“Antes teníamos una negación de los principios del derecho del trabajo”.

José Luis Ugarte, abogado laboral.

Su visión del trabajo

“Motor de transformación”

En un voto de minoría de marzo de 2014, Chevesich dejó escrito que trasladar de funciones a trabajadores para reemplazar a quienes están en huelga “dificulta el proceso de negociación colectiva”. En la misma fecha, en un fallo sobre acoso laboral, entregó su visión del trabajo: “Aunque en el plano económico se lo define como toda actividad o esfuerzo humano intelectual, físico o mixto destinado a producir bienes y servicios, su objeto no puede verse constreñido solo como un medio para producir o prestar un servicio, o como una forma de ganarse la vida... Es mucho más, es un genuino motor de transformación del hombre, indispensable para su realización plena como individuo...”.

Fue una coincidencia que mientras Gloria Ana Chevesich terminaba un magíster en Derecho Laboral en la U. Adolfo Ibáñez, el Senado aprobó, en julio de 2013, su designación en la Corte Suprema, y justo en la Sala Laboral había dos cupos: uno fue para ella.

Abogados laboralistas cuentan que antes de su arribo los casos que ahí se veían terminaban usualmente en favor de los empleadores. El ministro Patricio Valdés lideraba los votos con visiones como que si se pactaba una relación a honorarios, los tribunales debían respetarlo.

Posturas como ésas son pasado. Pero el camino fue lento: en junio de 2013, poco antes de que la ministra Chevesich llegara a la sala, al tribunal se había sumado el ministro Ricardo Blanco, quien tímidamente comenzó con disidencias pro trabajadores.

Hoy esa posición es mayoritaria. La tendencia que partió en 2013 se hizo patente especialmente esta última semana con dos fallos de la Suprema —que coincidieron con la instalación del nuevo gobierno— respecto a los funcionarios públicos: los ministros reconocieron todos los derechos de una relación laboral para trabajadores a honorarios y contratas, señalando que, aunque no tuvieran contrato permanente, deben ser indemnizados en casos de despidos injustificados si cumplían horario y órdenes.

Resistida por la DC, PS y PPD

El ascenso de Chevesich a la Suprema fue propuesto por el Presidente Piñera en su primer período. La ratificación en el Senado se dio en medio de una polémica, pues sectores DC, PS y PPD no querían aprobar su nombramiento: por su investigación por el caso MOP-Gate se le consideraba cercana a la derecha.

Con el tiempo, la jueza se transformó en una sorpresa. Tras su firma comenzaron a proliferar los fallos en que exponía su voto disidente junto a Blanco. “No se puede personalizar el asunto, pero claramente el nivel de argumentación de la ministra comenzó a destacar”, confía un abogado laboralista.

Uno de los primeros fallos fue a fines de 2013, cuando, en voto de minoría, ambos dieron la razón a un trabajador que demandaba ser indemnizado por un accidente laboral, aun cuando después de éste había firmado un finiquito.

En esa misma época, el ministro Sergio Muñoz (ex presidente de la Suprema) integró extraordinariamente la sala de Chevesich y Blanco. Ya eran tres, y lograron un voto de mayoría que tocó al propio Poder Judicial: acogieron un recurso de protección por acoso laboral de tres empleados de la Corporación Administrativa del Poder Judicial (CAPJ). Tras esto fueron reintegrados, pero cuatro supremos del Consejo Superior de la CAPJ renunciaron, molestos, a sus cargos en ese organismo.

La mejor alumna del magíster

En el magíster de la UAI, Chevesich tuvo como profesor a Fernando Atria, quien la ha descrito como “una estudiante interesada y con opinión”. Mientras el director del posgrado, Sergio Gamonal, dice que “fue la mejor alumna del programa”.

Como académico de Derecho Laboral de la UDP, José Luis Ugarte sigue con detención el tema. “Antes de la sala actual, en la llamada ‘sala empresarial', dirigida por Valdés, lo que teníamos era una negación de los principios del derecho del trabajo”. Del tribunal actual, dice: “No son un arbitrio ideológico, son una construcción centenaria sobre la idea de que, puesto un trabajador a negociar con su empleador, el trabajador está en debilidad”.

La nueva mayoría

El año 2014 comenzó una renovación en la integración de la sala. A Chevesich y Blanco, se sumaron Carlos Aránguiz y Andrea Muñoz. La visión de la ministra comenzó a ser mayoría.

A mediados de 2014, en un caso de reemplazo en huelga, todos los ministros fallaron en contra del traslado de personal desde otras funciones para relevar a los paralizados. El fallo, que contenía varios de los argumentos que Chevesich había dado en 2013 en una disidencia, se conoció en un momento clave: al principio del gobierno de Michelle Bachelet, éste negociaba con la derecha el mismo tema con miras a un proyecto de reforma laboral. El fallo fue unánime: el ministro Carlos Cerda había llegado a integrar la sala.

El 2017 se incorporó Haroldo Brito (hoy presidente de la Suprema): endureció aún mas el criterio “pro-operario”.

Un ministro lo explica así: “Los fallos de la ministra Chevesich demuestran precisamente que ella es, ante todo, una jueza. La pintaban de derecha, pero en verdad es una mujer que evoluciona con el derecho, no se queda con lo que ya fue”.

LEER MÁS