No toleró el atraso de diez minutos para llegar a su departamento en Las Condes, así que ordenó decir que había salido a hacer un trámite. Tras una hora y cincuenta minutos esperando fuera del edificio, nunca volvió. ¿El motivo? Nunca salió. "Ahora pueden pasar", dijo por el teléfono. El actor, director de teatro y ex director del Servel, Andrés Rillón —conocido popularmente por su personaje "Don Pío" en los 80 y por ser la cara de las cecinas Winter— advirtió que no quería fotos porque usaba "peluca tornasol con puntos rojos". Otra broma.

Acostado en su cama, en una habitación con olor a colonia inglesa, Rillón a sus 86 años accedió a conversar.

—¿Le queda algo de "Winter ya"?

—En materia contractual no.

—Usted ha dicho que tiene una hipocondría. ¿En qué fase está?

—Sí, hace 70 años. Estoy en la fase terminal. Si me anuncian una enfermedad terminal, llámese cáncer, yo inmediatamente me suicido

—¿Y por qué esa decisión?

—Porque no soy hueón. ¿Qué voy a vivir con un cáncer sabiendo que es terminal y sabiendo que voy a cumplir 87?

Fue director del Servel y hoy está en Twitter (@rillonada). ¿Qué le pareció la indicación que prohibía hacer campaña a través de redes sociales?

—El Servel todavía no está bien afiatado ni tiene bien absorbida la cantidad de funciones que le otorgaron, de una autonomía tipo cuarto poder del Estado.

—¿Qué recuerda del Servel?

—Se llamaba Dirección del Registro Electoral. Lo pasé muy bien, reestructuré el servicio y coincidió con la modernización electrónica. Cuando recién entré, la población electoral estaba en los archivadores y con puras ancianas, igual que ratones, buscando a un Juan Domínguez.

—¿Alguna anécdota?

—Frei Montalva me mandó a llamar a La Moneda. Yo venía llegando de República Dominicana instruyendo sobre la ley de inscripción electoral. Llegué con un traje brillante, tropical, y andaba con zapatos tipo mocasines y al caminar chancleteaba. Él me dijo que quería estar seguro electoralmente para hacer un plebiscito, me preguntó en cuánto tiempo se podría preparar uno. Tres meses. "¿Tres meses?" Bueno, dos. "¿Dos meses?" Ahí estaba por caerme al suelo, y él paso de ser Presidente inquisidor a padre de familia.

—Usted también estuvo en el registro electoral cuando estaba Allende.

—Con Allende tenía un trato simpático e informal. Me contó un chiste. Tocan la puerta, sale una señora y ve a un tipo manco y en silla de ruedas. Él le dice que viene por el aviso de que se busca alguien audaz, valiente y viril. Yo tengo que ser audaz porque vine para acá, valiente para sobrepasar esto. ¿Y lo viril?, le preguntan. ¿Y con qué cree que toqué la puerta?

—¿Algún político que le guste?

—Sí, la Lulú.

—¿La pequeña Lulú?

—Sí. Y a Marcela Sabat la encuentro buenamoza. Dígale que desgraciadamente no tengo edad para aspirar.

—¿Y qué le parece que Piñera y Lagos quieran volver a ser Presidentes?

—A Lagos lo que más le puede perjudicar es la edad, y me gusta su posición de ser un hombre de izquierda pero sin comunistas. Piñera es inteligente, va a seguir con sus políticas de enriquecer al país, pero no produciendo igualdad.

—¿Don Pío emitía boletas falsas?

—Cualquier cantidad. Don Pío era el decano de la Facultad de Boletas Falsas.

—¿Y Don Pío todavía le prende velitas a ‘Don Pino'?

—¿A Pinochet? No lo conocí nunca. La intervención militar salvó a Chile de una inminente guerra civil.

—Pero se violaron DD.HH.

—¿En qué guerra civil no se violan mil DD.HH.? Por eso la guerra es mala.

—Hace poco murió Jaime Celedón, su amigo de una generación que le rindió honor al humor y análisis político.

—No he encontrado una persona con la cual haya sintonizado más ricamente en el humor que con Jaime. Nadie lo conoce más que yo. Para mí ha sido muy fuerte, se demostró que son pocas las personas que le penetran a uno hasta el alma.

—¿Cuándo lo vio por última vez?

—Hace un par de años. Estábamos distanciados por razones al margen de la amistad. Es algo personal. Le estoy muy agradecido, porque por él entré al teatro. Me deja un gran vacío que se haya muerto. La vida corre en todas las direcciones.

—Don Andrés, le agradezco muchísimo su tiempo.

—Son 400 pesos. Esto no es gratuito.

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Con una suerte de frente amplio que reunirá a los jóvenes diputados que comenzaron su carrera en el movimiento estudiantil y que hoy militan en otros partidos, Revolución Democrática lanzará el domingo sus candidaturas a la campaña municipal, la primera elección en que se mide como partido.

Junto al diputado Giorgio Jackson y el coordinador nacional de la tienda, Sebastián Depolo, estarán como invitados los parlamentarios PC Camila Vallejo y Karol Cariola; los diputados Gabriel Boric (Movimiento Autonomista), Vlado Mirosevic (Partido Liberal) y Maya Fernández (PS).

A ellos se sumarán el ex dirigente sindical y ex PC Cristián Cuevas, y delegados del Partido Humanista, la Izquierda Libertaria, la Nueva Democracia y otros movimientos.

Al lanzamiento, fijado para las 11 horas en el teatro de la Corporación Cultural de San Joaquín, también llegarán figuras que ingresaron al nuevo partido, como el cientista político Tomás Moulián, los actores Alfredo Castro y Ana María Gazmuri; la fotógrafa, sicóloga y activista Kena Lorenzini; la actriz y comediante Jani Dueñas, al ex subsecretaria del Sernam Gloria Maira y la economista Claudia Sanhueza.

Revolución Democrática inscribió para estas elecciones —bajo el lema "Cambiemos la Historia— a cinco candidatos a alcalde. Ricardo Díaz (Antofagasta), Osvaldo Chávez (Taltal), Alex Garrido (La Serena), Natalia Castillo, (La Granja) y Andrés Dibán (San Miguel).

Además presentó cien candidatos a concejales, de los cuales el 38%, destacan, son mujeres.

"Con este acto comienza una nueva etapa para Revolución Democrática: le ofreceremos a la ciudadanía una nueva fuerza para una nueva política", remarcó Depolo.

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