Prefiere quedar como “gil” y a veces hacerse “el tonto” para que sus entrevistados le expliquen con peras y manzanas aquellos temas que tienen cierta dificultad, lo que a juicio de Checho Hirane es el secreto que ha catapultado el éxito de “Conectados”. El programa de radio Agricultura, que él transmite de lunes a viernes, y que ya lleva 18 años al aire, se ha constituido en un espacio de opinión de la derecha más dura del país.

“Uso un lenguaje aterrizado que lo pueda comprender todo el mundo y, además, ameno, porque no tienes para qué estar tan serio todo el rato. Uno puede tirar una talla de repente, alivianar con una cosa divertida”, cuenta Sergio Hirane Sarkis en esta faceta de comunicador que ha agregado a su curriculum vitae y que, por cierto, registra grandes giros profesionales como cadete de la Escuela Militar, ingeniero comercial de la UC y el más conocido, humorista.

En su nuevo rol desde 2002 como conductor radial, con panelistas como Sergio Melnick, Marcela Cubillos o Pepe Auth, Hirane despotrica sobre las políticas públicas, cuestiona el retiro del 10% de las AFP y lanza dardos al ministro Jaime Bellolio por no aceptar exigencias ante el paro de los camioneros “cuando el mismo gobierno se acaba de poner de rodillas frente al ultimátum de Celestino Córdova”.

Sus opiniones –asegura- tienen base teórica y práctica, pues hace pocos años estudió un master en comunicación política y asuntos públicos en la UAI, donde terminó con distinción y en el que el propio ministro de Hacienda, Ignacio Briones, fue uno de sus profesores. “Si estaba metido en comunicaciones y no era periodista, debía ponerme al día y decidí estudiar. Mis compañeros eran puros cabros jóvenes que trabajan en el gobierno”, recuerda.

-¿Es un mito o realidad que desfiló ante Salvador Allende y Michelle Bachelet?

-Es cierto. Ante Bachelet desfilé como reservista en su primer gobierno. Y ante Allende desfilé como cadete de la Escuela Militar, cuando tenía 15 años. Hice segundo, tercero y cuarto medio en la escuela y me tocó desfilar en el Te Deum. Hubo un altercado con unos GAP (grupo de amigos personales del presidente) que se me fueron encima. Yo estaba rindiendo honores y presentando armas y venía pasando Allende con el jeep, rodeado de esos guardias civiles de distintas nacionalidades y a mí uno de ellos me empujó y me defendí un poquito con la culata del fusil, pegándole para que no me siguiera empujando. Pero reaccionó el coronel (Alberto) Labbé, el padre del exalcalde, que era el director de la Escuela Militar y le tiró el caballo encima además de decirle: “a mis cadetes no los toca nadie”. Salí en una foto de El Mercurio en ese altercado.

-Cuando era cadete, me imagino que ya tenía definida su posición política de oposición a Allende.

-Por una trasmisión familiar más que por un convencimiento personal, yo ya de chico no era simpatizante de Allende. Mi padre estaba bastante preocupado y, de alguna forma, los padres transmiten a los hijos la sensación de temor por lo que el comunismo significaba. Cosa que hoy cuesta más, porque tengo todo tipo de hijos, medios derechistas y otros que son medios izquierdistas.

-Los de derecha, ¿dónde están, en Evopoli, en la UDI o en RN?

-Más bien en Evopoli, aunque no militan en ningún partido. Dos de mis cuatro hijos podrían ser Evopoli, y otro podría ser medio PPD, a lo mejor. Gracias a Dios ninguno sería del Frente Amplio.

-Y su mujer, ¿dónde está ubicada políticamente?

-Ella encuentra que Pinochet es comunista, es más facha que yo (lanza una risotada). Mi señora es súper low profile, le carga el ambiente público. Yo te diría que ella es cien por ciento liberal, como yo.

-¿Liberal?

-Es que a pesar de todas las caricaturas que hacen conmigo, yo me siento un liberal, un amante de la libertad y soy liberal en lo económico y también en lo valórico, no como la derecha que en general es un poquito más conservadora en lo valórico y más liberal en lo económico. Yo soy liberal en todo. Si a mí me preguntan qué te parece el matrimonio entre homosexuales, problema de ellos. No soy nadie para decirles que el matrimonio tiene que ser entre un hombre y una mujer. Si ellos se quieren casar, que lo hagan. Y no tengo por qué imponerle mi religión al resto. Yo defiendo la libertad a concho, aunque muchas veces esa libertad a mí no me guste o no me convenga.

