Cincuenta mensajes en Twitter o retuiteos contabilizaba hoy José Antonio Kast hasta el mediodía.

"Ya superamos a Carolina Goic y estamos cuartos. Ahora vamos por Beatriz Sánchez que sigue cayendo. ¡Quedan 34 días! #Kast2Vuelta", dijo el ex UDI, quien además concedió una entrevista conjunta a La Tercera, Duna y Zero.

La ofensiva mediática de Kast, sin embargo, tiene un destinatario distinto a los electores de Goic y Sánchez.

El diputado —quien confía en pasar a segunda vuelta, acompañando a Sebastián Piñera— puso su principal apuesta entre los simpatizantes del gremialismo.

"Le hago un llamado a la UDI: a los que están incómodos o que no se sienten interpretados, a que dejen el pragmatismo de lado y me apoyen en primera vuelta", dijo Kast a La Segunda.

Y en un mensaje directo a los simpatizantes de la UDI, agregó: "El 19 de noviembre (primera vuelta) no se elige Presidente, y Piñera ya es finalista. No necesita tus votos, porque ganar en primera vuelta es imposible. Pero yo sí te necesito para que hagamos historia".

"Invito a nuestro sector a que dejen la calculadora de lado y voten por convicción, no por conveniencia", añadió.

Es precisamente esta estrategia la que incomoda al comando del ex Presidente Sebastián Piñera.

Si bien la UDI anunció que no sancionarán a los militantes que apoyen a Kast, la directiva, encabezada por la senadora Jacqueline van Rysselberghe y su secretario general Pablo Terrazas, ha llamado a no "desperdiciar" el voto. A eso se han sumado acciones del comando de Piñera apelando al "voto útil" de sectores evangélicos o electores ligados a la "familia militar" para tratar de asegurar el triunfo de Piñera en primera vuelta.

Frente a esa arremetida que tuvo su peak el martes de la semana pasada en redes sociales, Kast comentó que "me ha molestado mucho la actitud de Piñera y su comando. Yo he hecho una campaña limpia y honesta, con propuestas y con emplazamientos directos a la izquierda. Y en las últimas semanas la soberbia y prepotencia en contra mía se han instalado en su comando". "Yo sólo le pido que entienda que nuestro rival está en la izquierda y que si no va a colaborar, que me deje trabajar tranquilo", añadió el diputado.

"Muchos votarán por él"

Si bien algunos UDI —como el diputado Arturo Squella y la alcaldesa de San Bernardo, Nora Cuevas— apoyan a Kast, la directiva les pidió que no fueran parte de la primera línea de su equipo.

"José Antonio es una persona muy querida y respetada en la UDI. Sigue teniendo personas muy cercanas. Yo votaré por Kast y me imagino que son muchas personas las que lo van a hacer, pero institucionalmente la UDI está en otra campaña y eso lo entendemos", dijo Squella.

La diputada Marisol Turres agregó que "si bien algunos dicen que su campaña le hace daño a Piñera, significa que van a ir a votar personas que se sienten identificadas con su mensaje y que de lo contrario no irían a votar, y que también votarán por parlamentarios de la UDI".

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No tiene oficina propia, pero desde fines de julio que Gonzalo Cordero se instaló en Apoquindo 3000, dejando atrás nueve años en el mundo privado con su consultora, Azerta.

Hoy, es "un par de brazos más" para Andrés Chadwick, de quien se transformó en uno de sus consejeros. Además, el abogado gremialista forma parte de las decisiones estratégicas detrás de la candidatura de Sebastián Piñera.

Pero en 1999, hace 18 años, la dinámica era al revés. Cuando era uno de los "samuráis" —mote que hasta el día de hoy no le gusta— del entonces aspirante presidencial Joaquín Lavín, Chadwick era a quien llamaba Cordero para sortear dudas, elaborar contenidos o, incluso, escoger frases ("cuñas", en la jerga periodística) apropiadas para el candidato.

Cordero conoció a Chadwick en su primer día de Derecho en la Universidad Católica. El ahora jefe de campaña de Piñera era ayudante del ramo de Derecho Político, impartido por Jaime Guzmán. Años más tarde, en 1994, se volverían a encontrar cuando Chadwick ya era diputado UDI por la Sexta Región.

Fue Darío Paya, quien también era diputado por ese entonces, quien lo llevó a la bancada UDI en el rol de "abogado coordinador". Un parlamentario gremialista de la época recuerda que destacaba por sus análisis de escenarios.

Esa virtud la mantiene hoy en el comando de Piñera, donde ha adquirido cada vez más influencia. Y pese a que su cargo en el papel es "jefe de comunicaciones" lo suyo también va por la planificación estratégica, trabajando a la par con Chadwick, quien es coordinador político, y también con la ex ministra Cecilia Pérez, quien es parte del equipo de comunicaciones y lidera el "Grupo Delta" (nombre que se le dio a un grupo de diputados que reacciona frente a contingencias).

"Ahora Gonzalo no tiene sólo esa experiencia comunicacional, sino también la del estratega que ganó en sus años en el sector privado", profundiza uno de sus conocidos: el actual alcalde de Las Condes, Joaquín Lavín.

De hecho, junto a Chadwick redacta minutas de análisis y sobre contingencias.

