La cruzada que unió a buena parte de los empresarios más ricos del país para aunar recursos con el fin de enfrentar la crisis sanitaria se armó en dos semanas y batió récords en cantidad de dinero acumulado.

Al cierre de esta edición ya sumaba más de $74 mil millones, más del doble de lo que alcanzó la última Teletón en 2018 y muy por sobre los $50 mil millones que se había puesto como meta el presidente de la Confederación de la Producción y del Comercio (CPC), Juan Sutil. Y dado que hay aportes que aún no están cerrados, esa cifra podría acercarse a los $80 mil millones.

La idea partió el fin de semana antepasado como una conversación entre Sutil y el presidente de la Sofofa y actual cabeza del grupo Matte, Bernardo Larraín. No sabían cómo los empresarios podían ayudar a encarar el escenario que se avecina por efecto de la pandemia provocada por el coronavirus.

Ese domingo 22 conversaron con los demás líderes de los gremios que se agrupan en la CPC para recoger ideas. Un debate que continuó al día siguiente mediante un consejo extraordinario vía remota y con algunos empresarios ya conversados, como Andrónico Luksic, según contó DF.

“Desde el mundo empresarial buscamos actuar de manera colaborativa aunando voluntades y congregando esfuerzos que convoquen y unifiquen a los chilenos desde la solidaridad”, dijo el líder de la CPC al presentar el fondo.

Con el vamos de la mesa, Sutil se lanzó a captar vía telefónica a otros hombres de negocios. Y en un día, el martes 24, ya tenía a los primeros 10. Hoy, a 12 días, tiene a 35 empresarios, familias o empresas involucrados. Y podrían haber más, dado que aún lo están definiendo empresas como Cencosud, Hortifrut, Scotiabank, la familia Larraín Peña y Watt's, SQM, Enel, la agrícola Sánchez y Larraín, Madeco/Nexans y CasaCostanera.

“Es interesante lo que han hecho. Habla de un aprendizaje sobre cómo hacerlo mejor tras el estallido social, donde el empresariado se vio interpelado y no supo cómo actuar”, comenta Magdalena Aninat, directora del Centro de Filantropía e Inversiones Sociales (Cefis) de la UAI. “Y es colaborativo, pues son muchos aportantes y ofrecen distintos tipos de recursos: infraestructura, logística y financieros. Además, no llegan a imponer una solución, sino que se ponen a disposición. Como el sector privado es eficiente al gestionar, esa eficiencia a veces se transforma en suficiencia”, agrega.

Aninat cuenta que según el Barómetro de la Filantropía que publicó el Cefis en septiembre, en 2019 los montos donados registrados ante el Servicio de Impuestos Internos (SII) llegaron a $160 mil millones, que ha sido el promedio de lo donado en un 90% por grandes empresas en los últimos cinco años. Es decir, lo reunido por este grupo de empresarios es la mitad de esa cifra. Ahora, los aportes que hicieron los ciudadanos mediante pagos electrónicos llegaron a $82 mil millones en 2018, aunque en general se trata de montos acotados de $3 mil en promedio. Las grandes empresas y fundaciones donan en promedio $313 millones al año.

Los fondos recaudados tienen tres destinos: el Estado, fundaciones y municipios. Para el Estado serán destinados a cubrir necesidades de insumos en los centros de salud y ya destinaron recursos para la compra de 1 millón de test rápidos de covid-19, así como laboratorios y clínicas para su uso en la emergencia. En el caso de las fundaciones, recibirán recursos las dedicadas a cuidar adultos mayores como Fundación Las Rosas y Hermanitas de los Pobres, personas en situación de calle como el Hogar de Cristo, enfermos crónicos, como Nuestros Hijos y ProSalud Renal, y campamentos (Techo). Y para las municipalidades se dará a conocer pronto un plan de colaboración.

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Hay un grupo de empresarios absolutamente desconectado y alejado de lo que es la solidaridad”.

Durante la cuarentena que, en su caso, suma 11 días, Sergio Cardone Solari ha tenido reuniones virtuales de los tres directorios en los que participa: Falabella, donde es socio con un 2,2%; Sodimac y Mall Plaza, de la que es presidente. “Todavía no nos ordenamos del todo, una duró cinco horas”, dice sin revelar cuál fue.