-Usted se opuso a que la gente sacara su 10% de las cuentas de las AFP.

-Ahí hay otro problema. Ojalá que no parezca soberbio lo que voy a decir pero en materia de economía la gente en general es muy ignorante. Y esto sirvió para darse cuenta que efectivamente sus platas estaban ahí y también sirvió para paliar la desesperación que tenían por no tener acceso a las ayudas estatales, porque hay que ser honesto y reconocer que muchas llegaron tarde o fueron muy engorrosas, con mucho trámite.

-¿Por qué estaba en contra entonces?

-Porque es una pésima medida, piensa que hoy hay un 27% de chilenos que estaba en el sistema de pensiones, que hoy tiene cero pesos de ahorro, y si a eso le agregas un 40% más que tiene muy poco, van a tener una pensión miserable y ahora están pensando en otro 10% más. Entonces, con esto se termina de liquidar el sistema de pensiones, y no puedes liquidar algo mientras no tengas algo mejor. Mi negativa no es por un problema humano o de no empatizar con el dolor de la gente, es por un tema de explicarle a la gente con lo que se va a encontrar, de abrirles los ojos.

-Pero usted planteó que con ese dinero iban a comprar televisores y se preguntó si ese era el hambre que tenía Chile.

-Si bien es cierto lo dije, fui sacado de contexto. Yo quise explicar que la gente que se fue a comprar televisores demuestra que la política no era bien focalizada, porque sacaron su plata, se quedaron sin pensiones, pero no por una necesidad básica, sino por una necesidad más superflua. Y si a ti te ponen el hambre que tenía la gente eran los televisores, quedas como lo peor, obvio. Yo tengo la libertad de hacer lo que quiera con mi 10%, pero también debo tener el conocimiento de saber que por esa gestión cuando tenga que pensionarme, voy a tener malas pensiones y después no puedo ir a echarle la culpa a otros de mis malos ahorros.

Amenazas, miedos y penas

Checho Hirane está preocupado por el futuro del país, a un mes del plebiscito por un nueva constitución, que podría cambiar el modelo. “No es un miedo personal, qué miedo puedo tener, ¿que en el país se produzca una revolución? ¿y que yo sea un candidato a que me maten? La verdad es que ese tipo de miedo cuando ya estoy entrando a la recta final de la vida, a uno no le preocupa”, asegura.

-¿Por qué alguien querría hacerle daño?

-Porque hay gente muy intolerante. Yo he recibido muchas amenazas, por mail, por twitter, de hecho, ha tenido que llegar la policía a buscar el origen de esas amenazas.

-¿Ha sabido de dónde vienen esas amenazas?

-No sé si pertenecen a alguna organización, pero son particulares que han dicho que a Checho Hirane hay que callarlo matándolo a él y a su familia, amenazas de ese tipo. La gente me pregunta si ando armado o custodiado. Y la verdad es que si me tiene que pasar algo, me va a pasar. Ese no es el miedo que yo tengo, es una pena porque yo soy un convencido de que el modelo que había adoptado Chile con los cambios necesarios que habrá que hacerle y todo lo demás, era el modelo que le estaba permitiendo sacar la mayor cantidad de gente de la pobreza. Era el modelo que cada día nos acercaba al desarrollo, era el modelo que iba finalmente a transformar un país pobre sin oportunidades para mucha gente. Pero se trancó por errores que seguramente cometimos todos y por un exceso de expectativas a lo mejor en esta gente pobre que pasó a la clase media y que tuvo otro tipo de necesidades.

-Usted está por la opción Rechazo. ¿Cree que así se defiende el modelo?

-Claro. Chile no es un país rico y ha tenido que reinventarse, apuntando hacia afuera, hacia mercados externos, al emprendimiento y lo estábamos logrando, y hoy todo eso es malo, todo eso hay que cambiarlo. Esa es la pena que me da, porque los que quieren cambiar todo no les interesa ese Chile. A la izquierda, a los comunistas le interesa que el país se mantenga en la pobreza.

