Muchos pilotos de Europa vienen a volar en el verano por las extraordinarias condiciones de vuelo que tiene la Cordillera de los Andes y sus paisajes”.

En plena Costanera Norte se divisan planeadores, aviones y helicópteros que pasan sobrevolando la autopista. Son las aeronaves del Club de Planeadores de Vitacura, con 70 años de historia, 50 de los cuales se ha emplazado en el Aeródromo Municipal de Vitacura (Santa María 6299).

Arturo Diez, piloto, gerente del Club Vitacura y administrador del aeródromo, dice que el recinto tiene una ubicación estratégica y señala que “al estar inserto en medio de una ciudad en constante crecimiento, como Santiago, se ha sabido adaptar a los cambios”.

Cuenta que el club, con 300 socios activos, “es además una entidad formadora de pilotos donde se realizan dos veces al año cursos de piloto de planeador”.

“Volar con sentido”

En el aeródromo, el club realiza diversas acciones de responsabilidad social y apoyo a la comunidad. Entre ellas un convenio con la Onemi para el uso de sus instalaciones, aeronaves y pilotos en casos de emergencia (del aeródromo de Vitacura y de Chicureo, también administrado por el club). Además, colaboran con la Intendencia Metropolitana para enfrentar catástrofes y tienen una alianza con la Corporación Renal Infantil Mater. El aeródromo los ayuda a transportar al equipo que realiza operativos médicos con niños de escasos recursos en distintas partes de Chile. “Disminuimos los tiempos de traslado del personal médico, lo que les permite disponer de más horas para las intervenciones”, comenta Arturo Diez.

Llevar a volar a niños de escasos recursos es otro de sus aportes a la comunidad. Para esto implementaron el programa “Cóndores del Manquehue”, que cumple el sueño de volar por primera vez en avión a menores en riesgo social que están al cuidado de alguna institución. “En el Club de Planeadores tenemos un lema: nuestra ‘pasión por volar' la transformamos en ‘volar con sentido'”. El gerente del club cuenta que en uno de estos vuelos demostrativos con el Sename, una niñita haitiana le preguntó al piloto si la podía llevar hasta Haití, “lo que fue muy emotivo”, recuerda.

Y agrega: “A los niños que nos visitan les transmitimos el mensaje de que los sueños se pueden alcanzar cuando uno se lo propone”.

Además, tienen un convenio con municipios de comunas precordilleranas de la Región Metropolitana. “El fin es monitorear y prevenir incendios forestales durante el verano. También abastecemos de combustible a los helicópteros de las clínicas del sector que se utilizan para emergencias, porque de lo contrario, tendrían que abastecerse en Pudahuel”, explica Diez.

—¿Por qué el vuelo en planeador es especialmente llamativo?

—El vuelo a vela es mágico por dos razones. Al ser sin motor, es lo más cercano a poder volar como los pájaros; y segundo, que se practica cerca de nuestra cordillera de los Andes, uno de los escenarios más maravillosos del mundo. Incluso, muchos pilotos de Europa vienen a volar en el verano por las extraordinarias condiciones de vuelo que tiene la cordillera de los Andes y sus paisajes.

—¿Cómo controlan la seguridad del aeródromo al estar insertos en plena ciudad?

—Contamos con sistemas y protocolos de seguridad de altos estándares, acordes a las exigencias normativas y que establece la DGAC para poder operar el aeródromo. Como club y administradores del recinto, la seguridad es un factor fundamental para hacer sustentable nuestro funcionamiento. Tenemos un personal calificado en cada una de las labores que se requieren para la operación del aeródromo, además de certificaciones en materia de seguridad.

—El aeródromo de Vitacura tiene la ventaja de contar con la caja del río Mapocho a un costado, ¿eso es de ayuda en caso de algún accidente?

—Claro, porque todas las fases de vuelo bajo como el despegue y aterrizaje se hacen sobre el río, lo que es una alternativa para abordar una posible emergencia. Hemos tenido accidentes, ya que es una actividad que no está exenta de riesgos, pero han sido pocos y no en el aeródromo ni su vecindario.

—¿Cuáles son los planes o expectativas en los próximos diez años?

—Nuestro propósito es que el aeródromo se mantenga en este mismo lugar de manera permanente. Como lo ha expresado la intendenta Karla Rubilar, los aeródromos cumplen una función relevante para Chile, especialmente en casos de emergencia. Al estar insertos en la ciudad, tenemos una ubicación estratégica que nos permite actuar de forma oportuna para lo que se requiera en caso de catástrofes. Nuestro compromiso con Chile es permanente.

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