Hace cinco años dirige comerciales. Los de Arturo Vidal (Mossimo), el nadador Michael Phelps (Crystal Lagoons) y Sarah Jessica Parker (Ripley) están entre la centena que registra su portafolio.

Javiera Eyzaguirre, fotógrafa del Instituto Arcos, fundó la agencia EstudioFe hace once años con su marido Jorge y su hermana Francisca. Se le reconoce como una de las tres directoras publicitarias más activas hoy en Chile; las otras dos son Marilina Pérez y Marialy Rivas. Esta última (directora de cine) la llamó a principios de año para sumarla a “Free the Bid”, iniciativa creada hace un año en Estados Unidos por la cineasta israelí Alma Har´. “La finalidad de esta campaña, que recién comienza en Chile, es que en las licitaciones de los comerciales, donde se convocan tres directores, siempre haya una mujer”, explica Eyzaguirre.

La decoración de su casa en La Reina llama la atención. En el living, sobre el piso de madera, sobresale la mitad del cuerpo de una maniquí (de la cintura para abajo) con las piernas hacia arriba y par de zapatos rojos con lunares blancos que la fotógrafa de 42 años usó cuando bailaba flamenco. También su look sorprende. Parte de su pelo rubio platinado está rapado, y sus brazos tatuados con estrellas, un corazón y los nombres de sus cuatro hijos: Camilo (23), Emiliano (15), Domingo (13) y Salvador (6).

“No exploto mi lado femenino. Soy más bien insegura, por eso me protejo en la vida con este look y eso me blinda en el mundo publicitario que es mayormente masculino. Como hay más hombres, aprendí a levantar la voz y a golpear la mesa cuando es necesario”, dice.

“Para mí la publicidad era terrorífica

Y aunque hoy su mundo laboral gira en torno a la publicidad, durante su niñez y adolescencia la fotógrafa “renegaba” de ese ambiente. Hija del cineasta Joaquín Eyzaguirre (nieta de la actriz Delfina Guzmán y sobrina del ex ministro Nicolás Eyzaguirre), cuando tenía 6 años su mamá —la directora de arte Lupe Bornand— se casó con Silvio Caiozzi. “En esa época Silvio era el número uno de la publicidad y con mi mamá estaban absortos trabajando; entonces para mí la publicidad era terrorífica, porque no veía a mi mamá... nunca pensé que terminaría en esto”.

—Marialy Rivas asegura que hay 16 mujeres que dirigen comerciales de cine y publicidad en Chile, versus 150 hombres. ¿Cambiará eso con esta nueva iniciativa?

—“Free the Bid” es mucho más grande que solo abrir en Chile el mercado publicitario para que trabajen más mujeres del área; tiene que ver con que las historias también se puedan contar desde el lado femenino. Somos más de la mitad de la población mundial y es absurdo que solo sean relatadas por los hombres. Sin embargo, narrar historias desde un género es sesgado, es una visión unilateral. Deberían contarla todos; los trans, los homosexuales, las lesbianas, hombres y mujeres. No sé si serían rentables, pero son necesarias culturalmente; y la publicidad tiene una responsabilidad.

“Nos disparamos en los pies”

—¿Como se evidencia el machismo en la publicidad chilena?

—Hay muchísimo. ¿Quiénes aparecen promocionando los productos de limpieza? ¿Quiénes las cervezas? Siempre son mujeres las protagonistas. Todo se hace desde una mirada adolescente, que busca arquetipos. El típico comercial de la mamá con sus hijos está visto por un hombre que muestra a la clásica madre dueña de casa con sus niños. Chile, en la forma de ver a la mujer en la publicidad, sigue estando en el año uno antes de Cristo.

—Agathe Porte, CEO de la agencia BBDO, dijo en el sitio women-talk que si bien en las agencias hay más hombres en áreas creativas, la tendencia es que los estilos de vida mostrados en publicidad provengan de datos reales, que representan o interpretan al público femenino. ¿Lo comparte?

—Es inevitable que en una agencia, donde el 60% de las mentes creativas son hombres, el comercial esté influenciado por una mirada masculina; es ingenuo pensar lo contrario. Los comerciales en Chile no son el resultado de la mirada del público femenino. Por eso, las nuevas generaciones del mundo publicitario están pidiendo a gritos diversidad.

—En sus fotos para revistas hay desnudos femeninos ¿No es posicionar a la mujer como un objeto?

—Esa visión es muy machista. Con ese discurso nos tendríamos que disfrazar todas de hombres. Cuando filmé el videoclip de Vesta Lugg, le dije: “¿Cómo no vas a poder salir mostrando el poto?, qué te importa; tu poto no está validando tu canción y si algún idiota cree que es así, es su problema”. Nos entrampamos exacerbando una imagen de mujer “poco mujer” para contrarrestar una mirada machista y al final nos disparamos en los pies.

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