La carta del presidente del grupo Security, Francisco Silva, pidiendo el apoyo de los directores de la Asociación de Bancos (ABIF) para su candidatura a la presidencia de la Confederación de la Producción y del Comercio, que publicó esta mañana El Mercurio, causó sorpresa entre las cabezas del sistema financiero.

Y dividió, aunque en buenos términos, a los 10 integrantes del directorio de la ABIF (ver infografia), que decidirán oficialmente mañana si están o no por presentar a Silva. De acuerdo a varias fuentes consultadas, cerca de la mitad del directorio de la ABIF respalda la candidatura de Juan Sutil, postulado por la Sociedad Nacional de Agricultura (SNA), y el resto estaría dividido entre quienes apoyan la idea de presentar la candidatura de Silva y los que prefieren al representante de la Cámara Nacional de Comercio (CNC), Ricardo Mewes. Pero nadie descarta que en pos de la unidad del gremio, la ABIF finalmente ceda a la petición de Silva y lo presente mañana 26 de febrero, el último plazo para inscribir candidaturas. Pero tampoco nadie se atreve a asegurar que ese apoyo se repita en el secreto de la urna de las elecciones del 12 de marzo.

La banca es reflejo de la expresión de los mayores conglomerados económicos del país, pues tienen su puesto en el directorio los grupos Fernández León/Hurtado Vicuña (Consorcio), Luksic (Chile), Matte (BICE), Said (Scotiabank), Saieh (Itau), Solari (Falabella) y Yarur (BCI).

Si Silva fuera presentado por la ABIF, probablemente la Sociedad de Fomento Fabril (Sofofa) lo respalde, aunque no lo inscribirá como su representante. Su presidente, Bernardo Larraín, dijo esta mañana que su gremio no presentará a ningún candidato, pero, como dijo el viernes a La Segunda, tiene una buena opinión de Francisco Silva, lo que reiteró hoy. “Mañana es la fecha límite. Nosotros como Sofofa creemos que hay buenos candidatos. Si el candidato Francisco Silva se inscribe, por supuesto que mejor aún”, dijo al DF.

Carrera de dos o tres

Una eventual carrera de tres postulantes (Mewes, Silva y Sutil) pondría la competencia al rojo, pues ninguno de los tres tendría asegurada la victoria.

Y se daría una situación que no se observaba desde el 2006, cuando Alfredo Ovalle (Sonami) ganó con 33 votos a Carlos Jorquiera de la CNC (30) y Luis Schmidt de la SNA (11).

Esto implicaría que, a diferencia de los ocurrido en las últimas siete elecciones, la votación del 12 de marzo sería decisiva, porque habría competencia. Y que incluso el apoyo oficial de algunas ramas no necesariamente se reflejaría en los votos debido al secreto de la urna.

En total, quienes elegirán al próximo líder del empresariado serán alrededor de 80 personas, que incluyen a los presidentes de las seis ramas (agro, banca, comercio, construcción, industria y minería), 10 consejeros elegidos por cada una de ellas y 12 expresidentes de la CPC (aunque no necesariamente todos ellos votarán).

Normalmente ha ocurrido que las ramas votan en bloque por un determinado candidato. Pero en esta oportunidad, la dispersión de candidaturas podría desperdigar los votos.

Y para conseguirlos, al menos los dos candidatos en carrera ya han adelantado que se reunirán con las directivas de los demás gremios para presentarles sus respectivos programas.

Hasta ahora ni Mewes ni Sutil cuentan con respaldos oficiales, aunque desde ambas candidaturas manifiestan que personas puntuales les han confiado su apoyo.

Algunas fuentes adelantan que la próxima semana, al menos dos ramas podrían oficializar su apoyo a alguna de las candidaturas. Pero si la banca decide llevar a Silva, esa oficialización podría no ocurrir. Y dejar todo para el 12 de marzo.

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Por más de 500 días el Ministerio de Hacienda estuvo envuelto en la discusión de la reforma tributaria. Un proceso que hoy, al fin, terminó con su promulgación. “Fue bien intenso, tomó buena parte de mis energías desde que asumí”, dijo el ministro de Hacienda, Ignacio Briones, en un punto de prensa.

La reforma, que tuvo cambios estructurales tras el estallido social, es una de las principales cartas del Gobierno para financiar la agenda social y, para su aprobación, el ministro necesitó llegar a concesiones con la oposición. La principal: renunciar a la reintegración del sistema. “Este proyecto es resultado de una lógica de acuerdos”, dijo Briones, pero advirtió que no se estaría desdibujando el proyecto original. “Lo esencial se mantiene: simplifica el sistema, se mantiene la defensoría al contribuyente, los incentivos a la inversión y todo lo relativo a las pymes”, agregó Briones.

Pese a que con esta reforma se buscaría financiar la agenda social, ya se estaría quedando corta y habrá un aumento de la deuda fiscal. Por esto, en la oposición piden una nueva reforma. Briones se cerró a esta idea: “Nos parece poco serio hacer reformas tributarias todos los días”.

El ministro explicó que, sin embargo, se realizará una revisión de las exenciones tributarias. “No estamos hablando de una nueva reforma”, advirtió. Y señaló que convocarán una conversación a largo plazo sobre cuál debería ser la carga tributaria de Chile. “Hay que hacer esa reflección ¿cuál es la carga tributaria y a qué velocidad debería ir subiendo?”, dijo y advirtió que eso depende del crecimiento económico.

Ignacio Briones

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