La cocina que hago no es de precisión, es un sentimiento".

Una vez en Alemania, le preguntaron a mi marido, a quién contrataba de banquetera y Carlos dijo: ‘¡No tengo, es mi señora!'".

En la amplia cocina de su casa, Marta Lagos guarda libros de cocina y atesora recetas que ha recopilado desde comienzos de los años 90, cuando se inició en el mundo culinario, que nada tiene que ver con la gastronomía molecular, sino que simplemente con sus ganas de cocinar.

Los libros conviven con los utensilios de cocina que celosamente ha ido coleccionando con los años, que van desde una máquina Kenwood a moldes de corte industrial para hacer magdalenas caseras.

Pocos saben que la directora de Mori ha cocinado para más de 800 personas y que tomó clases en Italia con el chef del afamado actor George Clooney.

Acostumbrada a estudiar estadísticas, entregar encuestas y analizar la agenda política, Marta Lagos en su vida privada se dedica a inventar recetas y cocinar distintos sabores.

Viaje al lago de Como

Hace cinco años Marta viajó junto a su esposo, Carlos Huneeus, a Italia para asistir a un seminario que organizó la Fundación Rockefeller en la "Villa Colina", ubicada en la Isla Pelayo. "Es uno de los lugares más lindos del mundo y en ese lugar tomé clases".

"Un día fuimos almorzar a este lugar llamado el Salice Blu. Fuimos en bote y nos mostraron la casa de George Clooney y el chef que nos recibió en el restaurante, lo primero que dijo fue: ¡éste es el restaurante de George Clooney!", recuerda Marta Lagos.

Cuando aún no terminaba de comer, acordó con el chef, Luigi Ganalola, tomar clases de cocina con él. En una semana, Marta aprendió a reconocer el olor y textura que deben tener el perejil y el cilantro para usarlos en un plato de pastas, como también la gran variedad de harinas que existe para preparar la masa.

"George Clooney iba a almorzar con mucha frecuencia a ese restaurante y tenía sus platos favoritos y el chef nos decía cuál era su comida favorita. Tomé un montón de clases y qué importaba si nos estaba enseñando bien o mal, daba lo mismo", vuelve a reír la directora de Mori.

Sus inicios en Alemania

Marta Lagos admite que aprendió a cocinar el año 90, cuando su esposo asumió como embajador en Alemania. Ahí preparó diversas delicatessen con los tres chef que trabajaban en la Embajada de Francia en la capital germana, ubicada al frente de la residencia chilena.

"Estos señores me enseñaron a cocinar la papa, a sacarle el jugo a la carne, las verduras y ahí empecé a desarrollar mis recetas y a tener buena fama, al punto, que una vez en la Cancillería alemana le preguntaron a mi marido, a quien contrataba de banquetera y Carlos dijo: ‘¡No tengo, es mi señora!' Me armé una buena fama", relata.

Los dotes culinarios de Marta Lagos llegaron al gobierno alemán, incluso el ministro del Trabajo de ese entonces, Norbert Blüm, que se convirtió en un asiduo visitante a la embajada chilena. "Me llamaba por teléfono y me decía: ‘¿Es muy tarde para ir a comer celestinos?'".

Con la misma facilidad, en una ocasión preparó comida para 800 personas para celebrar el primer 18 de septiembre que pasaron en Alemania, en 1990.

Su especialidad son la repostería, el mousse de caviar o de palta y las papas a la crema, además de las pastas.

"Es una pasión"

Pese a su gran gusto por la cocina, a Marta Lagos nunca le llamó la atención trabajar en el ámbito de la gastronomía. Aunque admite que no le gustan los restaurantes en Chile porque los encuentra "fomes".

Dice que sólo les cocina a sus amigos y familia y afirma que lo suyo es más bien "una pasión"."La cocina que hago no es de precisión, es un sentimiento".

En su casa, Marta Lagos tiene sus publicaciones de Mori, pero también guarda los archivos electrónicos con sus recetas.

Hace poco volvió de la India, de donde se trajo una receta y el próximo año piensa volver a Italia para visitar al chef de Clooney. "Soy una amateur que cocina las cosas que le gustan", concluye.

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