Juan Carlos Bistoto le prometió a su madre avisarle cuando ya se hubiera casado. Y así lo hizo. El 29 de diciembre de 1969 ella llegó a la fiesta que celebraba el amor con la chilena que había conocido 45 días atrás. Nelly Meruane, la emblemática actriz que murió en 20 de junio pasado, le había robado el corazón.

Emiliano Juan Carlos Bistoto Valles nació en Rosario, Argentina, hace 80 años. Un 12 de noviembre, a las 8 a.m. Lo limpiaron y lo sacaron al sol.

Pero su vida no fue muy luminosa en sus inicios. “Tuve una niñez grata hasta los 5 años”, cuenta en su dúplex en la Plaza Jacarandá en Providencia, donde vive hace 38 años.

Su madre tuvo mellizos, uno de ellos muy enfermo, por lo que lo mandaron en un bus a vivir con una tía a 200 kilómetros, en Córdoba. “Fue una vida que nunca me gustó. Volví cuatro años después... pero no quisiera hablar más de eso”, se disculpa.

Su hermano Nelson, el último que quedaba vivo de su familia, le dijo antes de fallecer, hace cinco años, que recordaba las “funciones de teatro” de Juan Carlos cuando niño. Así divertía a sus hermanos.

Hizo 13 meses el servicio militar, pero lo suyo es admirar la belleza. Cuando entró a la Escuela de Bellas Artes abrió su cabeza al mundo. Actor, productor, director y dibujante relata que “hasta los platos de comida me los tenían que adornar cuando niño”.

En 1969 iba rumbo a Nueva York, contratado por una productora, cuando decidió pasar por Chile dos semanas para visitar a amigos. Fue a ver a Emilio Gaete al teatro y ahí conoció a Nelly. Ella ya era muy famosa por “Juani en sociedad”, la serie que estrenó Canal 13 en 1967, basada en la misma obra que la hacía brillar en el Teatro UC. Había sido aclamada por “La Pérgola de las Flores”. En los 80, sería “Mama Rosa” “cuando el país se paralizaba”, recuerda Bistoto. Después de exitosas teleseries como “La Madrastra” o “Angel Malo”, alcanzó a grabar este año una escena para “Luchita Rivera”, la próxima producción de CHV.

A Juan Carlos le dan el pésame en la calle, lo saludan vecinos, le dan fuertes abrazos en el teatro, y con cada una de esas muestras de cariño él se emociona. Repasa su historia, pero le cuesta hablar de su mujer, por eso prefiere recluirse. Llora varias veces en esta entrevista.

En revista Ya, en 2014, Nelly dijo: “Hemos pensado qué haría uno si el otro se va... Dios mío santo, que nos vayamos los dos juntos, por favor, que nos pille en un avión. Ya somos una sola persona”.

“Hubiera sido lindo desaparecer juntos. La Nelly está en cada rincón de la casa. Cuando nos despedimos le repetí mi profunda admiración y mi amor, le hablé de mis enojos y mis dichas. Y le repetí muchas veces del amor”.

“Siempre me gustaron las mujeres mayores”

Juan Carlos estaba esperando taxi en San Diego cuando aparece Nelly y le dice: “¿Usted qué hace aquí? Yo lo llevo. Pero antes tengo que pasar por un cumpleaños. ¿No le importa?”. Ella con 39 años; él con 30. “Siempre me gustaron las mujeres mayores, con contenido. Yo no soportaría una muñeca”, advierte Bistoto.

Guitarrearon, cantaron y tomaron pisco sour. Pasaron varios días hasta que se volvieron a encontrar cuando él llegó a dirigir “Juani...”. Ella se iba a actuar a Viña. “¿Y no le gustaría ir con nosotros? Yo lo invito”, le dijo. Después de ese viaje, no se separaron más.

