Soy pro palestina, porque somos hermanos. Podemos convivir como hicimos en otros tiempos".

"No me crié con valores ni con tradiciones judías, nunca viví el Shabat (día del descanso), contadas veces celebramos con mi familia el Yom Kippur (Día del Perdón), nunca viví según las reglas del judaísmo", dice Vanessa Hites Michelson (22), estudiante de quinto año de Derecho en la Universidad de Chile y miembro activo de la Federación de Estudiantes Judíos de Chile, organización amparada bajo el alero de la Comunidad Judía de Chile (CJCh).

"Mi familia es cero practicante", añade, mientras toma un vaso de agua en un café de calle Luis Pasteur, después de su jornada como procuradora en el estudio de abogados Ulloa & Cía. Luego irá a su clase de yoga.

Según Vanessa, su padre, el empresario textil y coleccionista de autos de lujo Marco Hites, no se sabe ninguna oración judía. Con su madre, Carolina Michelson, Miss Chile 1991, ex socia de la tienda de ropa de lujo Tannery, en Santa María de Manquehue, y hoy instalada con un centro de belleza en su casa, ocurre algo similar. Fue a un colegio laico (The Grange), celebra la Navidad, y dice que entre sus amigos no hay más judíos que católicos.

"Incluso soy convertida. Como el judaísmo se transmite por vientre materno y mi mamá era católica, nos convertimos juntas. Yo tampoco soy practicante y quizás tampoco soy creyente".

—¿Cómo llegaste entonces a presidir la Federación de Estudiantes Judíos?

—Desde muy chica me mandaron a la comunidad Bet-el (movimiento juvenil similar al CVX o scout) al que iba todos los sábados. Además del deporte y la acción social aprendí sobre historia. En sexto básico me tocó investigar sobre el Holocausto. Me habían contado lo que era, pero en ese momento, a los once años, me pegó muy fuerte. Así empezó todo. Pero no es un tema religioso. Para mí (el judaísmo) tiene que ver con un arraigo cultural intrínseco que me hace arder la sangre.

Hasta octavo básico era una niñita problema y cuenta que fue la primera de su generación suspendida: tenía "hoja de seguimiento". Pero le dijo a su mamá: "Te juro que en primero medio me pongo las pilas". Dice que cambió en 180 grados; que en octavo empezó y terminó su cuota de carrete escolar, y que en media se fue apasionando por la historia y las ciencias sociales. En básica tuvo promedio "cinco y tantos". En media, 6,6. En la universidad, nunca ha reprobado un ramo.

Tiene dos hermanos que la siguen: Valentina (20), conocida en las páginas sociales como una it girl local ("cada día nos estamos llevando mejor, pero somos muy distintas, chocamos mucho"); y Benjamín (17), aún en el colegio.

Siempre quiso estudiar Derecho en la Chile y es la Federación de Estudiantes Judíos (FEJ) la que le ha dado un propósito a su vida. Creada hace cinco años, uno de sus objetivos es propender a la unidad entre los estudiantes judíos en Chile. Vanessa estuvo cinco años en la directiva y otro años como presidenta. Aunque no son más de diez personas, convocan para realizar obras sociales, organizan foros y debates.

Ingresó en octubre de 2013 y en enero de 2014 ya estaba viajando a Israel al congreso anual de la Unión Mundial de Estudiantes Judíos, fundada por Albert Einstein hace 90 años, evento al que también fue en 2014 y 2015. "La última vez fui invitada por una familia palestina a comer a su casa en un campo de refugiados, en Cisjordania. A Jamil Al Qassas lo había conocido en Chile, porque como FEJ lo habíamos invitado a un debate. Allá comí con él, su mujer y sus hijas. Fue una experiencia maravillosa, que me abrió el alma y el corazón".

"Mi bandera de lucha es por la coexistencia. Y más que pelear por la coexistencia allá, donde no tengo pito que tocar, es por lo que ocurre acá. Si yo estoy de acuerdo o no con las medidas de Netanyahu, da lo mismo. En algunas estoy de acuerdo y en otras no. Soy pro palestina, porque somos hermanos. Creo que podemos convivir como hicimos en otros tiempos. De hecho, estoy segura que me voy a casar con un paisano, ¿cachái? ¡Pero si somos iguales, es muy chistoso!".

El año en que fue presidenta de la FEJ, el 2015, fue muy duro para Vanessa. Había comenzado en Chile la campaña BDS ("Boicot, desinversión y sanción") contra la ocupación israelí y estaba fuerte en la Universidad de Chile. Creada en 2005, la BDS fue formada por organizaciones palestinas para frenar el avance de Israel y su "Apartheid". En abril de 2016 la BDS realizó un plebiscito en la Facultad y la mayoría de los estudiantes votó a favor del boicot académico contra Israel. Aunque este acto no tiene validez legal, para Vanessa fue y sigue siendo muy fuerte. Tanto que estuvo dos meses sin ir a la Facultad. Se sintió discriminada. Hasta hoy le llegan insultos a su correo y Facebook. "La Universidad de Chile, ícono del republicanismo, de la pluralidad, de la libertad de expresión, todas razones por las que yo ingresé y por las cuales la defiendo en mi mesa todos los días, no podía dejarse llevar por una imposición unilateral de ideas. Esa era mi pelea", dice.

Pero sigue adelante. Su próximo proyecto es traer a Chile un documental de Combatientes por la Paz, un grupo de israelíes y palestinos que estaban implicados en el ciclo de violencia en esa parte del mundo, pero que ahora están comprometidos en resolver el conflicto por medios pacíficos. Quiere armar foros, mostrarlo en colegios y universidades. "Hay mucho prejuicio. Que todos los árabes son terroristas y todos los judíos son usureros. El otro día me dijeron: ‘¿Eres judía? ¡Pero si te ves muy normal!'"

LEER MÁS
 
Más Información