Este es el paisaje después de años de abandono y de la demolición de la casa de 500 m2.

Nacida en San Carlos, Filomena Narváez (88) levantó un pequeño imperio educacional: llegó a tener diez colegios subvencionados, la Universidad Iberoamericana (Unicyt), tres fundos y una casa en diez mil m2 de terreno en la calle Piedra Roja de Los Dominicos.

A raíz de una disputa entre sus cuatro hijos —tres hombres y una mujer— por sus bienes, en la que dos pidieron su interdicción, uno se abstenía y la hija la defendía, la propiedad quedó abandonada.

Salió a remate judicial y la compró la constructora Belfi (Enrique y Fernando Elgueta). El terreno fue cercado y la casa de 500 m2 de Filomena Narváez fue demolida.

El proyecto que prepara Incolur, empresa de ingeniería y construcción que ha desarrollado obras junto a Belfi, es un condominio de casas.

Quería una huerta con pollos

En 1972, Filomena y su marido Hugo Cárdenas adquirieron el terreno de una hectárea en Los Dominicos, en la calle Piedra Roja.

Una de las ubicaciones más caras de Chile junto a San Damián y Lo Curro, en ¡mil dólares!. Hoy, esa misma hectárea, vale 22 UF el m2, según el área de estudios de Colliers.

Narváez relató a la revista Sábado: “Yo empecé a buscar un lugar donde tener una huerta, pollos y una vaca que diera leche para alimentar a mis hijos. Había escasez en esa época”.

Mandó a hacer los planos de la casa con el prestigioso arquitecto Alberto Sartori, ya fallecido. Cuando estuvieron listos los 500 metros cuadrados con desniveles y grandes ventanales, ella, su marido y sus hijos, siguieron ocupando una bodega en la parte de atrás que ella había “encachado”. Cerca de diez años estuvo desocupada la casa, alhajada con alfombras y lámparas. Sólo se abría para grandes ocasiones como el cumpleaños de un hijo o nieto.

Los Galvarino, la toma y la Ibero

A los 23 años, se convirtió en la dueña de la escuela 333 Galvarino, en la comuna San Ramón, que impartía clases hasta sexta preparatoria. Fue la primera de las Galvarino, nombre que escogió en honor a su padre y que le dio fama.

Después vino el Politécnico Galvarino 1, un colegio técnico de enseñanza media, que creó “para que mis niñitos pudieran seguir estudiando”, contó a Sábado.

Con el tiempo, instaló colegios subvencionados en las comunas emergentes como el Chilean Eagles College en La Florida y Los Andes Country Day College en Peñalolén.

A raíz del juicio de interdicción iniciado en 2012 en contra de quien fuera también la dueña de los terrenos de la historiada toma de Peñalolén, su pequeño imperio comenzó a derrumbarse.

Su hija Gladys Eugenia Cárdenas, médico de profesión y quien tenía un poder de su madre, vendió algunos colegios. Y al rerirarse de la junta de socios de la Universidad Iberoamericana, el establecimiento dejó de contar con recursos. Y cerró en 2017.

1.000

dólares pagó Narváez en 1972 por una hectárea en Los Dominicos.

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Como hace una semana, el último ministro de Hacienda de la administración Bachelet, Nicolás Eyzaguirre, puso otra vez en duda la meta económica del gobierno que esta semana se puso su sucesor en el cargo, Felipe Larraín, de crecer 3,2% este año.

Tomó la estimación de la Encuesta de Expectativas Económicas del Banco Central, que apunta a un 2,8% y agregó que las proyecciones de la agencia calificadora de riesgo Standard & Poor's auguran que nuestro país no llegará a crecer 3% ni este año ni el próximo.

“Estamos en el séptimo mes del año, por tanto una diferencia de medio punto (entre las expectativas y la meta del gobierno) a estas alturas para el año significa que estamos viendo dos realidades completamente distintas”; reclamó Eyzaguirre en el panel en que participa en Radio Cooperativa.

“La previsión del gobierno es consistente con que la economía está a punto de levantar vuelo como un verdadero Sputnik y resulta que S&P le dice: No solo no va a crecer 3% este año sino que el próximo tampoco”, dijo.

Y luego repasó a su sucesor: “La verdad de las cosas es que el gobierno, de estar en la conducción económica manejando constantemente con el espejo retrovisor (por sus continuas referencias al manejo económico del gobierno anterior) ahora está manejando con espejismos, porque ese Sputnik lo ven solo ellos. Entonces, los agentes productivos, los trabajadores, la gente que está esperando buenas expectativas de ingreso y empleo, se preguntarán: ¿Dónde está el piloto? Porque si el piloto dice que estamos a punto de despegar en un Sputnik y la gente dice que seguimos a vuelo rasante, tenemos un problema, ¿no?”.

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