Se dedicó a enseñar democracia y formar cívicamente a los jóvenes en las poblaciones”.

Mariana Aylwin

Ex ministra

Le ofreció a la directora (del colegio de María Música) financiarle un tratamiento psicológico a la niña”.

Eliana Jiménez de la Jara, hermana

Fue el año pasado, cuando su cáncer ya le impedía escribir bien que Mónica Jiménez de la Jara –la ex ministra de Educación, que falleció este martes a los 79 años- decidió empezar a trabajar en sus memorias, un texto que alcanzó a terminar hace un par de semanas (cuyo prólogo es de Michelle Bachelet), que esta semana entró a la imprenta y que tendrá 250 ejemplares.

Para hacerlo optó por seguir con un ritual que inició hace más de 25 años, cuando aún vivía su esposo Juan Barros (ingeniero que murió en 2001), y que consistía en enviar una carta colectiva al año (cerca de Navidad) a sus amigos y familiares contándoles cómo había sido su año.

El rito lo mantuvo incluso cuando estuvo lejos del país (fue embajadora en la Santa Sede y luego en Israel), pero ya enferma le pidió a Macarena, una de sus hijas, que escribiera las cartas que ella le dictaba. El año pasado, comenzaron juntas a elaborar las primeras líneas de sus memorias. A la tarea se sumó, en marzo de este año, una de sus hermanas (Marcela), quien se convirtió en una suerte de escribana. Y Eliana, otra de las hermanas las editó y les dio el formato necesario para que «Mosaicos de mi memoria, autobiografía dialogada» hoy esté en la imprenta.

El centro de operaciones fue su departamento de Avenida Lyon, donde vivió desde que enviudó. Partió reuniéndose con gente que le ayudara a recordar ciertos episodios. Pero luego se volvió más difícil que ella escribiera, porque el cáncer al pulmón se extendió al cerebro.

Visitando el Hogar de Cristo

Estaba en Israel, en 2017, cuando una persistente tos la empezó a incomodar. El diagnóstico médico fue lapidario: cáncer al pulmón, metástasis en el hígado y en 17 puntos en el cerebro, 3 meses de vida.

Tras hablar telefónicamente con dos de sus hermanos que eran médicos (uno Jorge, ex ministro de Salud) decidió volver a Chile. Dos de sus cinco hijos viajaron a buscarla y apenas regresó fue hospitalizada: había sufrido dos embolias que le dejaron con su lado derecho paralizado.

Tres meses después salió de la clínica, se sometió a quimioterapia e hizo kine, lo que le permitió mejorar su estado. Ya más recuperada retomó algunas actividades. Un día, contó el jesuita Pablo Castro en su funeral ayer, llegó en silla de ruedas hasta el Hogar de Cristo para visitar a los ancianos. “Fue super fuerte para ella darse cuenta que ella era mucho más frágil que los ancianos que estaban allí”, recuerda su hermana Eliana.

Su diálogo con Harry Barnes

Era la mayor de seis y desde pequeña fue profundamente católica. Creció escuchando sobre política y acompañando a su padre a educar a pobladores. El, Oscar Jiménez, había sido ministro de Salud de Salvador Allende. Las salidas con su padre a vacunar a pobladores contra la viruela y educar en la limpieza de mamaderas forjó su vocación por el servicio social, profesión que siguió en la universidad. Y aunque nunca fue de partidos, se incorporó a la DC en 2009, siendo ministra.

Fue miembro de la Comisión Justicia y Paz del Episcopado, lo que le valió ganarse la confianza de muchos obispos, además de ser parte de la Vicaría. En ese marco la llamó el Presidente Aylwin para que formara parte de la Comisión Rettig.

Antes, había sido una figura clave en el plebiscito de 1988. No solo en convocar a la gente a participar en ese proceso, si no hacer educación cívica. “Ella jugo un rol clave. Fundó la Fundación Participa, que se dedicó a enseñar sobre democracia, a formar cívicamente a los jóvenes en las poblaciones”, dice Mariana Aylwin.

Dirigió “Mi voz, mi voto” en lo que se llamó «la cruzada por la participación ciudadana», donde fue secundada por el ex diputado DC Juan Carlos Latorre. Ellos fueron los responsables de la cadena humana dando la vuelta en todo Santiago, en que miles de personas se tomaron de las manos como gesto de entendimiento.

“Ese trabajo fue vital para la democracia. No solo enseñamos la importancia de ejercer el derecho a voto, si no que formamos en todo Chile 7.500 apoderados de mesa”, cuenta Latorre. Y agrega que muchos atribuyen a este esfuerzo el haber realizado el conteo rápido del plebiscito con el Comité de Elecciones Libres: “Pudimos conocer los resultados con anticipación y exactitud porque obtuvimos copias de las actas de cada mesa”, agrega.

Según cuenta su hermana Eliana, pocos días antes del plebiscito Jiménez se reunió con el jefe de plaza, el coronel de Ejército Jorge Zincke, para ver los despliegues que se podían hacer. El coronel le comentó que el gobierno tenía preparado un plan, de ganar el NO, para contener a la gente si salía a las calles. Jiménez lo informó a los dirigentes de la Concertación y al embajador de EE.UU. Harry Barnes, de quien era cercana. “Después supimos que él alertó a su gobierno y mandaron un cable desde el Departamento de Estado diciendo que no aceptarían que se desconociera el triunfo del NO. La Mónica fue vital en eso. Si no hubiera llegado ese aviso, no sabemos qué habría pasado”, dice Eliana.

Gestiones por María Música

En 1996 comenzó a gestionar un colegio para La Pintana. “Creó un colegio polivalente y fundó la Corporación Aprender. Cuando yo dejé de ser ministra, me invitó al directorio. Y luego ella se fue de rectora a la U. de Temuco, entonces yo ocupé ese lugar hasta hoy”, dice Mariana Aylwin.

En abril de 2008 la Presidenta Bachelet la llamó como ministra de Educación. Y enfrentó un enrarecido clima tras la destitución de la ex ministra Yasna Provoste, tomas de liceos y universidades, un paro docente y el complicado proceso legislativo de la LGE (para reemplazar a la LOCE).

Tras el episodio de María Música Sepúlveda, la alumna que le lanzó un jarrón de agua en la cara, llamó a la directora del liceo para pedirle que no la expulsara, pero la directora le dijo que no podía hacerlo porque sería un pésimo precedente. “La Mónica le ofreció a la directora financiarle un tratamiento psicológico a la niña, pero que no la expulsara”, dice Eliana.

LEER MÁS