“¿Por qué no nos vamos a vivir juntos?”, le preguntó Juan Carlos de regreso en Santiago. “¿Y por qué no nos casamos juntos?”, le respondió ella. La ceremonia fue hermosa. Ella, de un vestido blanco muy elegante que le diseñó Bistoto. Llegó el mayor de los 6 hermanos de Nelly como el padrino de bodas, junto a altos representantes de la escena artística.

“Ella estaba pololeando cuando nos conocimos. Es la mujer que yo elegí para siempre”.

En 1973 se fueron a vivir a Venezuela. A Juan Carlos lo contrataron como comediante en la televisión después de verlo en “La Manivela”.

“La oferta llegó y yo tenía dos días para partir. Y me fui. Casi me muero. Me la tuvieron que llevar a los 10 días. Me enfermé, no lo pude soportar”.

Nelly dejó todo acá. Su familia se hizo cargo de desarmar la casa. Juntos hicieron televisión, teatro y trabajaron en cruceros. “Actuábamos tres noches y pasábamos diez de pasajeros VIP. Todas las mañanas despertábamos en una isla distinta. Vivimos el sueño del pibe haciendo humor. Fuimos los primeros en hacer café concert en el Casino de Viña en los 70. Animamos dos veces el festival de Olmué... Tuvimos mucha vida”.

En Twitter, él se presenta como “el telonero de la Nelly”. “Porque cuidé su vida y protegí su profesión”.

—¿Te pasó quedarte sin trabajo a su lado? En una época en que era difícil que no fuera el hombre el “macho proveedor”.

—Sí. Pero siempre sentí que mi deber era protegerla. Nunca me complicó. Yo la cuidaba siempre, la he vestido siempre. Ella siempre fue atendida en su casa.

—Gloria Laso les hizo un documental donde Nelly dice: “Me habría gustado tener una hija para heredarle mis zapatos”.

—Me desesperaba. Ibamos camino al teatro ¡y era capaz de bajarse del taxi en una zapatería! (ríe). Y le gustaba el casino. Jugaba mucho Punta y Banca.

—¿Por qué no tuvieron hijos?

—No llegaron en su momento y ya en Venezuela ella había pasado los 40 años. Era muy difícil. Estuvo un par de días internada, lo intentamos, pero era un riesgo en esos años.

—¿Les pesó mucho en su relación?

—A ella. Era muy guaguatera, muy cariñosa, habría sido muy buena madre. Y los niños, cuando la veían, corrían a sus brazos.

“Hubiera sido lindo desaparecer juntos”

Para Bistoto, el secreto de su matrimonio fue el respeto. “Jamás hubo una palabra despectiva”, asegura. Segundo, la profunda admiración. El se dedicaba a sorprenderla, hacían viajes relámpago a las 3 de la mañana, y le escondía regalos para las fechas especiales.

Cuando Nelly salió de la universidad —estudió pedagogía en castellano para complacer a su padre que no le permitía estudiar teatro— se fue con sus compañeros a Buenos Aires. En un paseo en barco, chocaron con un petrolero y se hundieron. Estuvo un par de meses en un hospital. “Nelly tuvo una vida extraordinaria. Escapó varias veces a la muerte. Yo la salvé varias veces”, dice su marido. Un auto se le fue encima en una grabación, la tiró por el aire y se le quebró la pelvis. Otra noche, ella, manejando por Los Leones, chocó con un taxi que volcó su auto y terminó con la columna quebrada. “Un verano nos fuimos a Bariloche y no sé por qué viajé con la libreta de teléfonos. En la habitación, de madrugada, ella me dice que se está muriendo. Llamé al cardiólogo, terminó en la UTI, pero se salvó. El último grave fue en 2016, cuando empezó el declive. En el túnel Chacabuco sufrieron un choque múltiple. “Pasó mucho tiempo, ella con claustrofobia, gritando, nos sacaron los bomberos, su columna estaba muy afectada”, recuerda.

—¿Tienes alguna explicación para eso? ¿Lo conversaron?