Accionista de Enaco junto a su tío Reinaldo Solari, Enrique y Jorge Ayala Marfil y Patricio Muñoz, a través de esta inmobiliaria participa en el Parque del Recuerdo, asociado a Eduardo Fernández León.

De todas sus actividades destaca 3xi, la alianza entre la Confederación de la Producción y del Comercio, la Asech, Empresas B, el Centro de Innovación de la UC y la Comunidad de Organizaciones Solidarias. Desde que la creara Alfredo Moreno cuando presidía la CPC, han tenido 20 reuniones y nacido proyectos como Juntos por la infancia, Juntos por la reinserción y Juntos por la calle.

Él con su familia —Inés Fantuzzi, su mujer, y sus cuatro hijos— aportaron al fondo impulsado por la CPC y su timonel, Juan Sutil, al igual que sus primos Juan Cúneo Solari, sus sobrinos segundos Francisca y Juan Cortés Solari, y su tío Reinaldo Solari (padre de Carlo, Sandro y Piero). Además de la rama Del Río Goudie, dueña de Sodimac, que se fusionó con Falabella.

Entre $100 millones y $4.300 millones (US$5 millones) es el rango de las donaciones.

—El fondo se armó en tres días. El domingo 22 Juan Sutil tuvo la idea y el miércoles 25 hizo el anuncio cuando se habían reunido $34 mil millones. ¿Por qué resultó tan rápido?

—Primero, porque los empresarios tienen deseos de ayudar. Imagino que Juan llamó a los más grandes y logró juntar la primera parte.

—Entiendo que usted hizo de articulador entre las ramas socias de Falabella.

—Juan (Sutil) llamó a Carlo Solari, mi primo, presidente de Falabella, y le dijo que estaba en esto. Carlo se sumó, y me pidió: “Teco, ayúdame, estoy sobrepasado, llama tú”. Y nos demoramos unos días porque había que hablar con las familias.

—¿Cómo cree que miran los chilenos a los empresarios a raíz de este fondo para la salud?

—A los empresarios siempre se los ha visto como enemigos, como gente con privilegios. Creo que va a empezar a aparecer la verdadera cara de los empresarios, que va más allá de la plata.

—¿Cuál es la verdadera cara?

-El miércoles prendí la TV y aparecía Caffarena haciendo mascarillas. Ayer en la mañana llamé a Monarch (sus dueños, los Solari Magnasco, son primos segundos) y están haciendo lo mismo. La Papelera traerá dos máquinas para fabricar mascarillas. Y así debe haber muchas más.

Se toma un momento y dice que le gustaría que “la gente vea la rapidez con que se mueven los empresarios y el deseo de tratar de resolver juntos esta situación”.

—¿Con qué compara esta crisis?

—Con nada. Es algo totalmente nuevo. Y lo único que tengo claro es que si no salimos todos juntos va a ser un desastre. Sueño con que salgamos más unidos, no más desunidos.

—¿Será posible?

—Yo creo que sí.

Comenta que nunca Falabella cerró sus tiendas por largo tiempo —ya van 16 días en Chile— y que “la política es cuidar al máximo a los trabajadores, igual que en Mall Plaza”. Esta última compañía no está cobrando arriendo a los locatarios mientras que Sodimac tiene abiertas sus tiendas en las comunas sin cuarentena.

—Con el estallido social los empresarios guardaron silencio, no hubo mayores iniciativas para ayudar a acortar la desigualdad. ¿Por qué?

—Nos pilló desprevenidos, mucha gente quedó paralizada por el shock. A mí me pasó que dije qué hicimos tan mal para que sucediera esto.

—8 de cada 10 chilenos tiene una mala percepción del empresariado, según un estudio de INC Inteligencia Reputacional que abarcó 2019 y analizó 634 mil opiniones en redes como Twitter y Linkedin.

—Las colusiones influyeron mucho, también hay un grupo de empresarios absolutamente desconectado y alejado de lo que es la solidaridad, de ayudarnos unos con otros.

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