En un mundo sobrecargado de ofertas no sabemos qué ver. Estamos invadidos. Todas las semanas se estrenan nuevas producciones en las plataformas de video online y, a pesar de las campañas publicitarias y las recomendaciones que circulan en redes sociales, es imposible no sentirnos perdidos en el caos. Los buscadores tampoco parecieran ser eficaces para orientarnos en la inabarcable ráfaga de opciones. Podríamos decir que el streaming es como un gran videoclub atendido por robots.

La consecuencia de esta saturación apunta a la que pareciera ser la gran necesidad dentro del poblado ecosistema digital: la curatoría. Así lo considera el escritor, editor e investigador inglés Michael Bhaskar, quien instaló la inquietud a través de una columna publicada en The Guardian en el año 2016 y continuó profundizando en la superabundancia de información digital a través de los libros “La máquina de contenido” y “Curadoría: El poder de la selección en un mundo de excesos”, ambos publicados en español por el Fondo de Cultura Económica de México.

“Cuando escribí el libro, usé a Netflix como ejemplo de un negocio que había puesto a la curatoría en el corazón de su propuesta en contra de las viejas compañías de arriendo de video como Blockbuster”, cuenta el autor desde Londres en conversación con La Segunda. “Ahora, sin embargo, creo que perdieron ese elemento. Las grandes plataformas de streaming se convirtieron en fábricas de producciones y están ahogando a los espectadores en opciones. La curatoría pasó a un segundo plano. El resultado es que estamos perdidos y fatigados por el diluvio de la televisión de alto nivel de contenido. Estamos sobrepasados y terminamos no viendo nada. Para mí, ésta es la batalla crítica en la televisión hoy en día”.

¿La solución? “Creo que los ejecutivos de plataformas como Netflix necesitan tener una mentalidad no sólo de crecimiento y de producción sino que también pensar en laselección para el espectador. Si fuera por mí, tendría menos opciones en la pantalla de inicio, digamos 5 o 10 a lo más. Y haría que curadores invitados elijan de 3 a 5 producciones por mes”.

La defensa que hace Bhaskar al factor humano no va, sin embargo, en menosprecio de la tecnología. Por el contrario. “La selección del algoritmo es masivamente importante”, asegura. “El problema es que hay demasiado contenido para que un ser humano pueda procesarlo. La gente valora el toque personal, la idiosincrasia, el sentido de una selección humana. El mundo moderno está produciendo más. Hemos saturado mercados, tenemos una sobrecarga de información”.

Catálogos filtrados

Uno de los conceptos que Bhaskar usa para apoyar sus ideas es una conocida frase del arquitecto Ludwig Mies van der Rohe: “Menos es más”. Esa pareciera ser la filosofía de algunas plataformas de streaming que han cobrado fuerza en el último tiempo al ofrecer un contenido curado. Aunque todas se apartan del fenómeno de las series y las modas, demuestran que hay vida más allá de Netflix y Amazon Prime.

A continuación, tres ejemplos que vale la pena chequear.

Mubi: El concepto es simple: 30 películas en la programación. Un estreno por día. Una obra entra, otra sale. La selección está a cargo del equipo curatorial y circula entre clásicos del cine restaurados, rarezas, cine B, experimentos y estrenos exclusivos como “Family Romance”, de Werner Herzog. Hay también ciclos de cine (Godard, Fassbinder), especiales de festivales y joyas difíciles de encontrar como el biopic de “Napoleón”, dirigido por el francés Abel Gance en 1927, una obra maestra de más de 5 horas de duración.

La página fue creada en 2007 por el turco Efe Cakarel y entre sus curadores se encuentra el cineasta Nicolas Winding Refn (“Drive”). Cada estreno viene acompañado de textos firmados por críticos de cine.“Lo que necesitamos es encontrar curadores en los que confiemos y valoremos. Debemos aferrarnos a ellos religiosamente”, comenta Bhaskar.

Mubi es un buen espacio al que aferrarse porque no se basa en el marketing sino que en la apreciación y la discusión en torno al cine. La programación cuenta incluso con una sección de “Grandes fracasos” que por estos días presenta “Kundun”, uno de los trabajos menos elogiados de Martin Scorsese.

Este mes se espera además el estreno de “Matthias & Maxime”, la última del cineasta canadiense Xavier Dolan cuya distribución mundial se vio afectada por el Covid-19-

Centroartealameda.tv:Tras el incendio que en diciembre consumió casi la totalidad del Centro Arte Alameda, el equipo liderado por Roser Fort decidió crear esta plataforma online que funciona en todo Chile desde el fin de semana. Encontramos contenido liberado (micrometrajes, videoclips, conciertos, charlas) y estrenos semanales que se irán sumando a una base que ahora cuenta con 17 películas. Entre ellas hay tres inéditas: “Wiñaypacha”, película hablada en aymara; “El príncipe”, primer largometraje del chileno Sebastián Muñoz, protagonizado por Alfredo Castro y “Cuchillo al corazón”, estilizado ejercicio de estilo que remite al cine de terror italiano de los 70, con una Vanessa Paradis en estado de gracia.

“A diferencia del streaming tradicional, masivo y derrochante, vamos por un catálogo filtrado por nuestra curatoría”, destaca Martín Castillo, programador del espacio. “Quizás son menos películas, pero más calidad. La idea es darle a cada una el espacio y visibilidad que merecen. Proponemos una plataforma dinámica que renueva constantemente su programación. Estrenos cada semana, para mantener al público enganchado a las novedades. La idea es rescatar el espíritu del Alameda”.

Próximamente se esperan “Nuestro tiempo”, del mexicano Carlos Reygadas, “Boom for Real”, documental centrado en la adolescencia del artista Jean-Michel Basquiat y “Espero tu revuelta”, documental sobre la revolución estudiantil brasileña que cuenta con referencias a Chile.

Qubit.tv:Esta plataforma argentina, creada en el año 2011, llegó a Chile hace pocos meses. Es una suerte de Netflix de cine clásico y de autor que puede funcionar como una escuela para todo aspirante a cinéfilo. Encontramos grandes autores –de Hitchcock pasando por Jean Renoir hasta Yasujiro Ozu– pero también películas más recientes, mucho cine latinoamericano y todo lo que responda al gusto de sus curadores.

Aunque a simple vista el menú podría recordar al de Netflix –con subcategorías dictadas por el algoritmo–, la plataforma contiene una sección en video titulada “Cine terapia” en la que el crítico Javier Porta Fouz, haciendo de terapeuta, somete a distintos invitados a sesiones sobre el diván para recoger sus recomendaciones cinematográficas. El humor en beneficio de la curatoría.

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