En 23 días el homicidio del comunero mapuche Camilo Catrillanca en Temucuicui ha conducido a la salida de tres altos cargos y cinco suboficiales de Carabineros. A la lista que incluye al general Mauro Victtoriano y al coronel Iván Contreras se sumó esta mañana el general Christian Franzani, jefe de Orden y Seguridad, quien en las horas siguientes al incidente en Ercilla donde murió Catrillanca, viajó a La Araucanía, donde asistió a varios encuentros con los uniformados del operativo.

Franzani, quien trabajó como asesor de Inteligencia en la Zona Metropolitana, fue enviado al sur siguiendo una orden del general director de Carabineros, Hermes Soto. Este último se ha reunido dos veces esta semana con el ministro del Interior, Andrés Chadwick: la primera a continuación de la divulgación del video del detenido sargento primero Carlos Alarcón —formalizado como el autor del homicidio de Catrillanca— donde éste dice que lo obligaron a mentir y la última ayer jueves, luego de que se conociera que el abogado de Carabineros Cristián Inostroza había sido citado a declarar como imputado en la arista de obstrucción a la investigación abierta a raíz del asesinato.

En un comunicado, Carabineros informó alrededor de las 11 horas, que “durante esta mañana se aceptó la renuncia del director nacional de orden y seguridad, general inspector Christian Franzani Cifuentes. En su lugar asumirá como subrogante el general inspector José Rivera Aedo, quien se desempeñaba como jefe de Zona Metropolitana”. Una de las últimas apariciones públicas del genera Rivera Aedo fue para informar de los resultados de una “ronda preventiva nacional”, en la cual hubo 1.871 aprehendidos en la Región Metropolitana (un total de 4.761 a nivel nacional). Además de la salida del general Franzani, trascendió que el gobierno eliminaría la zona de control y orden público de La Araucanía, creada en el gobierno de Bachelet en enero de 2016, y que antes de la muerte de Catrillanca estaba a cargo del renunciado general Mauro Victtoriano. La idea es dejar operativa solo la jefatura territorial que hoy dirige el general Andrés Gallegos.

La salida de Franzani también provocará cambios en el alto mando, que ya había sido modificado tras el arribo de Piñera al gobierno en marzo. En esa fecha el Presidente pidió la renuncia del ex general director Bruno Villalobos, tras la “Operación Huracán”, y designó en este puesto a Hermes Soto.

La segunda modificación se vivió en el 3 de octubre cuando Piñera aprobó los 41 nombres que componen el alto mando y que fueron propuestos por Soto.

Con el caso Catrillanca el alto mando tiene dos bajas: Franzani y Victtoriano, lo que implica un movimiento de generales que suben en el escalafón y logran ingresar en la quina, de la cual el gobierno podría escoger a un nuevo general director de la institución.

Es el caso del general Kurt Haarmann Ritter, quien está a cargo de la Dirección Nacional de Personal. Hartmann fue durante años edecán del ministro del Interior Andrés Chadwick, y según información interna en Carabineros, es hoy el favorito de La Moneda para ese cargo.

Sin embargo, fuentes de gobierno ven a Haarmann demasiado cercano a Chadwick y temen que se repita la relación Villalobos-Bachelet, inclinándose, en cambio, por Rivera, que hoy asumirá el cargo que deja Franzani.

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“El personal de carabineros está psicológicamente harto de esta carga”, dice el ex general director de Carabineros (2001-2005) Alberto Cienfuegos, en una carta que publicó hoy en La Tercera, para referirse al “conflicto en La Araucanía”, y propone que “la Policía de Investigaciones de Chile releve por un tiempo en esta misión a Carabineros de Chile”.

Esto, dice, por la violencia en la zona, la muerte de mapuches, del matrimonio Luchsinger Mackay, entre otros elementos. Agrega: “Un sargento fue muerto, sin que hasta hoy se sepa el autor, un cabo resultó totalmente ciego y decenas de carabineros han resultado con lesiones de diversa consideración”.

Al respecto, Lucía Dammert, académica de la U. de Santiago y ex asesora del Ministerio del Interior, dice que “lo que nos deja ver el ex general director es la necesidad de una autocrítica, de que se reconozca que hubo implantación de información, que a veces hay un uso innecesario de la fuerza y que la estrategia policial no está funcionando”.

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