¿Tienes un problema de acumulación de cosas? Si tienes que mover objetos para poder terminar una tarea en tu casa u oficina, o si te sientes abrumado por todas tus “cosas”, entonces es una clara señal de que la acumulación te ha ganado la partida. Y es posible que eso te esté provocando más estrés del que piensas.

“La acumulación es la sobreabundancia de posesiones que en conjunto crean espacios caóticos y desordenados en el hogar”, comentó Joseph Ferrari, profesor de Psicología de la Universidad De Paul en Chicago, quien estudia las causas de la acumulación y su impacto en el bienestar emocional. Los investigadores están descubriendo que un hogar atestado puede provocar estrés.

Ferrari fue parte de un equipo de investigación que entrevistó a tres grupos de adultos sobre la acumulación y la calidad de vida: estudiantes universitarios; adultos jóvenes en sus veintes y treintas, y adultos de más de 50 años.

Los autores evaluaron la predisposición de los voluntarios a procrastinar, pidiéndoles que clasificaran frases como “Pago mis deudas a tiempo” en una escala de cinco puntos, desde totalmente en desacuerdo hasta totalmente de acuerdo. La procrastinación está íntimamente ligada a la acumulación, pues ordenar artículos y desechar algunos de ellos es una tarea que muchas personas consideran desagradable y tratan de evitar y tienden a postergar. Archivar documentos importantes o buscar algo en una mesa enterrada bajo montañas de libros requiere de tiempo.

El estudio —publicado en Current Psychology— descubrió una relación importante entre la procrastinación y la acumulación en todos los grupos etarios. Se observó que la frustración a causa de la acumulación aumenta con la edad.

Esto se suma a evidencia creciente de que la acumulación puede tener un impacto negativo en el bienestar mental, en especial en las mujeres, ya que puede inducir una respuesta fisiológica: un incremento en los niveles de cortisol (la hormona del estrés).

Mujeres, más agobiadas

Un estudio de 2010 publicado en la revista Journal of Personality and Social Psychology analizó matrimonios donde los dos cónyuges trabajaban, vivían en Los Ángeles y tenían al menos un hijo en edad escolar. Las esposas que participaron en el estudio y que consideraban que sus hogares estaban atestados o necesitaban limpieza eran propensas a tener niveles elevados de cortisol a lo largo del día. Quienes no sentían que sus casas estuvieran atestadas, que fueron la mayoría de los hombres del estudio, presentaron niveles de cortisol que eran propensos a disminuir durante el día.

Darby Saxbe, asistente académica de Psicología en la Universidad del Sur de California y autora principal del estudio, afirmó que las mujeres que consideraban que sus hogares estaban atestados iniciaban el día agobiadas y se mantenían así hasta que caía la noche. Saxbe sospecha que parte del estrés adicional estaba relacionado con la tendencia de las mujeres a encargarse de las tareas del hogar y deberes adicionales posteriores a un día de trabajo. Señaló que, en lo que respecta a los niveles de cortisol, los hombres que realizaban más tareas en el hogar por las noches eran igual de proclives a tener niveles elevados de cortisol al final del día que las mujeres.

Los expertos han comenzado a explorar por qué la acumulación de objetos puede producir una respuesta emocional tan fuerte.

Saxbe afirmó que desde hace mucho tiempo ha habido una representación estándar de cómo debería verse y cómo debería funcionar un hogar de clase media. Un hogar desordenado no cumple con la expectativa. “Si observamos los ideales de la década de los cincuenta de hogares de una sola familia”, comentó Saxbe, “el hombre llega a casa, sube los pies y se toma un coctel. La casa es un lugar al que puedes llegar y relajarte, pero no es posible hacerlo si hay toda una lista de pendientes y trabajo pesado por hacer”.

Controlar el trabajo pesado de limpiar el desorden es una tarea difícil de dominar con la que batallan muchos habitantes de casas atestadas.

El apego a las posesiones

Ferrari señaló que la acumulación a menudo también es resultado de un “apego excesivo” a nuestros artículos personales, lo cual dificulta que nos deshagamos de ellos. Para las personas abrumadas que buscan deshacerse de la acumulación, él recomienda una técnica en la que no hay que meter las manos.

“Si vas a deshacerte de la acumulación, no toques el artículo. No lo recojas”, dijo. “Pídele a alguien más que tome los pantalones negros y te pregunte: ‘¿Necesitas esto?'. Una vez que tocas el artículo, tienes menos probabilidades de deshacerte de él”.

Otra opción consiste en hacer un esfuerzo consciente por comprar menos cosas. Ferrari argumentó que no necesitamos la mayoría de las cosas que compramos. “Nos han dicho que nuestros deseos son necesidades”, aseguró.

Saxbe coincidió en que una forma de deshacerse de lo acumulado es mantener los artículos fuera de la casa desde el inicio. Alentó a los compradores a considerar si de verdad necesitan determinado artículo o si este contribuirá a la percepción de disfunción en su hogar. “Una vez que entre a tu casa, será sumamente difícil lidiar con él. Te apegas a tus posesiones”, concluyó.

The New York Times

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