Renzo Corona, socio de PwC:

Además de auditor, académico del ESE y accionista de Colo-Colo

El socio de auditoría de PricewaterhouseCoopers (PwC), Renzo Corona (52), es dueño de un nutrido curriculum académico. Contador Auditor de la Universidad de Chile y MBA del Instituto de Empresa de Madrid, también cursó el Programa de Alta Dirección de Empresas (PADE) del ESE Business School de la Universidad de los Andes. En ese mismo lugar, hoy realiza clases de control de gestión.

Entre quienes lo conocen se destaca la trayectoria de casi 30 años en PwC y el activo rol que ha tenido en distintos casos. Como encargado del área de auditoría, estuvo entre quienes debió dar explicaciones en el bullado caso La Polar, incluso con presentaciones en el Congreso. "La auditoría de un estado financiero se basa en gran medida en la información que la propia empresa entrega, pero aclaramos que cuando esa información es maliciosamente falsa es muy difícil poder detectarla", dijo a la Comisión Investigadora del Caso La Polar, el 11 de agosto de 2011.

Entre las aficiones de Corona, destaca su participación accionaria en Colo-Colo —al igual que varios otros socios de la auditora— razón por la cual la consultora no pudo cursar una solicitud de auditoría realizada por el club hace un tiempo.

En el caso específico de la Clínica Las Condes, al ser consultado sobre cómo se desarrollará la auditoría, Corona se excusó de entregar detalles.

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Con dos equipos de 4 personas, liderados por el socio Renzo Corona (ver recuadro) y con 6 semanas de plazo para preparar un informe. Es así cómo trabajará el equipo de PwC para dilucidar las causas y los posibles culpables del caso de irregularidades contables que ha remecido a la Clínica Las Condes desde el pasado miércoles, cuando la compañía comunicara a la Superintendencia de Valores y Seguros (SVS) —vía hecho esencial— que había descubierto una serie de incoherencias en sus balances.

Sin duda que los últimos días han sido movidos para la dirección, administración y profesionales de la clínica. A primera hora del lunes, aterrizó en los aposentos de Estoril 450 el equipo de la nueva auditora, que comenzó a pedir los documentos contables de la compañía.

Al final de las 6 semanas de plazo, la empresa espera contar con la información necesaria para emitir adecuadamente sus estados financieros al cierre de 2016, plazo que por normativa vence en marzo. Asimismo, necesita tener aclarados todos los cabos antes de la junta ordinaria de accionistas de abril. Por ahora, desde la clínica dicen que han sido pocos los accionistas que han hecho consultas, y a elos se les ha explicado lo mismo que se describe en los hechos esenciales enviados a la SVS, enfatizando en la necesidad de esperar el resultado de la nueva auditoría para estimar efectos en resultados y las culpas.

Pero la de PwC no es la única investigación que se lleva a cabo en la clínica. La compañía también está preparando los documentos que entregará al fiscal jefe de alta complejidad oriente, Carlos Gajardo, quien anunció el viernes una investigación penal de oficio contra la entidad, otorgando un plazo de cinco días corridos para la entrega de estos antecedentes. Este miércoles vence ese plazo.

El frente de los médicos

Los movimientos no terminan ahí. Los médicos de la clínica también se han estado moviendo. A las 20 horas de ayer, los más de 500 profesionales, que en conjunto poseen un 53% de las acciones de la compañía, se reunieron con sus asesores legales del estudio jurídico Carey. A pesar de que algunas voces disidentes saltaron durante la reuniones, acusando una posible estafa y molestia con la administración, la opinión en conjunto y de la mayoría del equipo médico fue de cautela: hay preocupación, pero se esperará a que PwC entregue su reporte antes de preparar nuevos movimientos.

Es justamente con este convencimiento con el que, al cierre de esta edición, los profesionales asistirán a una reunión con el presidente de la compañía, Fernando Cañas. Para las 13 horas estaba programada esta conversación, que se llevará a cabo con todo el equipo médico de la Clínica Las Condes y donde la cabeza de la mesa directiva intentará despejar las dudas que puedan existir sobre los hechos esenciales que se han enviado a la SVS.

Sobre las irregularidades contables de la clínica, en líneas generales, existe un pasivo no registrado de $7.185 millones, que representa un 5,4% del total de pasivos. Un inventario abultado de $ 2.729 millones (un 0,7% de los activos totales) y un exceso de cuentas por cobrar por atenciones del sector público de $ 2.494 millones.

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