-A propósito de comunistas, entiendo que le tiene simpatía a Daniel Jadue. ¿Es así?

-Sí, por supuesto, yo a pesar de que yo soy libanés, tengo 4 abuelos libaneses, le tengo un gran cariño a la colonia palestina, a Palestina en general y me amargo mucho con todo lo que está pasando en ese pueblo. Jadue ha sido un gran defensor de los palestinos y ese es mi punto de encuentro con él y de grado de simpatía, pero su concepción de país, digamos su ideología, es el antídoto de la mía.

-¿Usted no se siente socialdemócrata como Joaquín Lavín?

-Lavín es un tipo inteligente, es un tipo preparado. Los cambios a los que él aspira para el Chile del futuro son parecidos a los cambios a los que yo aspiro, con una sola diferencia: él es mucho más ingenuo que yo, pues cree que efectivamente podrá ponerse de acuerdo en un gobierno “lo más de unidad nacional posible”. Es lo mismo que le ha ocurrido a Piñera, del 55% pasó al 20% de aprobación y lo perdió de su gente. Porque le hizo señales permanentes a la izquierda y no ganó un voto. La izquierda es religiosa y es ordenada.

-Y la derecha, ¿cómo la ve?

-A veces muy zigzagueante. Creo que uno debe mantenerse en una sola línea de principios y no ir zigzagueando, porque al final de cuentas, enredas a tu gente y no logras las metas. Prefiero saber quién me está hablando, prefiero una Gladys Marín, que sé qué tipo de sociedad quiere y no me venga a confundir. Prefiero a José Antonio Kast, que uno sabe perfectamente lo que piensa.

DD.HH y Pinochet

Hirane dice que hoy tiene graves sospechas de que la administración de Piñera “está ganando por paliza como el gobierno más malo de la historia, pues la primera y fundamental misión de un gobierno de turno que administra el país es proporcionarle a la ciudadanía un Estado de derecho, y éste está totalmente ausente en Chile”.

“La gente anda con terror de salir a la calle, los camioneros no se atreven a pasar por el sur. La inacción del Presidente en materia de seguridad es escandalosa. Ya no tiene límites. Acá en Chile se persigue a los policías, hay más policías presos que delincuentes presos. En cada una de las revueltas, los que caen son los policías y los delincuentes, no”, asegura.

-Pero Carabineros, según la fiscalía, no cumplió los protocolos en el caso de Gustavo Gatica.

-Siempre lo he dicho: los policías que se salen del protocolo y que actúan por mutuo propio y se les pasa la mano tienen que enfrentar la justicia y, de hecho, la enfrentan y están todos procesados. Si alguien me tira un bomba molotov, yo estoy autorizado para dispararle a matar, en ninguna parte del mundo se acepta que a un policía lo quemen vivo y no pueda sacar su arma.

-Si la vida de un policía está en riesgo, puede reaccionar en defensa propia… Pero este no fue el caso.

-Cuando están recibiendo esa cantidad de bombas molotov, piedras, ¿quién determina si la vida está en peligro o no? Cuando tu jefe te está diciendo usted vaya a la guerra, póngale el pecho a las balas, pero cuidadito no se le vaya a pasar la mano porque yo lo voy a abandonar, va a perder la pega y más encima lo van a meter preso, eso es inhumano, realmente es inhumano. No es posible que a carabineros los miremos como enemigos de Chile, y en esto hemos colaborado todos porque el populismo trasciende incluso hasta a los artistas, como en el Festival de Viña, que corean “el que no salta es paco”. Qué es eso, por favor, los mismos humoristas dejando a carabineros en ridículo.

- ¿Sigue apoyando a Pinochet, en cuyo régimen se cometieron graves violaciones a los DD.HH.?

-Yo a Pinochet le aplaudo el régimen y el modelo de sociedad que dejó en Chile y le condeno todas las malas prácticas, incluidas las violaciones a los derechos humanos. Pero eso fue dentro de un contexto, en un momento determinado, y hoy todos los que se lavan las manos y se alejan de su obra, para mí son unos cobardes. Los políticos son muy cobardes, a muchos de ellos los vimos desfilando con Pinochet, participando con él y hoy se alejan de él porque no es políticamente rentable. Eso es cobardía, no es otra cosa.

LEER MÁS