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La historia de Duilio de Lapeyra parece de película. El ultramaratonista sufrió una paradoja que le cambió la vida: fue atropellado por un conductor en estado de ebriedad el 1 de diciembre de 2012 mientras participaba en una corrida por la Teletón. Fue dado por muerto, estuvo ocho días en coma, tiene un metro de titanio en su cuerpo, producto de más de 16 fracturas, y su mejor diagnóstico fue que, quizás, podría ponerse de pie.

Cinco años después, Duilio, ingeniero comercial de 41 años, con un MBA, se prepara para correr nada menos que 50 kilómetros en The North Face Endurance Challenge, en octubre. Después de algunas competencias previas, como la Maratón de Santiago del año pasado, donde logró los 21 K.

La experiencia de su increíble recuperación la vuelca a través de su consultora, llamada Inspira 360, donde ofrece charlas bajo el lema que obtuvo de un doctor: "Cambiar o morir".

"Todos tenemos sentimientos de invulnerabilidad, pensamos que las cosas no nos van a suceder. Cuando a mi mujer le avisaron del accidente y que había fallecido, ella pensaba que había un error en todo eso".

—¿Cómo es posible que te hayan considerado muerto?

—El auto impactó directamente a 4 personas y arrastró a otros corredores. De los cuatro, solo me salvé yo. Pero al principio los paramédicos realizaron el llamado Triage, un protocolo para priorizar atención a quienes tengan opciones factibles de sobrevivir y así utilizar eficientemente los recursos. En esa evaluación, yo quedé fuera de los parámetros, estimaron que en no más de 20 minutos me tenía que morir. Hasta me dieron hora de defunción.

—¿En serio?

—Así es. En el sitio del accidente van catalogando. Vivo, fallecido, grave. De Lapeyra, fallecido y ahí colocan la hora de muerte, que es confidencial, pero que por esas cosas del destino pude ver, porque conocí al paramédico que me puso hora de defunción y cuyo registro sigue en la Posta Central.

—¿Cómo fue ese encuentro?

Estaba en mi primera charla motivacional que hice después del accidente, el 2014, en un colegio de La Pintana y se me acerca una persona y me dice: "No vas a creer lo que te voy a contar, pero yo te vi entre la vida y la muerte a minutos de ser atropellado y tuve que poner tu hora de defunción, se te dio de baja. Me parece increíble verte ahora acá. Debes abrazar cada minuto de vida. Es un milagro".

—¿Cuándo viste el documento?

—Nos juntamos en otra oportunidad y me lo enseñó. Mi nombre estaba en rojo en el llamado grupo de los muertos. Salía mi hora de muerte: 12:55 de la noche, el tipo de accidente y diagnóstico.

"Una parte de mí había muerto"

El mismo joven le contó que llegó un momento en que estaban todos los accidentados atendidos y él aún no se moría, así que decidieron hacer un segundo Triage. "Convulsioné y con eso se me cambió al grupo de los vivos y me trasladan a la Posta Central. Estuve seis horas en cirugía. A mi señora le dijeron que yo aún podía morir y si no, me tendrían que amputar las piernas. Por suerte, no pasó".

—Para colmo te dicen que no podrás seguir corriendo…

—Salgo del coma y, dos días después, la esperanza que me dio el doctor fue que al menos me pondría de pie, con muletas o burrito, ¿pero correr? "Olvídalo", me dijo, "busca otro deporte". Yo estaba convencido que no volvería a correr. Quedé con atrofia muscular, así que pensé que terminaría en silla de ruedas. Una parte de mí había muerto, pensé en tirar la toalla, pero mi familia me mantuvo firme. Hasta que otro médico me dijo: "Duilio, esto es cambiar o morir. Todo lo que hagas impactará en tu rehabilitación y en la de tu familia, las verdaderas víctimas". Ahí dejé ese ego de lado y me sentí afortunado de seguir con vida.

—¿Cómo explican tus médicos esta sorprendente recuperación?

—Dos años después del accidente, mi traumatólogo me observó llegar a la consulta caminando rápido, con bastón, pero firme, y me dice: "Duilio, estuviste prácticamente muerto, te iban a amputar las piernas, no deberías estar caminando y hoy no cabe dudas de que vas a correr. No sé qué estás haciendo, pero sigue así, porque en una muestra de pacientes siempre hay índices que se escapan de la media, que no tienen explicación y tú eres uno de esos".

—Ahora comprendes al niño de la Teletón que te preguntó antes del accidente: "¿qué se siente correr?"

—Sí, y recuerdo mi mala respuesta: Le contesté cosas técnicas, de la distancia y la preparación. Pero no, él quería saber qué se siente poder correr. Lamentablemente, solo a través de mi relato podrá saber lo increíble que se siente.

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Donald Trump ha sumado un nuevo y poderoso adversario, en una galaxia muy, muy lejana: Mark Hamill, famoso por personificar al heroico Luke Skywalker en la saga "Star Wars", quiere expulsarlo de Twitter.

El actor ha asegurado su apoyo a una campaña viral para comprar la red social del pajarito, al parecer la única forma de que el verborreico Presidente de Estados Unidos sigue generando odiosidades virales.

"Donald Trump ha hecho un montón de cosas horribles en Twitter. Desde animar a supremacistas blancos hasta el promover el odio contra periodistas, sus tuits dañan al país y ponen a personas en peligro", dice la descripción de una campaña en la página "GoFundMe", que planea juntar mil millones de dólares para realizar la transacción.

Y usando la misma plataforma, Hamill (@HamillHimself) aseguró que "donaría gustoso" para cumplir el objetivo. Y aunque él mismo reconoció que era una humorada, hasta ahora van US$ 84 mil recaudados, con el apoyo de un caballero Jedi la suma podría aumentar drásticamente.

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