Franz Kramer, gerente comercial de Enfaena S.A.

Con más de 14 años de experiencia en el mercado de los residuos industriales, sus ejecutivos, Franz Kramer, gerente comercial, y Felipe Haindl, gerente general, de Enfaena, son expertos en el mercado de valorización de residuos.

“Nuestra oferta de valor se basa en un servicio integral enfocado en Zero Residuos a relleno sanitario, esto quiere decir que valorizamos el 100% de los residuos que se generan en Chile, transformándolos en insumos para un nuevo proceso productivo, apuntando siempre hacia una economía circular”, sostiene Franz Kramer.

El ejecutivo explica que Enfaena se hace cargo de residuos sólidos industriales peligrosos y no peligrosos, tanto de empresas privadas como del sector público de Chile. Entre sus socios destacan entidades de rubros como embotelladoras, retail, centros de distribución, empresas de alimentos, packaging y municipalidades, entre otras.

La empresa también asesora, capacita y acompaña a sus clientes industriales comerciales en el cumplimiento de la normativa ambiental que exigen los Ministerios de Medio Ambiente y de Salud respecto al tratamiento y disposición final de los residuos, todo esto en función de una economía circular al 100%.

“Este modelo de trabajo es el que apuntamos replicar en la REP. Creemos que será clave la educación respecto del cómo se relacionarán los consumidores con los productos, y en eso somos expertos”, afirma Kramer.

Valor agregado

El objetivo de Enfaena es valorizar la totalidad de los residuos de sus clientes industriales, otorgando el 100% de trazabilidad del destino de los productos valorizados llegando a corto plazo a transformarse en empresas Zero Residuos. Este modelo se basa en un servicio transparente propio de administración integral que opera dentro de las instalaciones y patios de residuos para garantizar la correcta segregación y clasificación en origen.

Dentro de sus servicios y soluciones, Enfaena pone a disposición de sus clientes y la comunidad equipos especializados para el procesamiento, transporte y valorización de cada uno de los residuos gestionados, tales como puntos limpios, enfardadoras, molinos, compactadoras y contenedores, entre otros. Estos equipos permiten a la empresa llevar a cabo un manejo adecuado de los distintos materiales gestionados, enfocando los esfuerzos en maximizar la valorización y garantizar al usuario trazabilidad y transparencia.

Al mismo tiempo, Enfaena comercializa los productos valorizados para su posterior reciclaje, a través de su red de asociados en Chile y el extranjero, en países tales como México, Estados Unidos y Perú, entre otros.

“Nos hacemos cargo de los procesos logísticos terrestres y marítimos aduaneros administrativos, privilegiando el destino nacional para fomentar la economía circular. Gestionamos los residuos en más de 100 puntos a lo largo del país entre Arica y Coyhaique. Para eso, contamos con más de 150 colaboradores técnicos, administrativos y profesionales expertos en materiales y temas medioambientales”, indica Kramer.

Enfaena lleva a cabo sus operaciones mediante una red de asociados logísticos. Ello les permite mover los productos dentro del país y hacia los puertos para su exportación. La empresa cuenta, además, con una plataforma web que permite a los usuarios hacer seguimiento continuo de la trazabilidad de sus residuos gestionados por Enfaena desde el punto de origen hasta su destino final. Esto “conversa” directamente con la declaración mensual que deben realizar las empresas en el portal RETC, pudiendo ser incluso descargado en formato Excel editable para tomar acciones y decisiones respecto de la generación de residuos en sus procesos productivos.

Servicios

Dentro de los servicios complementarios que Enfaena ofrece a sus clientes destacan la entrega de información para declaración mensual en portal ventanilla única del RETC; el reporte de gestión de residuos sólidos industriales (mensual); el reporte de impactos ambientales (trimestral, semestral y anual); y la elaboración de diagnóstico de RISES. La empresa también ofrece plan de manejo de RISES (incluyendo RESPEL); campañas de sensibilización (charlas semestrales); apoyo en elaboración de material de difusión en campañas de sensibilización; apoyo en la regularización de permisos sectoriales en la temática de manejo de residuos; y asesoría en ley REP; además de certificados de destrucción y trazabilidad.

LEER MÁS
 
Más Información

El emergente modelo de economía circular está revolucionado no solo procesos productivos (lineales) sino que, progresivamente, ha entrado en las aulas de clases y comenzado a permear los gobiernos y sus decisiones en términos de políticas públicas.

Varios países latinoamericanos han iniciado una transición hacia este nuevo paradigma. El caso de Colombia, con su Estrategia Nacional de Economía Circular, es uno de los recientes, desde donde intentan transformar cadenas de producción y consumo, así como promover innovación y emprendimientos circulares. En la misma línea, Uruguay avanza a través del Programa Oportunidades Circulares 2019, proponiendo financiar proyectos para la reconversión de productos que signifiquen revisar sus ciclos de vida, para disminuir y evitar residuos finales. Son variados los ejemplos en la región que, a nivel gubernamental, permiten tener un futuro auspicioso sobre un giro hacia la economía circular.

Para Chile, la economía circular ha sido de interés y preocupación gubernamental a tal nivel que, mediante la creación de la Oficina de Economía Circular en el Ministerio de Medio Ambiente, ha impulsado una serie de iniciativas que han permitido incorporar en la agenda pública este tema. Asimismo, Corfo está apoyando a diversas organizaciones para que transformen sus modelos a economía circular.

El reciente llamado de Corfo a crear un Centro Tecnológico de Economía Circular en la Macrozona norte del país (regiones de Arica y Parinacota, Tarapacá, Antofagasta y Atacama) es de tal relevancia, que sus efectos sobre la industria y el territorio permitirán un desarrollo regional armónico, no solo en lo económico, sino además en los aspectos sociales y medioambientales.

Los beneficios de la economía circular son múltiples y virtuosos. Particularmente, la zona norte, donde la extracción de recursos naturales explica en forma importante la actividad económica con impactos innegables sobre las comunidades, es un escenario donde las posibilidades de articular en forma virtuosa el modelo de economía circular son únicos. Por un lado, el consumo de energía (y asociado a ello emisiones de gases efecto invernadero) se explica por la necesidad de extracción, procesamiento, transporte, uso y descarte de materiales y, por otro lado, un diseño circular, permite una producción más eficiente a través del uso óptimo de recursos, manteniéndolos en el ciclo productivo el mayor tiempo posible o, derechamente, disminuyendo su consumo.

La economía circular permite generar emprendimientos que complementen oportunidades que crean las industrias en el territorio. Ya no solo es reciclaje, reúso o reparación; surgen desarrollos y usos de tecnologías que permiten perfeccionar el modelo más allá de lo común y popularmente conocido, y las comunidades de la zona norte son las primeras llamadas a aventurarse.

Reunir a la industria, gobierno y universidades en una tarea conjunta para repensar las formas de producir, de relacionarse y de aportar al desarrollo local es un primer paso para transformar regiones y ciudades en circulares. La creación de un Centro de Economía Circular en la Macrozona norte es un proyecto ambicioso, pero necesario para hablar de regionalización y descentralización que nos obliga a (re)imaginar nuestras formas de producción y de consumo en el territorio.

LEER MÁS
 
Más Información
Más Información