A sus 41 años, Felipe Hoffa es uno de los chilenos que más alto ha llegado en Google.

Ocupa el cargo de developer advocate, que consiste en lograr que los desarrolladores de programas del mundo utilicen las tecnologías de Google.

Los emprendedores digitales chilenos que lo conocen lo describen como un geek —sabelotodo tecnológico— pero expresivo y con sentido del humor.

Ingeniero civil de la U. de Chile, soltero, vive y trabaja en San Francisco, a una hora del gigantesco cuartel central de Google en Mountain View. “A mí me gusta la ciudad y preferí San Francisco”.

—A fines de 2010 te llamó un reclutador de Google. ¿Qué tan difícil fue entrar: muchas entrevistas y pruebas?

—No sabía que alguien le había dado mi nombre a un reclutador. En ese momento no tenía trabajo ni polola.

Cuenta que había dejado un emprendimiento, porque terminó mal con sus socios. No quería emplearse, ni mandar CV, sino volver a crear algo. Al mes siguiente, rompió con su polola “y eso me quitó la energía de lo que estaba empezando”.

El 14 de febrero de 2011, aterrizó en San Francisco para la entrevista. En marzo supo que sería contratado, tramitó la visa y en mayo entró a Google como ingeniero de software.

A poco andar fue nombrado developer advocate. “Soy un ingeniero con licencia para hablar”, dice. Puede ser ante 40 desarrolladores como lo hizo ayer en México o ante 20 mil en California en mayo, a los que les habla del mundo de la big data.

Es un ingeniero hablándole a otros ingenieros desarrolladores sobre las herramientas que ofrece Google para solucionar sus ciberproblemas o para que se enteren que Google mejoró las existentes. Otra tarea, igualmente importante, es escuchar qué necesitan y transmitirlo a Google para que creen productos ad hoc.

—¿Eres un evangelizador como llaman a los que ocupan tu puesto?

—No nos gusta esa palabra, porque es muy profética y unidireccional.

Taller para hablar en público

A pesar de tener 80 mil empleados en el mundo, “tratamos de ser una organización plana”. Existe un organigrama, pero lo más importante, según Hoffa, es la capacidad de influir en la empresa. “Traer lo que está pasando fuera, plantear esto es importante, debiéramos probarlo. Es mi trabajo de ser líder e influir en la dirección de la empresa”.

—¿Te quedan países por visitar?

—Me falta los del continente africano, solo he estado en dos. Y la Antártica.

—¿Cierras contratos de largo plazo y por altos montos?

—El cierre de los contratos lo ve la gente de ventas. Yo voy más a inspirar, a contarles lo que pueden hacer, a decirles: “Sé que han pasado por estos problemas y como ingeniero les voy a mostrar en los próximos cinco minutos cómo pueden resolverlos”. Cuando ven que lo que tiene Google es wow, diferente, entra ventas.

—¿En la Escuela de Ingeniería te enseñaron a hablar en público?

—Cuando estaba trabajando en Chile tomé clases en el colectivo Mamut, antes de que fuera famoso (por su programa Los Improvisadores). Hice un taller porque me gusta el escenario.

En su familia son ingenieros comerciales, dice, por su padre y dos hermanos.

“Nada que lamentar” por la U

—¿Cuál es el camino que debiera seguir un chileno que quiere entrar a Google o a una equivalente?

—Saber inglés. En Estados Unidos el título de ingeniero no es reconocido, equivale a un bachelor. Si quieres trabajar aquí, mi consejo es hacer el plan común y un master. Yo no lo hice, pero como trabajé tantos años en Chile (Entel, YX, Six Bell) me lo contaron como experiencia.

—Saliste de Ingeniería en 2002. ¿Cómo evalúas la educación recibida?

—Fue muy buena, no tengo nada que lamentar. Me hubiera encantado que alguien me hubiese dicho haz el master y los tres años de plan común.

—¿Qué tiene Silicon Valley que genera tantos emprendimientos exitosos?

—Facebook empezó en Boston. California y Boston tienen universidades que atraen mucho talento. En la Costa Oeste, Berkeley y Stanford; en la este, el MIT, Boston. Sirven mucho de semillero.

—¿Qué debiera cambiar en Chile para ser un polo de innovación?

—A mi me encanta Start Up Chile, que nació de la Corfo para traer emprendedores extranjeros. Debieran juntarse más entre ingenieros.

—La película The Internship muestra la “cultura Google”: colaboración, exigencia con libertad. ¿Cómo es trabajar ahí realmente?

—Se parece mucho. Un chileno en Google me contó una historia hace ocho años. Se vino a Estados Unidos, hizo su empresa y se la vendió a Oracle. Les dijo sé que quieren incluirme dentro de la venta, yo quiero este sueldo y no quiero ser jefe de nadie. Fue mi gran revelación: en empresas como Google puedes tener una carrera no basada en ser gerente. Puedes ser muy importante, tener mucha influencia y liderazgo sin tener que ser el jefe.

—Allá valoran y pagan lo que sabes, no el cargo que ocupas.

—En Chile mis cargos eran director de tecnología, gerente de informática. En Google puedo alcanzar niveles más altos de influencia sin tener que ser gerente. Si tienes alma de gerente, Chile es perfecto.

Mi entrevista de trabajo

“Después de la llamada del reclutador de Google, te entrevista un ingeniero por teléfono. Y así deciden si te pagan los pasajes a Mountain View. Yo me los gané y pasé a la siguiente fase, donde tuve un día completo de entrevistas. Aparecía una persona y era una hora; otra y era otra hora. Me hicieron programar en una pizarra blanca. Me decían: resuelve este problema, diseña un sistema que haga esto. Soy bueno en lo que hago, pero además tuve mucha suerte, porque fueron preguntas naturales para mí. Hay algunas que te dejan pegado y no sabes cómo responder. Antes de viajar, le pedí a tres gringos que trabajaban en Start Up Chile de la Corfo que me entrevistaran en inglés y con una pizarra blanca. Por eso, cuando llegué, lo hice con mucha confianza”

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