Uno de los profesionales que trabajan en Apoquindo 3000 y que prefirió el anonimato, relata que cada día Cordero ocupa la primera oficina disponible, pero tiene una "relación de puertas abiertas" con el ex Presidente, a pesar de que la relación entre ambos es reciente.

A principios de 2010, con Piñera en la Presidencia, había sido sondeado para asumir la Secretaría de Comunicaciones (Secom) en La Moneda, propuesta que rechazó.

Sólo el año pasado comenzó a participar periódicamente de almuerzos de análisis político en Apoquindo 3000, a los que también asistían el economista Luis Larraín (director de Libertad y Desarrollo) y el periodista Nicolás Vergara.

Más margen para Chadwick

"En mi campaña era un gran ‘cuñero', pero ahora además es un gran estratega. En la campaña presidencial, nunca hablaba con los periodistas sin haber hablado con él primero. Chequeaba qué decir y cómo decirlo, porque esos 30 segundos de TV en la noche son el recurso más importante", recuerda Lavín de la incursión que lo dejó a sólo 200 mil votos de derrotar a Ricardo Lagos.

A su juicio, "Gonzalo es operado de los nervios, ideal para entenderse con Chadwick. Es rápido, pero no impulsivo. Se complementan y hacen una gran dupla".

El diputado UDI Ernesto Silva cree que él colabora para que Chadwick "refuerce su rol en la conducción política".

Su huella se ha notado en, al menos, dos hechos. A fines de septiembre, Cordero elaboró una minuta con la "bajada comunicacional" ante los cuestionamientos por la boleta de SQM a un proveedor del comando del ex Mandatario en la campaña 2009-2010. Sus ideas fueron replicadas por los miembros del "Grupo Delta".

Luego vino la "desactivación" de la acusación constitucional contra el ministro Mario Fernández, luego de que el Gobierno levantara la calificación de "terrorista" de la querella contra cuatro comuneros mapuches. El abogado participó de las deliberaciones de la UDI y RN y también en las reuniones que se dieron en Apoquindo 3000. Al final pesó la opinión de que la acción uniría a la Nueva Mayoría.

Cordero, transversal

Entre sus cercanos también está la ex diputada UDI Marcela Cubillos y su esposo, el senador RN Andrés Allamand, quien se unió al comité estratégico de Piñera. De hecho, estuvo detrás de la fallida incursión presidencial de Allamand.

Además, tiene un grupo desde sus tiempos universitarios con el que periódicamente se juntan a hablar de política; entre ellos, el ex ministro Felipe Bulnes, Juan Carlos Eichholz, el abogado Mauricio Zelada y el actual decano de Derecho UC, Carlos Frontaura.

También tiene redes en la Nueva Mayoría, que traspasan lo político. Uno de sus grandes amigos de la UC es Rafael Blanco Suárez, hermano de la ex ministra Javiera Blanco. También tiene amistad con panelistas con los que ha compartido, como Alfredo Joignant, Jorge "Pirincho" Navarrete, el abogado DC Patricio Zapata y Camilo Feres.

Ceguera situacional

Pese al fiato de la dupla Chadwick-Cordero, para el decano de Ciencias Políticas de la Universidad Central, Marco Moreno, la creciente influencia de ambos se podría transformar en un riesgo en caso de que Piñera retorne a La Moneda.

"Si bien son ordenados, disciplinados y orientados a resultados, tienen un problema. Saben cómo enfrentar las crisis, pero podrían tener un efecto sobre Piñera, como el problema que tiene Bachelet: una ceguera situacional", explica Moreno, recordando que ambos son discípulos de Jaime Guzmán. "Eso pasa cuando el arco que tienes para analizar lo que ocurre a tu alrededor está fuertemente influido por lo que son tus asesores, y Piñera —tal como Bachelet— también tiende a caer en esta idea de círculos de poder".

De ahí que, a su juicio, los otros partidos de Chile Vamos tengan "razones para ver con preocupación el hecho de que se vuelva a cooptar la gestión de gobierno con una mirada un poco sesgada".

La historiadora Valentina Verbal (Evópoli) lo ve de forma distinta. Dice que él es un UDI "liberal". "Pese a que soy del otro sector de la derecha, él es un UDI bastante sui generis, incluso en lo valórico. Tiene buen olfato y es realista. Ha sido un aporte", agrega.

Otro de los temas que generan suspicacias es el pasado lobista de Cordero en Azerta, empresa de la que vendió su participación. Según Moreno, Piñera no debería darle un cargo ministerial, porque "su rol es más bien de asesor y en una posición ejecutiva podría tender a imponer su mirada y su visión influida por una manera parcial de entender el mundo".

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Con Bolivia

Candidato propone cerrar frontera

Al referirse al tema del narcotráfico, el diputado sugirió en Twitter que "debemos cerrar la frontera con Bolivia para obstaculizar el paso libre de burreros y vehículos con drogas".

Además, Kast dijo que un "compromiso político es fundamental: Comité Policial semanal en La Moneda para enfrentar delincuencia y narcos".

El candidato volvió a emplazar a Alejandro Guillier. "Para frenar el narcotráfico, hay que separar a la política de los narcos. Caso San Ramón exige respuesta clara y urgente de @guillier", escribió.

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