Esperamos tener resultados en un periodo de dos a tres años, eso es razonable”Matías Acevedo,Director Dipres

El origen del presupuesto base cero data de 1970, cuando Peter Pyhrr, entonces gerente de Texas Instruments, el tercer mayor fabricante de tecnología para computadores del mundo en ese entonces, lo implementó en su empresa.

Fue tal el éxito de la metodología, que se extendió a otras grandes empresas y un año después el entonces gobernador del estado de Georgia, Jimmy Carter, contrató a Pyhrr como asesor para introducir el mecanismo en la administración de ese estado. El éxito fue inmediato y su aplicación supuso un ahorro de US$55 millones.

Carter, confiado en los resultados, y ya desde la Casa Blanca, en 1979 intentó instaurar la metodología en la Administración Federal del país norteamericano, pero tuvo un gran revés. La excesiva carga de trabajo burocrático sobrepasó a los funcionarios públicos y al año siguiente el presupuesto base cero se eliminó.

El principio básico es simple: exigir a cada servicio justificar la totalidad de sus peticiones presupuestarias.

Y de esa idea partió el ministro de Hacienda, Ignacio Briones, para implementar por primera vez en Chile el presupuesto de base cero. Pero a la chilena. Porque no se puede exigir que el 100% parta de cero, ya que hay dinero comprometido por ley.

Entonces, cada unidad ministerial deberá elaborar sus propuestas presupuestarias con tres escenarios de gasto posible y un tope máximo equivalente al 90% del Presupuesto 2020. Esto, a diferencia del modo tradicional, donde la inercia manda y los recursos se distribuyen al conjunto de programas y proyectos ya existentes.

El trabajo no es menor. Por eso el director de Presupuestos, Matías Acevedo, asume que será un proceso continuo que “no se agota en el presupuesto 2021, sería ambicioso pensar eso”. Considerando, además, que son varias las vallas que deberá enfrentar. Por ejemplo, el Congreso.

De dónde partimos

Lo que busca Hacienda es implementar un presupuesto base cero, aunque ajustado, es decir, que integra aquellos programas o servicios que no están regidos por ley, como las subvenciones escolares o la gratuidad en educación superior. Tampoco toca a los funcionarios públicos de planta.

El marco, entonces, es más estrecho, pues esos gastos sumarían cerca del 35% del presupuesto, unos US$ 25 mil millones. Y esos son recursos que el ministro Ignacio Briones pelea para que vayan a financiar el plan económico que haga frente a la crisis sanitaria.

Pero es ambicioso hablar de “base cero”, dice una fuente cercana al Gobierno. “Es ponerle nombre a su forma de hacer una revisión exhaustiva y centralizada del gasto para poder negociar. Es distinto a lo que conocemos por presupuesto base cero, que busca alinear en base a objetivos comunes, es otra cosa”, añade. Pero cree que por primera vez se podrá hacer un debate presupuestario con datos, informado y con enfoque programático.

“No hay que ser maximalistas”

Una de las dificultades será cómo los servicios y programas gubernamentales “defienden” sus tareas cuando muchos de ellos ni siquiera tienen mediciones de su desempeño. Otro caso conocido es de programas que teniendo cómo medir y pese a ser mal evaluados, no son reformulados ni cerrados. “No pasamos de 0 a 100 en un año”, reconoce Acevedo.

“Esperamos tener resultados en un periodo de dos a tres años, eso es razonable”. Explica que el contexto de la crisis sanitaria “no aguanta un presupuesto tradicional de la forma que se venía haciendo. Ojala esta discusión distinta nos lleve a un resultado distinto”, sostiene el titular de la Dipres, quien agrega que por ahora se han planteado metas reales.

Restricciones políticas

Ahora, la restricción más dura con que se encontrará la Dipres será la política: cuesta que el Congreso elimine gasto público. Y es algo que se refleja tanto en oposición como Gobierno. Pero Acevedo asegura que están en conversaciones con parlamentarios. “Hay grupos técnicos para hablar con la oficina presupuestaria” del Legislativo porque “es evidente que cuando lleguemos al Congreso tenemos que llegar en una etapa avanzada”, sostiene.

Sin embargo, el senador PS y miembro de la comisión mixta de presupuesto, Carlos Montes, ya hace sus reparos. “Esto lo presentan como la gran novedad del año y no lo es”, asegura.

Desde la otra vereda, el diputado UDI y miembro de la misma comisión, Patricio Melero, explica que todo está recién en una primera etapa y agrega que va a ayudar mucho “el que se alcance un acuerdo económico y social con las fuerzas opositoras. Eso allana el camino para la discusión del presupuesto base cero”.

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