Por Andrés Nazarala@andresnazarala

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En estos tiempos de Internet y globalización, los remakes concebidos para “americanizar” propuestas extranjeras no tienen mucho sentido, menos aún si la trasposición no conlleva un cambio sustancial. “Amigos por siempre”, versión hollywoodense de la película francesa del mismo nombre que fue un éxito de audiencia en 2011, es una adaptación casi literal de la cinta original. La diferencia radica principalmente en el contexto.

El hombre tetrapléjico culto y adinerado que interpretaba Francois Cluzet, y ahora está a cargo de Bryan Cranston, vive en el Upper East Side de Nueva York y su asistente es un afroamericano que acaba de salir de la cárcel (interpretado por el cuestionado Kevin Hart). La película, como ya sabemos, consiste en mostrar cómo estos personajes disímiles van trazando una amistad y en las consecuencias positivas del vínculo para cada uno de ellos. Es un cóctel de buenas intenciones, humor, moralejas y sentimentalismo para la tribuna que el realizador Neil Burger construye con menos gracia que en la apuesta anterior. A pesar de todo, “Amigos por siempre” —un insospechado éxito de taquilla que esta semana destronó a “Aquaman”— no logra hundirse gracias a un elenco que sería hasta capaz de enaltecer un remake de “Takilleitor”. Tendremos que dejar fuera de esto a una Nicole Kidman poco inspirada que merece papeles mejores.

“Amigos por siempre”. Dirección: Neil Burger. Con Bryan Cranston, Kevin Hart, Nicole Kidman. EE.UU., 2019. Duración: 2 horas 6. REGULAR.

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Se dice que la Nueva Ola Francesa nació con Truffaut, Godard y Chabrol, pero antes de que ellos debutaran ya existía “La Pointre Courte” (1954), ópera prima de una chica de 26 años que instaló las coordenadas estilísticas del movimiento.

Agnès Varda, esa joven inquieta y feminista, ahora tiene 90 y cuenta con una filmografía compuesta por más de 50 obras cinematográficas. No se trata solamente de una artista consagrada que carga con una obra contundente, sino de una creadora cuya creatividad no envejece. Y decir eso, en este caso, no es un lugar común. Las pruebas de su vigencia están en el destape mediático que ha iniciado en la era de redes sociales y en la frescura de “Visages Villages”, este aplaudido documental que la tiene viajando por pueblos franceses junto al joven artista visual J.R.

Es una road movie en camioneta, protagonizada por una dupla imposible —una anciana con problemas de movilidad y un hípster— que se desplaza a través de pueblos donde se esconden historias de sacrificio, injusticias y afectos.

Varda conversa con los lugareños con el fin de encontrar lo extraordinario dentro de lo cotidiano y J.R. se encarga de fotografiarlos para construir gigantografías inmediatas que quedarán adheridas a lugares simbólicos. Se trata de inmortalizar instantes, congelar rostros, pero también traer hacia el presente un pasado que no debe desaparecer. Así, estos viajeros van engomando imágenes en fachadas de fábricas, pueblos abandonados y casas rurales.

En el proceso, una Varda nostálgica reflexiona sobre sus propios fantasmas; entre ellos, su marido muerto: el gran cineasta Jacques Demy.

Si en los últimos años Jean-Luc Godard (88), quien no queda muy bien parado en el documental, ha optado por encerrarse en su ego, Varda escogió salir a la calle y tomarle el pulso al mundo.

Son los únicos exponentes vivos de un movimiento que cambió el lenguaje cinematográfico para siempre. Dos benditos sobrevivientes.

“Visages Villages”. Dirección: Agnès Varda y J.R. Francia, 2017. Duración: 1 hora 34. MUY BUENA.

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Pedro Frugone

Sugiere:

“La película

«On body and soul», de Netflix. Más allá de la fotografía, la actuación y los personajes, que están increíbles, aborda los prejuicios que abundan al momento de conocer a personas nuevas. Además, da un toque de realidad para quienes

comemos carne”.

El guitarrista de Día Cero presentará el nuevo disco “Topografía”, el 1 de febrero en el Teatro Caupolicán.

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Como dicta el manual del docurreality, el esperado “Masacre en el estadio” (Netflix) empieza con un resumen sensacionalista de lo que veremos a continuación en el que se deja una interrogante en suspenso. “¿Usted le disparó a Víctor Jara?”, le preguntan al militar Pedro Pablo Barrientos. Él, como si fuese consciente de los tiempos del espectáculo, se demora en responder, con cierta afectación dramática. Entonces aparecen los créditos iniciales. El episodio de la serie “ReMastered”, que anteriormente estuvo dedicada a Bob Marley y Johnny Cash, comete el error de centrar todo su desarrollo en descubrir quién mató al cantautor chileno como si se tratara de una vendetta de ficción policial y no un complejo caso de ribetes políticos. Barrientos es incluso sometido a un detector de mentiras al más puro estilo Jerry Springer. El resto, es decir la reconstrucción de la vida y obra del artista que es presentado como “una mezcla entre Bob Dylan y Martin Luther King”, es correcta, superficial, de exportación.

Lo mejor de “Masacre en el estadio” es que permite apreciar la nobleza de una Joan Jara que es registrada en distintas etapas de su vida, siempre contenida y sensible, cargando un dolor que nunca desaparecerá.

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