El sol pega fuerte. Son pasadas las 10 de la mañana, y a pesar de que falta para que comience oficialmente el verano en Israel, el calor húmedo —característico del país en esa época— ya se hace sentir. Un bus color gris con letras en hebreo se detiene frente a una de las atracciones turísticas más visitadas de Haifa: el Templo Bahá'í y sus jardines colgantes.

Con cámara y palos selfies en mano, cerca de 30 turistas bajan sonrientes, formando una fila en la entrada del lugar, mientras los guardias revisan uno a uno sus bolsos antes de permitirles el acceso. Se preparan para tratar de inmortalizar una de las postales típicas de la urbe más grande del norte de Israel.

Ubicada a 90 kilómetros de Tel Aviv, y construida sobre el Monte Carmelo, Haifa es una de las principales ciudades portuarias del país. Al visitarla, se accede a los mejores miradores de esta nación de Medio Oriente; uno de ellos es el centro construido por la religión bahá'í.

Está compuesto por 18 terrazas, que se extienden cerca de un kilómetro desde la base hasta la cima. En la cúspide del lugar se encuentra el Santuario del Báb, un edificio color blanco con una brillante cúpula dorada en el que se encuentran los restos de quien es considerado —por esta fe— como un mensajero de Dios. Este templo es para ellos uno de los lugares más sagrados de peregrinación de todo el mundo.

Las atracciones

El complejo está conectado a través de escaleras y puentes. Sus jardines simétricos muy bien cuidados, su vegetación y el sonido del agua proveniente de las fuentes ubicadas en sus balcones convierten a este lugar —declarado Patrimonio de la Humanidad en 2008— en un oasis de calma en medio de la ciudad.

Su edificación representa muy bien la forma en que está construida la ciudad. Debido a su geografía, con el mar por un lado y el Monte Carmelo por el otro, Haifa está dividida en dos áreas principales: la baja, que es la más próxima al puerto y en donde se ubica la zona industrial además de edificios antiguos, y la alta, con construcciones un poco más nuevas, y desde donde se puede apreciar la bahía de la ciudad. Ambas áreas tienen, a su vez, distintos barrios y zonas.

Además del santuario y los jardines bahá'í, las otras atracciones que se han transformado en una parada obligada son:

lColonia Alemana: fundada en el siglo XIX por cristianos alemanes, actualmente se trata de un animado barrio con cafés y bares. Para deleitarse con el sabor de los platos más conocidos de la cocina árabe, destaca el restaurante Fattoush. Ubicado al interior de un edificio de piedra antigua, permite apreciar un ambiente típico de Medio Oriente por su especial decoración, con coloridos sofás y cojines. Además, ofrece vistas a los jardines bahá'í.

lEl Faro de Stella Maris y el Monasterio de las Carmelitas: ubicado en el extremo norte del Monte Carmelo, se puede admirar la capilla y sus llamativas pinturas dibujadas en el techo, además de disfrutar de una vista panorámica de la ciudad y el mar. Una de las formas de acceder a este lugar es a través del teleférico, lo que hace aún más atractivo el recorrido.

lMercaz Ha Carmel: “El centro del Carmel”, en español, es una de las áreas más activas de Haifa. En este barrio se encuentran sectores residenciales ordenados, los hoteles más grandes de la ciudad, museos, restaurantes y cafés, centros comerciales e incluso un zoológico. El Carmelit es el transporte público subterráneo de Haifa, y tiene una estación llamada Gan Ha'em, que está ubicada en el corazón de esta zona, lo que permite un acceso fácil para todos quienes quieran visitarla.

lWadi Nisnas: ubicada en la zona baja de Haifa, muchos reconocen esta zona como un símbolo de convivencia, dado que aquí viven en armonía árabes y judíos. Se caracteriza por sus casas antiguas de piedra, sus calles estrechas y su colorido mercado, abierto toda la semana, en donde se pueden encontrar frutas, verduras y pescados, además de comidas tradicionales como falafel y shawarma.

lInstituto Tecnológico de Israel y Universidad de Haifa: dos instituciones académicas reconocidas a nivel internacional se encuentran en esta ciudad. El Instituto Tecnológico de Israel (Technion) prepara a investigadores, arquitectos, profesores, ingenieros y físicos, entre otros, y además es considerada —actualmente— una de las mejores escuelas de medicina en el mundo. La Universidad de Haifa, por su parte, ofrece carreras como Derecho, Economía, Ciencias Sociales y Políticas, Literatura, Arte y Música, entre otras.

lAcre: Akko, en hebreo, está ubicada a unos 20 minutos de Haifa. Desde esta última, se puede llegar en tren o en bus. Conocida como San Juan de Acre en los tiempos de las Cruzadas, es una ciudad cargada de historia, habitada continuamente por distintos pueblos desde los tiempos de los fenicios. Hoy en esta urbe viven judíos, cristianos y musulmanes.

Lo más pintoresco es visitar la parte antigua de Acre. Declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 2001, es uno de los puertos más antiguos del mundo, y conserva las características de las ciudades fortificadas otomanas de los siglos XVIII y XIX.

La recomendación es perderse por las calles de esta zona, recorrer el mercado y visitar el puerto, lugar desde el cual se pueden realizar paseos en barco y ver las antiguas murallas de la ciudad desde el mar.

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