Los Garafulic-Alvarez comenzaron a llevarse cada vez mejor con Compagnon. La invitaron junto a su esposo a su matrimonio. Los abogados Polanco y Norambuena se enteraron del evento después.

Antonio Garafulic Caviedes (39) era desconocido en los grandes bufetes de Santiago.

Su carrera de penalista la había hecho casi en solitario en su oficina de calle Nueva York, principalmente en causas de drogas, abusos y estafas, hasta que en febrero de 2015 estalló el caso Caval, y su rostro fue asociado a Compagnon como su escudero y consejero de confianza.

Hoy es el único defensor que le va quedando, luego de que a fines de marzo renunciara enojada la dupla de Felipe Polanco y su pareja Jéssica Norambuena.

Tras el quiebre, en abril ingresaron dos nuevos abogados a reforzar el flanco tributario (única arista por la cual Compagnon está formalizada): los especialistas Rodrigo Henríquez y Gabriel Salazar, quienes representaron al ex albacea de Augusto Pinochet, Óscar Aitken, en el caso Riggs. Duraron dos meses, y renunciaron la semana pasada.

Así, Garafulic quedó solo, aunque con el apoyo de su esposa, la abogada Grace Alvarez. Con ella se dividen el caso: Alvarez es defensora de la empresa Caval y su marido está al mando de todas las aristas que podrían involucrar a la nuera de la Presidenta Bachelet. Incluso, la tributaria.

Familia de artistas

Mucho antes de querer ser abogado, Garafulic fue corredor federado de 200 y 400 metros planos. Ex alumno de los Sagrados Corazones de Alameda, al egresar entró a Derecho en la Gabriela Mistral, especializándose en Reforma Procesal Penal en la Universidad Academia de Humanismo Cristiano.

Es el primer jurista de su familia: su padre es ingeniero; su primo, el PPD Igor Garafulic (ex intendente de Santiago), ingeniero comercial, y su abuelo formó una constructora con su hermano Andrés y con el afamado arquitecto Eduardo Costabal (Edificio de Ferrocarriles, Ministerio de la Vivienda). Su tía abuela se dedicó a la escultura: la premio nacional de Arte 1995, Lily Garafulic.

El "Rompehuesos"

Su debut en un caso de alta connotación fue en 2003, a los 26 años: representó a Exequiel Martínez, alias el "Rompehuesos", uno de los proxenetas considerados brazo derecho del empresario Claudio Spiniak. Fue condenado a siete años de cárcel, pero por tres de los 22 delitos sexuales imputados.

Garafulic también entró al caso Inverlink, al representar a un ex empleado de la firma. Pero su especialidad fueron las causas que aparecen en la crónica policial (drogas y baleos), como su defensa en 2012 de dos bolivianos de la banda "Los Rodríguez", que utilizó a un ex policía como ayudante.

De ahí saltó al caso Caval, en noviembre de 2014, tres meses antes de que estallase. Fue la "Cata", una amiga en común con Compagnon, quien los unió para enfrentar la futura demanda que Sergio Bustos, un ex colaborador de Caval, presentaría en contra de la empresa por supuestos impagos: pedía $200 millones.

Cuando ganaron la demanda de Bustos, el 22 de abril de 2015, Garafulic terminó por obtener la confianza de Compagnon. Victoriosos, ese día se dieron una breve licencia para celebrar con un espumante en el patio de un familiar de ella.

Disputas internas

Cercanos al radical Isidro Solís —amigo de la familia de la Presidenta— dicen que un poco antes de esa victoria, durante el verano de 2015, él recomendó a Jéssica Norambuena como abogada personal de Compagnon.

Norambuena es pareja de su socio de estudio, Felipe Polanco, quien tiene experiencia en casos políticos judiciales, como el caso Coimas.

Pero los estilos de trabajo de las duplas Polanco-Norambuena y Garafulic-Alvarez no funcaron: Los Garafulic-Alvarez comenzaron a llevarse cada vez mejor con Compagnon. La invitaron a su matrimonio junto a su esposo (Sebastián Dávalos) en febrero de este año, el que comenzó en la parroquia San Lázaro y culminó en el Club de la Unión. Polanco y Norambuena se enteraron del evento después.

La distancia comenzó a gestarse en conversaciones entre Garafulic y Compagnon, sobre la posibilidad de que él también la representara en causas penales y dejara de ser sólo el abogado de Caval.

La oportunidad para predominar se le dio en enero de este año: el SII presentó una querella contra Compagnon y ella sintió que La Moneda la dejaba caer. Una semana después fue a declarar por tercera vez ante el fiscal Toledo, y ese mismo día fue formalizada por delitos tributarios.

Sobre ese episodio —que costó la salida de Polanco y Norambuena— existen dos versiones: una, que fue ella quien pidió ir a Rancagua para reforzar la declaración de su marido, cuando acusó un complot del ex ministro Rodrigo Peñailillo y que su testimonio no incidió en su formalización.

Y la otra —de cercanos a la dupla Garafulic-Alvarez—, que Polanco la instó a hablar de la arista tributaria, sellando su destino judicial.

Tras el episodio, el poder de Garafulic se consolidó: asumió la representación directa de Compagnon, y la dupla Polanco-Norambuena renunció. Hasta dijo en La Segunda que su debut implicaba una ruptura con La Moneda.

Cercanos a Compagnon creen que la estrategia comunicacional agresiva fue minando las relaciones con los tributaristas Henríquez y Salazar, que ingresaron en abril, y salieron en junio. Pero las razones no pudieron ser confirmadas con ellos.

Hoy Compagnon busca nuevos abogados para sumar a su defensa. Pero es Garafulic —ahora un nombre conocido en todos los bufetes del país— quien sigue reuniéndose con ella tres veces a la semana.

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