Después de pegarle (a mi hija) lloró, pidió perdón, decía que él no era así, que estaba presionado, estresado”.

Una nueva denuncia por abusos involucra otra vez a un músico nacional. Se trata del cantautor Marcelo Castillo, conocido como Kaskivano (31). Es el hermano de Chinoy —con quien comparte muchas similitudes estilísticas— y con cinco discos editados desde 2009, siendo el último “Mentira”, aparecido el año pasado.

La declaración, que comenzó a circular ayer en redes sociales, es firmada por Natalie Pincheira. “Mi relación de pareja tuvo una duración de siete años con el cantautor, con quien tengo una hija y con quien viví violencia intrafamiliar”, señala.

“Ya ha pasado más de un año del quiebre de la relación. Decidir llevar todo esto a una instancia judicial, me obligó a armarme de valor y atreverme hablar. La resolución del caso desembocó en una medida cautelar hacia mí —aún vigente—, y visitas directas y regulares con mi hija bajo la supervisión de un familiar cada 15 días. En dicho proceso también se determinó que él debía seguir un tratamiento psicológico, con indicación de tratamiento psiquiátrico. Sin embargo, hasta ahora, no he observado cambios, esto es algo que no ha parado y que necesito poner fin”.

Pincheira asegura que “quiero dejar de ser cómplice por mi silencio, silencio que a él tanto le acomodó y sigue acomodando. Quiero dejar de lidiar con el constante lavado de imagen que él hace hablando de humanidad, de conciencia, de política y quiero desmentir un entramado de historias falsas que él ha ido creando para blanquear su imagen”.

“Tomó un cuchillo y se quería tirar del séptimo piso”

Según el relato, el primer hecho de violencia sucedió cuando vivían en un departamento en Santiago (el músico es de San Antonio). “A raíz de una discusión, él me encerró en la pieza, yo me desesperé, luego el entró a la pieza, me tiró en la cama, me apretó del cuello, después me metió a la ducha. Tomó un cuchillo, gritó y se quería tirar del séptimo piso del edificio. Nunca me había enfrentado a algo así. Una vez ya calmado, él solo pedía perdón y la eterna promesa de cambio. Él pedía perdón y yo perdonaba una y otra vez”.

La última discusión fue en Los Ángeles, VIII Región. “Quería una ducha para salir del malestar y la tensión generada por la discusión. Cerré la puerta con llave y mientras me bañaba, manipuló la chapa, ingresó al baño, sacó la cortina a tirones, yo grité de susto y él me pegó. Yo lloraba angustiada, mi hija de dos años en ese entonces andaba rondando por la casa…”.

El músico está inubicable. Su último posteo en Twitter fue el 21 de febrero, anunciando una gira que terminó el 25 de febrero en Calbuco. Su Facebook oficial está cerrado. “Si bien fue un padre diligente de hacer comida o cambiar pañales, la paciencia no era lo suyo. También le pegó a mi hija de 2 años en ese entonces, le dejó la mano marcada con relieve (…) . Después de pegarle lloró, pidió perdón, decía que él no era así, que estaba presionado, estresado, que su vida era terrible, por supuesto, que lo perdonara”.

La acusadora asegura que Kaskivano “empezó a defenderse diciendo que él me había pegado esa última vez porque yo me quería suicidar, justificando lo injustificable con mentiras, atribuyéndome además la responsabilidad de «provocar» su violencia (…)”.

El programa “GuiArte” de Canal 9 de Concepción anunció: “Debido a las denuncias contra Kaskivano, decidimos cancelar el concierto, ya que como equipo estamos en contra de todo tipo de violencia”.

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Laurene Powell (55), viuda del fundador de Apple Steve Jobs y heredera del patrimonio de la compañía, es una de las mujeres más ricas del mundo, con una fortuna estimada en 18.800 millones de dólares, según la revista Forbes.

Por eso no debe haber sido muy problemático la compra de la casa que acaba de adquirir en “apenas” 17 millones de dólares, la más cara de San Francisco. Se trata de una vivienda de 600 m2, cuatro plantas y frente al Golden Gate. La compra fue cerrada en abril, después de un regateo de 400 mil dólares con su vendedor.

Powell —que tuvo tres hijos con Jobs— también posee el yate Venus, de 78 metros, uno de los más exclusivos del mundo y que Jobs encargó, pero jamás pudo navegar.

Ella ha dicho que el dinero “es una herramienta, pero no es algo que forma parte de lo que soy”. Algo que la ha convertido públicamente en lo opuesto a su marido, que era célebre por sus contradicciones y distancia con la filantropía.

Trabaja desde 1997 en una ONG —College Park— dedicada a apoyar a jóvenes de estratos sociales bajos para ingresar a la universidad. Tres años después fundó Emerson Collective, plataforma de donaciones e inversiones en proyectos que apoyan la educación y la migración. En 2016 donó 50 millones de dólares a XQ: The Super School Project, destinado a modernizar las escuelas públicas de San Francisco, y apoyó a que el estudio de Joan Miró en Tarragona se volviera museo, comprando uno de sus cuadros en 35 millones de euros. Sólo la comisión recibida por el nieto del pintor —400 mil euros— permitió seguir con el proyecto adelante.

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