos que, a mi parecer, pueden ser un tanto ingenuos en términos de abrir una discusión que ellos creen que va a invocar una participación mayor, pero por lo polarizado que está el país y la situación económica, no nos va a llevar a al mejor camino.

—Votaste por Lagos en tu primera elección, ¿Cómo siguieron tus preferencias?

-Lagos, Piñera, Piñera, Matthei (en la elección de 2013) y Piñera, aunque volvería a votar por Lagos.

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