A propósito de películas televisivas, “Buscando justicia” sí entra en la casilla de productos correctos que, al margen de sus pretensiones, parecen más adecuados para el consumo accidental que para el ritual de la experiencia cinematográfica. Película de tribunales hecha con manual en mano, y referencias a “Matar a un ruiseñor” (con la que comparte coincidencias geográficas en el transcurso de la acción), se basa en el libro de memorias de Bryan Stevenson, abogado afroamericano que ha luchado en contra de la injusticia derivada de la discriminación racial. En este caso, el profesional (interpretado por Michael B. Jordan, “Pantera Negra”) representa a otro hombre afroamericano, Walter McMillian (Jamie Foxx), quien es injustamente condenado a muerte por asesinato.

El menú tiene todos los condimentos del cine de tribunales: suspenso, discursos de humanidad, emociones para la tribuna y el peso que para la industria, y algunos espectadores, poseen las películas “basadas en hechos reales”. Lo que no tiene es, sin embargo, profundidad, reflexión, riesgos de ningún tipo, capacidad de síntesis (dura demasiado para lo que es) ni escenas memorables. Entre la hagiografía del personaje que retrata y la falta de sorpresas, “Buscando justicia” se va volviendo insulsa y olvidable.

“Buscando justicia”. Dirección: Destin Daniel Cretton. Con Jamie Foxx, Michael B. Jordan. EE.UU., 2019. Duración: 2 horas 17. REGULAR.

LEER MÁS
 

En su largometraje anterior, “Por siempre amigos”, el director estadounidense Ira Sachs nos contó una historia que se caracterizaba por la empatía hacia cada uno de los personajes. Tomando distancia de cualquier tipo de maniqueísmo, mostró el conflicto entre una familia judía y una costurera chilena (Paulina García) que corría el riesgo de perder su pequeño taller en un barrio de Nueva York. Las desavenencias, para Sachs, parecían ser desajustes inevitables entre nuestras historias personales.

En “Frankie” —estrenada el año pasado en Cannes, donde formó parte de la competencia oficial—, las complejidad de las relaciones justifican que una decena de personajes se junten para despedirse de una actriz aquejada de una enfermedad terminal (Isabelle Huppert) que ha elegido despedirse de los suyos en un pintoresco pueblito de Portugal. Junto a ella están su abnegado marido (Brendan Gleeson), su hijo atormentado (Jérémie Renier), su hijastra, su nieta adoptiva, su ex y una amiga fiel (Marisa Tomei), entre otros visitantes. Como era de esperar, los conflictos no tardan en aparecer en medio de estas vacaciones estivales que serán como un purgatorio de diferencias y culpas frente a la proximidad de la muerte.

Vale señalar que la crítica extranjera ha acusado a “Frankie” de ser un melodrama televisivo y narrativamente flojo que no está a la altura de Cannes. Para defenderlo hay que reconocer sus debilidades. La principal es que a Sachs se le va de las manos el tratamiento coral y plantea subtramas que quedan pobremente desarrolladas. A esto sumémosle un par de escenas y diálogos poco verosímiles que bajan el nivel de la apuesta. Sin embargo —y aquí viene la defensa—, lo que muchos ven como pereza es en verdad una forma de apoderarse atmosféricamente del territorio y de unos personajes que Sachs sigue hasta que dejan de parecer actores. “Frankie” puede oler a película improvisada hecha en vacaciones pero eso tiene un mérito cuando sentimos que logra arrastrarnos hacia un mundo que gira sin sobresaltos ni pie forzado. La naturalidad de la cinta es opuesta a la factura televisiva que muchos han querido ver. Y también lo es su falta de acentuaciones dramáticas a la hora de retratar temas como la enfermedad y la muerte. En definitiva, “Frankie” tendrá debilidades pero es una obra honesta, amable y viva.

“Frankie”. Dirección: Ira Sachs. Con Isabelle Huppert, Brendan Gleeson, Jérémie Renier, Marisa Tomei. Francia/Portugal, 2019. Duración: 1 hora 40. BUENA.

LEER MÁS
 

“‘Inconcebible' (Netflix) es una serie que nos enrostra una realidad que está lejos de ser erradicada: el abuso a la mujer y la complejidad que atraviesa una víctima que no solo debe enfrentar sus miedos sino que también a instituciones machistas y a una sociedad llena de prejuicios”.

El actor está en cartelera con “La casa”, cinta de horror dirigida por Jorge Olguín.

LEER MÁS
 

El lugar común de que “Parasite” es una película útil para entender la desigualdad social equivale a afirmar que “Hunters” es una serie ideal para comprender el sufrimiento judío tras el Holocausto. En ambas apuestas el juego formal trasciende un contenido arquetípico que no resiste mayor análisis. El énfasis está aquí puesto en el divertimento, el estilo visual, el cruce de géneros y los alcances de una trama disparatada: la existencia de un grupo de judíos cazadores de nazis en la turbulenta Nueva York de 1977. Un sobreactuado Al Pacino con acento yiddish interpreta al líder y Logan Lerman a un joven que investiga el asesinato de su abuela. Pero da igual. Lo que importa de “Hunters” es la alucinante recreación de época, el impacto buscado, la banda sonora, la violencia (deudora de Tarantino) y el ingenio de algunas ideas como un cruel ajedrez humano o una sesión de tortura sonora al ritmo de Little Richard. Lo que debilita la apuesta es, sin embargo, ciertas pinceladas de solemnidad dramática que nos recuerdan que estamos lidiando con una temática delicada. Es la culpa después del juego.

“Hunters”. Amazon Prime. 10 capítulos.

LEER MÁS