De los 1.800 afiliados a Chile Actores, con suerte 7 recorren alfombras rojas internacionales y obtienen ingresos impresionantes".
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Esperanza Silva (55) partió con sus 6 hermanos al exilio a los 10 años, siguiendo a su padre, el recordado locutor y actor Sergio Silva. Se educó en Holanda y regresó a los 21 años con una impronta clara no sólo en su amor por la bicicleta como medio de transporte, sino en la frontalidad de sus dichos, que algunos valoran y muchos critican, acusando dureza en su trato.

Lo indiscutido es su talento como líder y experiencia como dirigente, desde los años de estudiante en la Universidad de Chile, donde presidió el Centro de Alumnos de la Escuela de Teatro y luego fue su representante ante el Consejo de la Facultad de Arte.

El 2011 puso en juego experiencia y carácter, liderando a los actores de televisión en su exigencia de pago de los derechos conexos a la repetición, en cualquier soporte, de las obras en que ellos participan como creadores de personajes para la TV. Mucho antes que los estudiantes coparan las calles, Santiago vio desfilar a galanes y divas exigiendo sus derechos.

Y aunque los canales clamaron el inminente quiebre de la industria ante esta exigencia, terminó por imponerse una reivindicación que el gremio reclamaba hacía 20 años. Las puertas de la TV abierta se cerraron para Silva, costo que, afirma, aceptó junto a la presidencia de Chile Actores, corporación cultural que hoy agrupa a 1.800 artistas ligados al medio audiovisual en el país.

Tampoco fue fácil que asumiera la designación del Presidente Piñera como integrante del Consejo Nacional de TV, objetada por los senadores Jaime Quintana y Ena von Baer, además de la Contraloría. Ganó también esta pelea y, hasta 2021, allí está junto a su perseverante crítica a la pobreza de nuestros contenidos televisivos.

Tijerales y demoliciones

—Ha declarado su insatisfacción con la reforma laboral, pues mantendría la situación desmedrada de los actores, ¿a qué se refiere?

—Para nosotros la posibilidad de negociación interempresas es vital y la quieren dejar fuera. Nuestro sindicato interempresas es Sidarte y si su representación no es reconocida, no habrá fuero sindical para nuestros dirigentes nacionales ni conquistas colectivas.

—Se tiende ver el mundo de los actores pleno de glamur, alfombras rojas y éxito económico.

—Es la parte de este negocio que a la industria le conviene vender. Pero, de los 1.800 afiliados a Chile Actores, con suerte 7 recorren alfombras rojas internacionales y obtienen ingresos impresionantes. Y aún ellos no tienen contratos estables ni previsión, aunque pagan cuentas como todos, envejecen, se enferman… como decía alguien: "Los actores un día comemos faisán y al otro nos comemos las plumas".

—¿Esta situación laboral es excepcional en Chile o propia del trabajo actoral en Latinoamérica?

—Hay países como México, Brasil o Colombia, donde los derechos de los actores son reconocidos. Pero, más importante: hasta 1973 a los actores se nos aplicaba la legislación laboral y los derechos de pago por repetición, reconquistados hace tan poco, se nos reconocían y eran parte de nuestros contratos. Hoy, a través de subterfugios, se nos niegan contratos que cautelen nuestros derechos y se nos obliga a prestar servicios a honorarios por plazos que vulneran la legislación laboral.

—¿Cabe decir que la reforma laboral es un modo de ‘cambiarlo todo para que todo siga igual'?

—La reformas estructurales siempre son resistidas por quienes se benefician del statu quo. Al sacar adelante su agenda, el Gobierno abordó situaciones muy desmedradas para la mayoría en todos los ámbitos en que las reformas se han establecido.

—El Gobierno anunció el término de su obra gruesa. ¿Comparte la satisfacción de este anuncio?

—Avanzamos pero, siguiendo la metáfora, si la obra gruesa estuviera terminada sería tiempo de festejar con tijerales. Y falta mucho para eso. El senador Allamand anunció que la primera acción del próximo gobierno será demoler esta obra gruesa y nadie se escandalizó, como con la retroexcavadora de Quintana… parece que al senador Allamand le gustan los desalojos y las demoliciones.

Contenidos y crisis en la TV

—En la crisis de TVN, los despidos alcanzan a rostros y funcionarios, pero no tocan a los ejecutivos responsables de la gestión del canal. ¿A qué lo atribuye?

—Encuentro extraño todo y lo que veo desde fuera es que mis colegas que allí trabajan lo pasan pésimo, en un clima de inestabilidad y desorden muy angustiante.

—Se rumorea que el intento es devaluar el canal para obligar a su privatización. ¿Es probable?

—Sobran rumores. A veces creo que podría haber un intento de desmantelar TVN como proyecto de TV pública e inaugurar otro proyecto equivalente.

—A su juicio, ¿TVN responde a los estándares de la TV pública en el mundo?

—En absoluto. Para hacerlo tendría que disponer de financiamiento estatal y contenidos de alto nivel cultural. Obligada a competir por el rating con las estaciones privadas, debe satisfacer el gusto masivo. Por tanto, su aporte a la diversificación de contenidos es mínimo.

—¿Incidirá la Ley de Televisión Digital en mejorar la calidad de los contenidos en nuestra TV?

—Lo interesante de esa ley es que posibilita a otros actores ingresar a la industria. La tecnología cambió el paradigma respecto a la relación del espectador con el medio pero, sin importar si miras TV en tu teléfono, computador o en la pantalla tradicional, si te ajustas a horarios o buscas lo que quieres cuando quieres, el espectador busca contenidos.

Allí hay que focalizar la atención mirando al largo plazo.

Pegada al rating pierdes de vista a las audiencias y, sin construir una relación que fidelice al público, no hay salida a la crisis que hoy agobia a los canales abiertos.

—Corfo tiene particular interés en incentivar la industria cinematográfica. ¿Es compatible con la desmedrada situación laboral de los actores?

—Los actores fuimos incluidos en el código laboral hace 13 años y en la industria local nadie respeta ese hecho. Es condición sine qua non que, cada vez que se hace una producción con fondos estatales (Corfo, Fondart u otros), los actores sean contratados.

—¿Por qué los actores no exigen que se cumpla la ley?

—Porque si no aceptas las condiciones que imponen los empleadores, no trabajas en la TV.

—¿Es cierto que a igual nivel de éxito profesional los actores ganan más que las actrices?

—Sí. Y no hemos enfatizado esa reivindicación de género porque nuestra prioridad está en lograr contratos de trabajo acordes a la legislación vigente. Pero el machismo no se excluye de nuestra profesión.

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