Creemos que hay una oportunidad importante de entrar en negocios que pueden ser disruptivos y escalables”.

Alejandro Carboni, Inversiones Romy (Andrea Heller Solari).

Las oficinas que administran el dinero de las mayores fortunas del país, llamadas family office, han optado históricamente por inversiones más seguras, como los activos inmobiliarios. En el extremo totalmente opuesto, una de las inversiones más riesgosas y que estas fortunas han evitado es el llamado —quizá justamente— “capital de riesgo”, que es meter dinero en la propiedad de pequeñas pero a veces revolucionarias empresas. Pero esta tendencia está cambiando.

Al invertir de esta forma —conocida en inglés como venture capital o “VC”— en el mejor de los casos, los emprendimientos crecen, se transforman en un Cornershop o un MercadoLibre, y los family office son parte de una firma que revoluciona un mercado, o incluso el mundo. Uber y Facebook fueron alguna vez emprendimientos en busca de este tipo de dinero. Pero en la mayoría de los casos, lo que pasa es que las start-up quiebran o no rinden y la inversión se pierde.

“La estructura tradicional de un family office está enfocada en minimizar el riesgo de sus inversiones dada la rentabilidad que se les exige, la que usualmente se relaciona con preservar el patrimonio”, dice el director ejecutivo del family office Grupo Auquinco, Arturo Palma Matetic. El ejecutivo es también director de la Asociación de Empresas Familiares (AEF) —que agrupa a reconocidas familias, como los Von Appen, Del Río, Ibáñez, Luksic, Said, Solari y Yarur, entre otras— y Auquinco agrupa el patrimonio familiar de una de las hijas del reconocido empresario Jorge Matetic.

La cruda realidad es que el 90% de las start-up fracasan, según cálculos de consultoras como Startup Genome y de académicos de la Universidad de Stanford. Quizá por esto sólo un 22% de los family office había invertido alguna vez en capital de riesgo a 2018, contra el 88% que lo ha hecho en el sector inmobiliario, o el 78% que se va a la segura con renta fija en mercados desarrollados y el 71% que lo hace en acciones de estos mercados. Esto, según un estudio de la AEF y la Universidad del Desarrollo.

“Los costos son otra dificultad. Porque algunos family office invertimos en fondos de capital de riesgo. Ahí el costo de administración es bajo, pero para ir directo a un emprendimiento hay que contratar gente y estar encima, y eso son recursos”, comenta el gerente de inversiones de otra oficina que administra un alto patrimonio familiar.

El 88% de los costos de un family office son el pago de remuneraciones y un 86% cree que el objetivo es que se “conserve” el patrimonio, lo que prioriza estrategias defensivas de inversión.

Lo que se la juegan

Pero, a pesar de esto, algunos importantes family office han comenzado a hacer esfuerzos por entrar en el capital de riesgo. Inversiones Romy, que maneja el patrimonio de Andrea Heller —la hija de Liliana Solar, una de las accionistas de Falabella— deja entre un 3% y un 5% de sus inversiones totales para entrar en start-ups.

“Creemos que hay una oportunidad importante de entrar en negocios que pueden ser disruptivos y escalables. Hacemos inversión directa y nos involucramos, ayudando a los emprendedores en temas estratégicos y operacionales”, explica el CEO de Inversiones Romy, Alejandro Carboni.

Alguna de las inversiones del family office son Capitalizarme y Levitic Magnetics, que asegura poder realizar ciertas operaciones quirúrgicas sin cortes, moviendo los órganos desde fuera del cuerpo con magnetos.

Romy ha estado coordinándose con otros family office para hacer inversiones en conjunto en esta área. Esfuerzos similares ha hecho el empresario Christoph Schiess, controlador del grupo Tánica, cuyo family office IGneous invierte más de un 10% en VC. La AEF también ha intentado sumar a sus socios a esta iniciativa conjunta.

“El venture capital debe estar asociado a aquellas áreas donde nuestro país tiene ventajas comparativas y debe convertirse en el camino para hacer de Chile un país desarrollado”, asegura Arturo Palma Matetic.

Otros family office también invierten a través de estos vehículos, pero no directamente, es decir, no entregando los recursos a la empresa y participando o apoyando en su operación, sino que a través de fondos de venture capital extranjeros que entregan retornos. Esto es lo más común hoy en día. Entre los fondos preferidos están Sequoia Capital, Index Ventures y Founders Fund.

Pero no es fácil, explica otro administrador de alto patrimonio que pide que se mantenga su nombre en reserva. En general, el mundo de los family office es receloso de compartir información sobre sus estrategias, que podría copiar la competencia. “Afuera, el venture capital está muy en voga, entonces sobra la plata. Es el mundo al revés, aquí los fondos eligen a quién dejan entrar y no son ellos los que andan buscando la plata”, comenta el administrador.

Stars Investments, ligado al empresario Felipe Ibáñez, es un ejemplo de inversión en fondos: tiene un departamento llamado “New Ventures” que se dedica a invertir, en parte, en este tipo de instrumentos, y tiene a la MBA Evelyn Von Bischhoffshausen entre administradoras. Megeve, ligado a la familia Solari Donaggio, es otro caso. El family office tiene un programa de VC que lideran el economista Nicolás Bañados y la ingeniera comercial Carolina Margozzini, y que se enfoca en fondos.

Andrea Heller

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Piero Solari

Felipe Ibáñez

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