“Europa occidental, donde se originó el cristianismo católico y protestante y en el que se ha basado la mayor parte de su historia, se ha convertido en una de las regiones más seculares del mundo. Aunque la gran mayoría de los adultos dicen que fueron bautizados, hoy en día muchos no se describen a sí mismos como cristianos”, ésta es la primera conclusión que arrojó el estudio “Ser cristiano en Europa occidental”, publicado el 29 de mayo por el Pew Research Center de Washington D.C., un think tank que brinda información sobre problemáticas, actitudes y tendencias que caracterizan a los Estados Unidos y el mundo, sobre creencias y prácticas religiosas en Europa Occidental.

Según publica el informe, algunos ciudadanos europeos aseguran que gradualmente comenzaron a alejarse de la religión por diversos motivos, como por ejemplo “dejaron de creer en las enseñanzas religiosas o se distanciaron por los escándalos de abusos sexuales o las posiciones de la iglesia en cuestiones sociales”.

Pero, sin embargo, la mayoría de los adultos encuestados todavía se consideran a sí mismos como cristianos, aunque rara vez van a la iglesia. De hecho, la encuesta muestra que los cristianos no practicantes (definidos, para los efectos de este informe, como personas que se identifican como cristianos, pero asisten a los servicios de la iglesia no más de unas pocas veces al año) constituyen la mayor parte de la población en todo el Viejo Continente.

Así, en todos los países excepto en Italia, los cristianos no practicantes son más numerosos que los cristianos que van a la iglesia (los que van a los servicios religiosos al menos una vez al mes). En el Reino Unido, por ejemplo, hay aproximadamente tres veces más cristianos no practicantes (55%) que cristianos que asisten a la iglesia (18%) definidos de esta manera. Y en España son la mitad. De los que se consideran cristianos, 21% va a la Iglesia y el 44% se considera no practicante.

Los cristianos no practicantes también superan en número a la población religiosamente no afiliada (personas que se identifican como ateas, agnósticas o “nada en particular”) en la mayoría de los países encuestados.

Creencias, aborto y homosexualidad

Aunque el estudio del Pew Research Center asegura que la identidad cristiana sigue siendo significativa en Europa occidental, incluso entre aquellos que rara vez asisten a la iglesia, no se trata de una identidad “nominal”. Por el contrario, las opiniones religiosas, sociales, políticas y culturales de los cristianos no practicantes a menudo difieren de las de los cristianos que sí van a la iglesia (ver infografía).

Por ejemplo, aunque muchos cristianos no practicantes dicen que no creen en Dios “tal como se describe en la Biblia”, sí creen en un poder superior o fuerza espiritual. Por el contrario, la mayoría de los cristianos que asisten a la iglesia creen en la representación bíblica de Dios.

Otra conclusión del informe es que los cristianos no practicantes tienden a expresar opiniones más positivas que negativas hacia las iglesias y las organizaciones religiosas, asegurando que sí son un aporte a la sociedad ayudando a los pobres, necesitados y uniendo comunidades.

Además, dice el centro de investigación Pew, “la identidad cristiana en Europa occidental tiene más sentimientos negativos hacia los inmigrantes y las minorías religiosas. En general, los cristianos autoidentificados, ya sea que asistan o no a la iglesia, tienen más probabilidades que las personas sin religión de expresar opiniones negativas de los inmigrantes, así como de los musulmanes y los judíos.

“También los cristianos no practicantes son menos propensos que los cristianos que asisten a la iglesia a expresar puntos de vista nacionalistas y que su cultura no es superior a las demás. Pero sí dicen que es necesario tener descendencia del país para compartir la identidad nacional (por ejemplo, uno debe tener antecedentes familiares españoles para ser verdaderamente español)”, dice el estudio.

La gran mayoría de los cristianos no practicantes, como la gran mayoría de los sin religión en Europa occidental, apoyan el aborto legal y el matrimonio entre personas del mismo sexo. Pero lo que deja entrever el informe es que incluso entre los cristianos que asisten a la iglesia —que son más conservadores en estos temas— existe un apoyo sustancial —y en muchos países, apoyo mayoritario— al aborto legal y el matrimonio entre personas del mismo sexo. Como promedio europeo, el 52% de las personas que van a la iglesia apoya el aborto legal y el 58% el matrimonio homosexual.

Casi todos los cristianos que van a la iglesia y son padres o tutores de hijos menores de 18 dicen que crían a esos niños en la fe cristiana. Entre los cristianos no practicantes, un poco menos —aunque todavía la abrumadora mayoría— dicen que están criando a sus hijos como cristianos. Por el contrario, los padres religiosamente no afiliados generalmente crían a sus hijos sin religión.

En relación con la política, en los 15 países incluidos en el sondeo, efectivamente, prevalece la idea de que la religión debe permanecer separada de las políticas del gobierno (un promedio de 60%), mientras que el concepto de que las políticas gubernamentales deben sostener la fe y los valores religiosos llega al 36% de apoyo.

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