El capitán está molesto. Incómodo. Algo contrariado.

"No lo conozco".

Esas fueron las frías primeras declaraciones de Claudio Bravo, tras conocerse el nombramiento de Juan Antonio Pizzi como nuevo entrenador de la Roja.

Aunque complementó la declaración —que entregó el sábado a Radio Cooperativa en España, tras jugar con el Barcelona— con frases de buena crianza, como "le deseo lo mejor", llamó la atención que el capitán de la selección no brindara un apoyo más claro a quien será su aliado hasta, ojalá, el Mundial de Rusia 2018.

Aún más, el día anterior, Bravo había lanzado un enigmático mensaje en redes sociales: "Cuidado a quien pisas para subir. Porque quizás te lo encuentres al bajar", puso en su cuenta de Twitter (@C1audioBravo), pocas horas después de confirmarse la llegada de Pizzi.

Pero los problemas del mejor arquero del fútbol español no son con el entrenador, sino con su ayudante, el chileno Manuel Suárez.

Problemas que, si no se resuelven pronto, bien podrían marcar el fin de su etapa en el arco de la selección.

Historia de roces

Pizzi llegará a la selección con su cuerpo técnico habitual. Su preparador físico será el argentino Alejandro Richino y Suárez su ayudante, a quien conoció en 2010, en Universidad Católica. Desde entonces trabajaron juntos en México, Argentina y España.

Fue en la Madre Patria donde se suscitó el problema. Cuando ambos asumieron al Valencia, Suárez calificó al recién contratado arquero del Barcelona como "del montón" e incluso tuvieron un encontrón cuando se vieron cara a cara.

Pero el problema venía de antes, cuando Suárez se peleó hace unos años con Julio Rodríguez, el mentor futbolístico y quien descubrió a Claudio Bravo.

Por eso, según cuentan fuentes en la ANFP, el capitán se habría sentido "un poco pasado a llevar por la decisión" de traer a Pizzi, porque sabía con quién llegaría. "No es que pedía decidir por el nuevo técnico, pero al menos ser consultado sobre las opciones", dice una fuente en Quilín.

El temor es que el líder que levantó la Copa América dé un paso al costado. Es una posibilidad, pero aún muy lejana; Bravo no es de tomar decisiones intempestivas o en caliente, y sabe que aún tiene pendiente una conversación cara a cara con Suárez. "Como capitán, entiende que la prioridad es la selección".

Tudor: "Dejemos trabajar a este cuerpo técnico"

Luka Tudor, ex delantero de la UC, conoce de cerca a Manuel Suárez. Coincidieron en una entrevista televisiva en 1993, y allí surgió la buena onda. Lo define como un tipo "estudioso, actualizado y de una fuerte personalidad, forjada justamente en el mundo del fútbol, donde no la pasó tan bien".

"Nos tenemos mucha confianza con Manolo. No hemos hablado de la Roja porque ha estado como loco trabajando en México, pero sí le dejé un mensaje de felicitaciones y suerte en Facebook", apunta.

Respecto de la polémica, Tudor se confiesa extrañado: "Estoy seguro en un 99,9 por ciento que Manolo no criticó de esa forma a Claudio Bravo. Desde que apareció en el fútbol chileno, todos sabíamos que tenía grandes condiciones, incluido él. Además, siempre ha sido un gran admirador de Julio Rodríguez".

"Dejemos trabajar a este cuerpo técnico, y reconozcamos que tienen unos huevos enormes —agrega—. Agarrar a la Selección chilena después de Sampaoli y su bochornosa salida no es tomar un fierro caliente, sino prácticamente un harakiri. Ojalá los jugadores no hablen más de premios, peleas y esas cosas. Los mundiales ya pasaron y la Copa América también. Tienen que matarse por llegar a Rusia".

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Llegó hasta a "demandar" a su padre

¿Quién es Manuel Suárez?

La carrera de Manuel Suárez es poco conocida.

Como jugador, fue un arquero que alternó entre la suplencia y la titularidad en equipos como Audax Italiano, San Felipe y Unión Española, en la década del 90, donde además fue activo miembro del Sindicato de Futbolistas Profesionales.

En ese contexto, llegó incluso a recriminar a su padre homónimo, presidente del club hispano, ante el Ministerio del Trabajo, ya que adeudaba el salario de los jugadores.

Tras el retiro, se integró a las divisiones inferiores de Universidad Católica como formador de arqueros, hasta que en 2010 se convirtió en ayudante de campo de Pizzi y no paró más.

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