Por el momento nuestra gran meta es tener una cancha acorde a las reglas internacionales donde poder entrenar". Jorge González, del club Santiago Bike Polo.

Son las 21:30 horas de un miércoles de fines de enero y de pronto la plaza Bogotá (en el centro de Santiago) se llena de ciclistas. Puntual llega un grupo mixto de jóvenes con sus bicicletas ultra reforzadas, la mayoría de vistosos colores y adornos que les dan una identidad propia.

Jorge González, jugador y relacionador público del club Santiago Bike Polo, hace 6 años forma parte de este grupo. "Soy ciclista urbano hace diez años y mientras estaba viendo videos en el extranjero conocí del bike polo, después supe que había más gente que lo practicaba en Chile", recuerda.

Y explica: "El bike polo es una variante del polo que se disputa sobre bicicletas en vez de caballos. En este deporte los competidores de dos equipos (conformados por 3 jugadores) deben golpear una pelota mediante un palo para convertir goles en un arco dentro de una cancha rectangular".

Para practicar esta disciplina, González se mandó a hacer una bicicleta especial y comenta que así lo hace la mayoría de los jugadores, quienes tienen otra "bici" para la ciudad. "Son bicis con aro 28 o 26, dependen de la altura del jugador y son más cortas de atrás para quedar sentado lo más atrás posible. La idea es poder girar sobre la rueda y no perder el tiempo en el giro, además sólo tienen freno delantero, pues la otra mano sostiene el mallet (bastón)".

Y continúa: "Tienen un plato o corona pequeños (30 dientes) y piñones grandes (22 dientes), pues así puedes acelerar muy rápido y como la cancha es corta (60 metros), funciona mejor".

Otra de las gracias del bike polo es que no hace distinción de edad ni género. "Existen equipos mixtos y sólo de hombres o sólo de mujeres. Hay chicos de 15 años que participan en los torneos sudamericanos y adultos de 50 en la misma cancha disputando un partido", explica González.

Este jugador dice que lo más desafiante es equilibrar la bicicleta y al mismo tiempo manejar la pelota para hacer buenas jugadas o un gol. "La única falta grave del juego es tocar el suelo con el pie. Si pasa, el árbitro sanciona al jugador y éste debe salir de la cancha a tocar un punto neutro acordado previamente para volver".

Los mayores riesgos de este deporte a juicio de González son caerse, chocar contra otro jugador o recibir algún golpe de la pelota por accidente. "Para esto utilizamos protecciones muy similares a las del hockey sobre hielo; coderas, rodilleras, canilleras, guantes de arquero de hockey y casco con rejilla para proteger la cara y no perder visibilidad", afirma.

El sueño de la cancha propia

El bike polo, que se creó hace más de cien años en Irlanda del norte, llegó a Chile a fines del año 2007. En Santiago partió con un grupo de estudiantes que comenzaron a jugar en las canchas del campus Beauchef de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Chile.

Dos años después nació el grupo de amigos Santiago Bike Polo, agrupación que luego se convirtió en un club deportivo que hoy tiene 20 integrantes. "Así comenzó una masificación, hoy hay diez equipos con jugadores en Temuco y se está armando un grupo en Valparaíso", comenta Jorge González.

Con el tiempo ha habido una serie de torneos nacionales e internacionales donde Chile ha dejado en alto al bike polo. Sin embargo, estos logros se contraponen con el anhelo de contar con una cancha propia. "Por el momento nuestra gran meta es tener una cancha acorde a las reglas internacionales donde poder entrenar. Por ahora jugamos en una que está entremedio de jugadores de básquetbol y fútbol", lamenta.

Ellas y niños sobre ruedas

En Chile hay tres equipos femeninos de bike polo; la fotógrafa Arely Ubilla (28) forma parte de las Monas, uno de los equipos campeones latinoamericanos del torneo Interpolas del año 2015. Arely conoció este deporte cuando le tocó fotografiar un partido en Santiago. Hoy, que ya lleva jugando más de 3 años, nos muestra orgullosa su colorida bicicleta con decenas de calcomanías y accesorios que ha recopilado de varios torneos. "La bici tiene muchas cosas de mí y casi todas están puestas al azar. A medida que vas avanzado quieres ir mejorándola, como tener una postura cómoda y el mejor sistema de frenos; hoy he logrado tener una acorde a mis necesidades", comenta esta ciclista que fue escogida jugadora revelación del torneo Interpolas en Colombia 2014.

"Como jugadora mujer he aprendido a protegerme a medida que me han pasado cosas. No me gusta usar protecciones pero como tuve un golpe muy fuerte en el vaso tuve que usar una pechera. Y ahora sí o sí uso mi casco con rejas", comenta.

En tanto, los niños que practican bike polo en Chile son contados con los dedos de las manos, pero la idea es que este número aumente. Para esto, Jorge González cuenta que tienen una escuelita de bike polo gratuita para todas las edades. Las clases son los lunes en la plaza Bogotá y los domingos en José Arrieta con Tobalaba (Peñalolén). "Son todos bienvenidos, recibimos niños y niñas de todas las edades, la esencia del bike polo es no discriminar por sexo ni por edad", concluye.

LEER MÁS
 
Más Información