—Muchas veces. Ella tenía que conocerme a mí para salvarse. Yo siempre le decía: Tú me salvaste a mí y yo te salvo a ti. Yo encontré a la mujer de mi vida. Yo la despedí así, hablándole al oído (se quiebra). Soñamos con cumplir los 50 años, porque el Presidente Piñera prometió bono Bodas de Oro, ya habíamos planeado ir a pasarlo muy bien a Viña. Y no alcanzamos.

“Caminábamos de la mano, como dos adolescentes”

Los amigos de Bistoto lo llaman a diario, son su “gran familia”. Cuando contesta el teléfono excusa su voz con un “resfriado”. Evita que lo vean llorar. “No es que me sienta solo; es la ausencia la que pesa. Cuando fui al cementerio la semana pasada, y pusimos la placa, me di cuenta de que era irreversible”.

El departamento está lleno de recuerdos de su mujer, sus premios, sus fotos de los viajes por el mundo. Las carcajadas resuenan. “Siempre me decía, «¿de qué te ríes?». Y caminábamos por el barrio tomados de la mano, como dos adolescentes, hace 50 años”.

En la cocina, donde pasaban la mayor parte del tiempo, hay un póster de un bebé al lado del refrigerador. Hay otro en la habitación, que permanece intacto. Aún están sus colonias sobre el velador.

Nelly protagonizó “Coronación” en el GAM hasta la última función, el 6 de diciembre de 2016. “Las últimas 4 o 5 funciones las hizo con morfina”, dice Juan Carlos. Nunca se recuperó. Hasta su última internación, que fue de 15 días, cuando ya nada le calmaba el dolor.

Ese último tiempo fue difícil. “Muy duro. Estaba muy agotado, porque yo en esta casa hacía todo. Compraba, cocinaba, lavaba la loza, subía y bajaba bandejas. A veces reclamaba, pero le explicaba. Estaba completamente dedicado a ella”.

A las 3 de la mañana, Nelly se despidió de la colombiana que la cuidaba y de su marido. El día anterior se despidió de Esperanza Silva, a quien quería como una hija, la primera que llegó a ayudar a Bistoto en los preparativos para la partida. Aún recuerda la “energía cósmica” el día de su funeral. Juan Carlos pidió que tocaran “Nada más que un corazón solitario”, de Tchaikovsky, la misma canción con la que se casaron.

Aún no contesta las tarjetas de pésame que llegaron de distintos rincones del mundo. La de Patricia Politzer decía: “A nombre de Nelly serán plantados cuatro árboles en Tel Aviv”. “La tengo enmarcada, esas cosas me llenan de vida”.

El clóset de la actriz permanece cerrado. Solo lo abrió para regalarle una manta y un anillo a la escritora Lina Meruane, su querida sobrina. Un pañuelo se lo envió a la actriz Marcela Salinas, compañera en “Coronación”. “Cada vez que abro un cajón lloro, cada prenda que veo”.

En su última conversación, Bistoto le decía: “Nelly, tienes que estar agradecida. Una persona tan querida, tan aplaudida, una profesora extraordinaria, te bendicen en la calle... El mundo ha hablado de ti”.

—¿Qué te dijo ella?

Hijito mío, has sido el gran amor de mi vida. No te quiero dejar solo, pero estoy muy cansada. Quiero irme. Seguramente, yo la retenía... Tan hermosa. Tan grande. Qué ser humano maravilloso.

—¿Y cómo seguir ahora?

—No sé cuánta vida me quede. No quiero terminar gagá. Estaré en esta casa mientras pueda bajar la escalera. Podría volver a actuar, pero necesito tiempo porque no puedo hablar de Nelly. Cuando salgo, me pongo una máscara, y cuando estoy solo en casa lloro. Rezo y me despido todas las noches de ella y la saludo cada mañana con cosas graciosas (llora). Espero haya otra vida. Anoche le dije: “Nelly. Te encontraré”.

LEER MÁS