"Entrevistas como la de Sean Penn tienden a ser muy sensacionalistas, pero tienen muy poco de sustancia".

"Para el libro investigué durante tres años el entorno de ‘El Chapo'. En off y en on. Hablé con traficantes de drogas y personas del pueblo de las colinas de Sinaloa. La idea era saber cómo vivían. No quería llegar a ‘El Chapo', pero sí me interesó la gente que allí vivía bajo su reinado".

El que habla es el periodista británico-estadounidense Malcolm Beith, autor del libro "El Ultimo Narco", una de las biografías más exitosas sobre el recapturado Joaquín Guzmán Loera, alias "El Chapo". Desde Nueva York, Beith explica que en su investigación incluso visitó Badiraguato, el municipio de Sinaloa donde el narco nació, pero que nunca se interesó en llegar a él. "No traté de conseguir una entrevista porque sinceramente sabía que no iba a decir mucho. Al actor Sean Penn, de hecho, le contó muy poco. Entrevistas como éstas tienden a ser muy sensacionalistas, buscan obtener una gran cantidad de atención, pero tienen muy poco de sustancia. No me importa que ellos lo hicieran", dice.

—¿Fue muy peligroso adentrarse en el mundo de "El Chapo" Guzmán?

—Increíblemente no tuve muchos problemas para investigar a "El Chapo", en parte porque sabía qué líneas cruzar y cuáles no. Me contacté con traficantes de drogas y personas de la región de forma relativamente segura y prudente. Esto, en parte, porque valoro mi vida y porque valoré la de ellos también. Aparentemente no son gente violenta, se ven como gente normal.

—¿Cómo describiría usted la personalidad de "El Chapo"?

—Según las personas con las que hablé y que lo conocen, es un hombre calculador que no es propenso a utilizar la violencia, a menos que sea estrictamente necesario. El se cree muy inteligente —aunque no tenga estudios—, y siempre está en busca de la mejor oferta para su negocio. En un universo paralelo, podría haber sido el CEO de una empresa multinacional.

—Entonces ¿cómo se explica la reciente recaptura de "El Chapo"?

—Creo que las autoridades mexicanas, y estadounidenses, trabajaron muy bien en su seguimiento, y al parecer una llamada anónima les ayudó a localizarlo. Creo que esto último, si llega a ser cierto, es el elemento más importante: el hecho de que cada vez más gente en México se atreva a reportar a alguien como "El Chapo" —o incluso a otros criminales— es un gran paso adelante.

—¿La actriz mexicana Kate del Castillo facilitó su recaptura?

—El contacto, sí; porque habría permitido a las autoridades rastrear su teléfono y los mensajes. Pero también está el hecho de que él no tiene muchos lugares para esconderse, porque las autoridades han hecho un buen trabajo presionando al cartel de Sinaloa. Esto es extremadamente importante cuando se trata de atrapar a un capo de la droga como "El Chapo".

—¿Cuál fue el mayor error de "El Chapo"? ¿Tratar de seducir a Kate?

—Creo que la organización de esta reunión de tan alto perfil con Sean Penn y Kate del Castillo precipitó su caída. Recordemos que el colombiano Pablo Escobar fue sorprendido porque su hijo hablaba por teléfono. "El Chapo" fue capturado porque se salió imprudentemente de su red de confianza.

—Se ha sugerido que las mujeres son el punto débil de "El Chapo". Que en sus dos últimas capturas, una mujer estaba involucrada...

—No creo que tenga que ver tanto con las mujeres, sino de salirse de su círculo de confianza. Cuando alguien está involucrado en alguna actividad ilegal y sale de su círculo de confianza, puede plantear serios problemas.

—¿Por qué el mundo del narco llama siempre la atención del público?

—Creo que, por desgracia, siempre habrá elementos de la sociedad que mira la narcocultura y la abraza, ya sea a través de los libros, la televisión y las películas. Todos vimos "Scarface" cuando adolescentes. Si te das cuenta, siempre hay una persona que conocemos y dice abiertamente que quiere ser como ellos, con todo el poder y el dinero que tienen. Pero al final sabemos que los trabajos aburridos están bien, porque en realidad la vida de un narco es horrible, retorcida, y siempre termina mal.

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